Por Javier André Murillo Chávez, Abogado y profesor PUCP y Máster en Propiedad Intelectual, Industrial y Nuevas Tecnologías*

Desde que supimos en qué consistía el dilema del prisionero siempre pensamos encontrar un ejemplo práctico en alguna serie policiaca, detectivesca o jurídica comoCSI oLaw & Order, inclusoSherlock; sin embargo, no creíamos encontrarla en la escena final de la primera película de la sagaThe Hunger Games (2012), del Director Gary Ross. En efecto, este modelo de la teoría de los juegos está perfectamente representado en la escena final de la película; es el objetivo de las presentes líneas, demostrar que efectivamente ocurre un dilema del prisionero teniendo como protagonistas a la rebelde Katniss Everdeen, representada por Jennifer Lawrence, y a Peeta Mellark, interpretado por Josh Hutcherson.

Comencemos por los hechos. Para resumir un poco la situación, ya que sólo la escena final es la que representa la salida del dilema del prisionero, debemos dar pinceladas de en qué consiste el evento que origina la escena y cuáles son sus reglas.

– – – – si has visto la película comentada y no te perdiste ningún detalle de la misma, puedes saltar esta parte del artículo – – – –

Los Juegos del Hambre es un cruento evento conmemorativo del fin de la guerra entre doce (12) distritos del ficticio Estado “Panem”[1], donde cada distrito elige por sorteo[2] dos (2) “tributos” –un hombre y una mujer mayores de mínimo doce (12) años[3]– (a esto se le llama “cosecha”) para competir en una especie de royal rumble de supervivencia, en el cual vale cualquier uso de armas, explosivos, combate cuerpo a cuerpo y otros peligros[4]. Al final, sobrevive únicamente un “tributo”; el supuesto objetivo es recordar a los diferentes distritos el terror que conlleva la guerra para que no se vuelva a repetir una masacre que terminó con la destrucción total de todo un distrito, como sucedió con el Distrito 13, bombardeado a causa de la guerra. Toda la previa al evento se desarrolla en galas en el Capitolio –capital de “Panem”–, donde se presenta a los “tributos”, se les hace entrenar, se les califica en base a una prueba frente a los organizadores y se les entrevista; ya en el evento, el ambiente, terreno y entorno del escenario de batalla es dirigido desde un centro de mando en el Capitolio. Todo el evento es televisado en los doce (12) distritos y el Capitolio. Adicionalmente, se admite el envío de ayudas a través de patrocinios por parte de los más pudientes ciudadanos del Capitolio y cada muerte es anunciada por un cañón en el campo de batalla.

A este cruel escenario, en el 74° año de realización de este evento, desde el pobre Distrito 12, llegan Katniss –ofrecida como “tributo” voluntario en lugar de su hermana Prim, al ser elegida por mala suerte justo en su primera “cosecha”– y Peeta –un hijo de panadero–. Toda la estrategia marketera propuesta por su entrenador Haymitch fue un “falso” romance entre ambos; así los venden al público del Capitolio como “los trágicos amantes del Distrito 12”, lo cual les ayuda a conseguir ayudas por parte de las familias ricas del Capitolio en el desarrollo de los Juegos. La película trata sobre esto: los 74° Juegos del Hambre de “Panem” y cómo Katniss y Peeta intentan sobrevivir a esta cruenta batalla entre gladiadores elegidos forzosamente.

En el transcurso de la película, Katniss demuestra ser más rebelde de lo que pensaban los organizadores; lo cual incluye atravesar la manzana de la boca de un cerdo con una flecha a escasos metros de todos los organizadores, pues en la demostración de talento para la calificación la ignoraban ya que –casi siempre– los distritos más pobres eran los menos talentosos y los primeros que morían. Esto, que le otorgó una gran calificación en peligrosidad, combinado con las flamas de los vestidos de sus presentaciones, la convirtieron en “la chica en llamas”, favorita para ganar los juegos. No obstante, olvidándose no sólo de que se trataba únicamente de una estrategia de marketing, la chica en llamas se semi-enamora de Peeta[5]; olvidando al gran guerrero Gale Hawthorne –protagonizado por el hermano de Thor Liam Hemsworth– quien juro cuidar a la mamá y a la hermana de Katniss en el Distrito 12. En todo caso, este enamoramiento es el problema/solución al dilema del prisionero que se forma en la película. Ellos dos sabían que al final uno terminaría muerto: sólo podía haber un ganador.

Al ver la rebeldía de Katniss, el presidente Snow en el Capitolio la asume como riesgo y ordena al director de los Juegos la pronta muerte de la chica en llamas; así, entre las distintas trampas y formas de tratar de eliminarla, existe un cambio de reglas temporal que aplican en plenos juegos para sacar a Katniss de su escondite: “podrán existir dos ganadores”. Katniss, pese al peligro, sale y busca a Peeta para formar una alianza y tratar de ganar. Para este punto, ya había más muertos que vivos en la arena de batalla y sólo quedaban vivos seis (6) “tributos”; tras esto, al final sólo quedan vivos Katniss, Peeta y un “tributo” del Distrito 1 llamado Kato, asesino profesional entrenado en su distrito para los Juegos. Al morir este último, comido por perros salvajes mutantes enviados por el director de los juegos, amanece y se revoca la regla temporal de dos ganadores.

En ese sentido, Katniss -en jugada astuta- realiza algo que ni el presidente Snow ni nadie en el Capitolio pudieron predecir. En su rebeldía, Katniss decidió que no habría ningún ganador. Así, saca de su bolsillo unas bayas venenosas con las cuales había muerto otro tributo antes y se las enseñó a Peeta. Katniss decide, por impulso y por “amor” que morirían siendo los “trágicos amantes”, ambos comerían las bayas. Al preciso momento en el cual están por ingerirlas simultáneamente, se escucha una voz gritando “¡ALTO! ¡ALTO!, señores y señoras les presento a los ganadores de los 74° Juegos del Hambre”. Katniss puso “en jaque” al sistema, su impulso logró determinar que el suicidio iba a ser la única forma de ganar los Juegos del Hambre contra el Capitolio, quitándoles la existencia de un “ganador”, la existencia de la justificación de los Juegos.

Historia conocida es que luego el presidente Snow hace pagar al encargado de los Juegos, Seneca Crane, encerrándolo en una habitación con un recipiente con las mismas bayas que Katniss y Peeta iban a comer, para que las ingiera como castigo para por haber organizado los Juegos que lo dejaron a él y al Capitolio en ridículo, poniendo en peligro toda la organización estatal de “Panem”. Dándole al pueblo, como temía Snow, la esperanza de cambiar las cosas, en lugar del miedo.

– – – – fin de la descripción de la escena, volver a leer desde aquí – – – –

Ahora querido lector, querrá usted saber por qué hemos descrito (o referenciado) esta escena; pues la respuesta es que nos da un ejemplo perfecto de una de las figuras económicas principales de la teoría de los juegos, estudiada en gran relación con el Análisis Económico del Derecho, en el cine. Esto es importante pues como dice De Trazegnies, una de las formas de relación entre el Derecho y el Cine es el integración instrumental, en la cual “el derecho utiliza el cine como instrumento pedagógico para explicar de manera gráfica aquello que los estudiantes de derecho deben aprender respecto de ciertos actos jurídicos ‘teatralizables’[6]. De igual manera, Botero lo denomina modelo expositivo de relación –haciendo la analogía propia entre literatura y cine, pues al final de arte se trata– que “(…) es el caracterizado por servir a la pretensión de la disciplina jurídica tratando de ejemplificar y exponer sus tesis mediante apelación a las situaciones acaecidas en una obra (…)[7].

Para comenzar, debemos señalar que el dilema del prisionero está enmarcado en lo que se denomina la Teoría de Juegos que:

es una herramienta para estudiar el comportamiento estratégico, es decir, la conducta que toma en cuenta el comportamiento esperado de los demás y que reconoce la independencia mutua. (…) El objetivo de la teoría de juegos es comprender tanto el oligopolio como otras formas de económica, política, social e incluso biológica, utilizando un método de análisis diseñado específicamente para explicar los juegos de todo tipo[8].

El Dilema del Prisionero es un teorema económico descrito de manera escrita por primera vez[9] por Albert W. Tucker[10], que describe un juego simétrico de dos personas (no de suma cero) con cuatro posibles resultados; el juego consiste en dos prisioneros aislados por el Estado, a cada uno se le dice que si confiesa el crimen tendrá una sentencia de dos (2) años mientras que el otro saldrá libre (A y B), si ambos confiesan el crimen ambos serán castigados con un (1) año de condena cada uno (D) y, finalmente, si ambos no confiesan los dos saldrán libres (C)[11].

En este caso, el ser racional que usa el modelo de evaluación en Economía está guiado por dos premisas básicas: primero, (i) el comportamiento racional económico que indica que el ser humano es egoísta y siempre vela por su propio bienestar; y, el segundo, (ii) la aversión al riesgo que indica que el ser humano ve su conducta sesgada por el riesgo que pueda existir entre dos opciones y las probabilidades de su ocurrencia. En el dilema planteado, es de presumir que cada prisionero confiese para obtener su libertad inmediata (mejor resultado esperado) y tiendan a confesar porque no saben si el otro prisionero confesará o no (probabilidad de riesgo de 50%). Peor aún, sabiendo que ambos prisioneros conocen las reglas pensarán que de todas formas el otro confesará, pues así puede obtener su propia libertad. Esta situación se genera pues ambos prisioneros carecen de información y tienen aversión al riesgo de cumplir condenas muy altas si el otro no confiesa; de esta forma, según este raciocinio, lo más probable es que se produzca el escenario en que ambos confiesen (D); el cual, según la teoría económica, provocaría el equilibrio de Nash[12].

Como podemos observar, el resultado más beneficioso desde el punto de vista de los prisioneros es que ambos no confiesen; sin embargo, es el escenario más inusual ciñéndonos al estudio del modelo económico y la aplicación del equilibrio de Nash. Parkin indica

para los prisioneros, el equilibrio del juego, es decir, que ambos confiesen, no es el mejor resultado. Si ninguno de los dos confiesa, cada uno recibe sólo una sentencia de 2 años de prisión por un delito menor. ¿Hay alguna manera en que pueda lograrse este mejor resultado? Aparentemente no, ya que los jugadores no pueden comunicarse entre sí. Cada jugador puede ponerse en el lugar del otro y tratar de imaginar cuál sería la mejor estrategia. En realidad, los prisioneros enfrentan un dilema[1].

Por su parte, cualquier otro resultado sería beneficioso para el Estado pues necesitan encontrar un culpable del crimen: si uno confiesa, por lo menos el otro irá preso; si los dos confiesan, ambos irán presos.

En nuestro ejemplo, podemos observar que Katniss y Peeta eran los prisioneros con únicamente dos opciones racionales en base a la aversión al riesgo y sus capacidades de combate: (i) matar al otro y vivir, o (ii) morir a manos del otro. Pensémoslo sin sentimentalismo por los personajes de por medio. Una Katniss racional en términos económicos tenía la opción de matar a Peeta y conservar su vida (A); a la par, Peeta también tenía en esos mismos términos la opción de matar a Katniss y sobrevivir (B). Esto se corresponde con el efecto que le tocaría a cada uno en caso se efectúe cada uno de dichos escenarios: en (A), Peeta muere a manos de Katniss; mientras que en (B), Katniss muere a manos de Peeta. Otra opción fáctica sería que Katniss y Peeta salgan vivos de la mano del campo de combate (C), opción prohibitiva según las reglas que impuso Seneca Crane en el momento de la escena final: no se permitía que existan dos ganadores.

Ahora bien, Katniss, rebelde por naturaleza, aprovechó la situación y rompió las reglas como siempre: vio una opción que nadie más pensó posible, ese fue el factor sorpresa y sentencia para Seneca Crane: tampoco estaba permitido que ambos mueran (D). Aunque hubiera sido divertido ver morir a Peeta a manos de Katniss, esto no sucedió. La agilidad mental de Katniss y su espíritu rebelde lograron encontrar una salida al dilema del prisionero, pues el verdadero esquema para el Estado no fue el planteado, sino uno en que había una única opción prohibitiva, forzando la posibilidad de la opción con resultado más beneficioso para los tributos. De esta forma, de tener virtualmente sólo dos salidas, ambas con uno de ellos muertos, Katniss logró forzar el cambio del panorama, ella logró que se habilitara una tercera opción que virtualmente se encontraba prohibida:

Haciendo el paralelismo con la descripción clásica del Estado y el par de prisioneros, descrita por Tucker, como vimos, el resultado más beneficioso para los “trágicos amantes del Distrito 12” era que la regla de la supervivencia de pareja siga vigente; no obstante, esta norma es derogada dejándolos sin más opción que producir un resultado beneficioso para “Panem”: la muerte de un tributo y la continuación de los Juegos del Hambre en paz, pero en igual desigualdad. Sin embargo, el futuro “sinsajo”, la “chica en llamas”, Katniss forzó algo que no se esperaba. En el esquema clásico, una confesión de ambos prisioneros también deja en buena posición al Estado pues se obtienen culpables por el crimen; no obstante, tanto si Katniss y Peeta se mataban el uno al otro o si se suicidaban, el resultado no era óptimo para el Estado, no era una opción para “Panem”. Esto debido al beneficio oculto que conllevan los dos escenarios con un solo tributo vencedor (A) y (B): la continuidad del status quo en una sociedad completamente desigual socioeconómicamente y en calidad de vida para sus habitantes de manera arbitraria. Tanto el presidente Snow, como Seneca Crane y, por último, la propia Katniss sabían que de no existir un vencedor de los Juegos, al suicidarse junto a Peeta, la justificación de tremenda masacre no existiría.

Aplicando el análisis a la realidad, sabemos que para el Estado en realidad tanto el escenario (A) o (B) (un prisionero en cárcel y otro libre), así como el (C) (ambos prisioneros en cárcel) es beneficioso; pues al observar como distribuye Tucker los resultados incluyendo al Estado como jugador, vemos que los resultados son favorables en estos resultados, pero no en el caso de (D) (ambos prisioneros libres). Si sumamos a esto, el rol jurídico que tiene el Estado de resolver los crímenes cometidos, de descubrir la verdad detrás de cada crimen y la función de desincentivo al condenar a los criminales[1], podríamos marginar entre los escenarios (C) y (A)/(B):

  • En el caso de (C), al tener a dos prisioneros presos por un periodo menor de tiempo; no se alcanzan las metas del Estado: (i) no se halló realmente al infractor o delincuente, (ii) se está condenando en base a una ficción y no una aproximación a la verdad y (iii) se envía un mensaje a los criminales restantes de que cumplirán menos condena por los crímenes que cometan.
  • En el caso de (A) o (B), al tener a un prisionero preso por un periodo mayor; se alcanzan las metas del Estado: (i) se haya al verdadero infractor o delincuente, (ii) se condena en base a la mayor aproximación a la verdad y (iii) se envía un mensaje a los criminales restantes de que pagaran lo previsto en la norma[2] por sus crímenes.

De esta manera, podemos observar que no es lo mismo para el Estado encerrar a dos prisioneros por penas menores a las óptimas según las normas (C), que apresar al verdadero criminal por el periodo de tiempo que el ordenamiento decidió otorgar a los que infrinjan dicha norma jurídica (A) o (B). Es lo mismo que ocurre en el caso de “Panem”, no es lo mismo tener dos tributos muertos sin un vencedor (C), que tener a Katniss encima del cuerpo de Peeta (B) o viceversa (A). El beneficio es que al existir un vencedor de los 74° Juegos del Hambre, el Capitolio, el presidente Snow y todo su séquito de oligarcas se mantendrían en una posición socioeconómica altamente injusta incluso en exceso[3], mientras que los Distritos 10, 11 y 12 viven en extrema pobreza y escases de recursos. Es un beneficio a largo plazo, para poder seguir teniendo 75° Juegos y así sucesivamente a costa de la masacre de niños y adolescentes, en menor cuantía que una guerra civil entre distritos. En costo beneficio para el presidente Snow, ¿Qué son veintitrés (23) niños/adolescentes comparado con los miles y millones que morirían en una guerra civil? Sin un ganador, se acabarían los Juegos del Hambre, Katniss, la “chica en llamas” lo vio, se rebeló y dejó en ridículo al Capitolio al tener que cambiar las reglas frente a todo “Panem”. Así inició la rebelión…

¿Por qué es importante estudiar la teoría de los juegos y el dilema del prisionero para el Derecho? La respuesta nos la brindan Cooter y Ulen, quienes indican que

con frecuencia, el derecho enfrenta situaciones donde hay pocos tomadores de decisiones y donde la acción óptima de una persona depende de lo que escoja otro actor. Estas situaciones se parecen a los juegos en que los individuos deben decidir acerca de una estrategia. Una estrategia es un plan de acción que responde a las reacciones de otros. La teoría de los juegos incrementará nuestro entendimiento de algunas reglas e instituciones legales[4].

Entonces, uno de los problemas del dilema del prisionero es que uno no tiene idea de los beneficios y perjuicios que tiene cada uno de los jugadores. En el caso del dilema que enfrentaron Katniss, Peeta y “Panem”, como hemos visto, la obtención de un vencedor de los Juegos es un beneficio que este ficticio Estado no podría negociar. Así y sólo así se explica que cambien la última norma sobre el tener dos en lugar de un ganador de los Juegos. Finalmente, podemos observar que otro problema de este teorema –así como estructura necesaria del juego– es la falta de posibilidad de comunicación de los dos prisioneros/tributos; no obstante, Katniss logra romper dicha barrera en la película. En el mundo real de los prisioneros, lo que logró Katniss es equiparable a romper la falta de comunicación entre los prisioneros a través de la comunicación a través de sus abogados o haber pactado alguna especie de código con anterioridad (p.e. conversar e indicarse mutuamente antes de ser capturados que si los encuentran y apresan, si han pasado más de diez (10) minutos sometidos a interrogatorio ninguno confesaría). En el caso de Katniss y Peeta, conversaron la noche anterior a los Juegos sobre cómo el Capitolio utilizaba a los tributos como “piezas de ajedrez” y sobre buscar una manera de morir sin permitirles saber que estos “les pertenecen”. Este fue diálogo fue –sin querer queriendo– el código utilizado entre Peeta y Katniss para lograr salir del dilema.

Pero, ¿Únicamente la ruptura de la falta de comunicación motiva el final? Nosotros creemos que no, existe otro factor adicional: la rebeldía, la tendencia de Katniss a lograr que no se sigan las reglas del Capitolio. Muchas veces la estructura del juego no se puede cambiar o al menos eso se cree; no obstante, si se logra alterar la arquitectura misma del juego, se logra aquello que logró Katniss instruyendo qué hacer –indirectamente– a Peeta: una astuta salida del dilema del prisionero al revelar los verdaderos perjuicios y beneficios que tenía “Panem”. No por nada la llaman “El Sinsajo” o “La chica en llamas”.


* Agradecemos a Rita Del Pilar Zafra por su apoyo con la elaboración del presente artículo.

[1] Como indica Shavell, “la sanción socialmente deseable para un acto sería la que resultará suficiente para disuadir a la mayoría de aquellos que tienen propensión a cometer el acto; por lo tanto, la sanción debería ser tal que la sanción esperada simplemente excediera el beneficio esperado que obtendrían del delito los potenciales delincuentes”. SHAVELL, Steven – “Fundamentos del análisis económico del Derecho”. Traducción de Yanna Franco. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2016, p. 615.

[2] Como se ha indicado desde el Análisis Económico del Derecho, las cuestiones sobre penas y castigos deben ser analizados siguiendo un esquema racional pues no siempre las penas más altas son aquellas que desincentivan, sino que modifican la conducta de los criminales hacia otras actividades criminales con menor pena de forma sustitutoria. BULLARD, Alfredo – “Derecho y Economía”. 2° Edición. Lima: Palestra, 2010. Por esto, señalamos que se cumplirá lo que prevé la norma; materia de otro trabajo deberá ser si dicha pena es eficaz o no.

[3] Se llega a confesar en la siguiente película de la Saga Hunger Games: Catching Fire (2013) que los habitantes del capitolio tienen un líquido rosado que les permite vomitar para seguir comiendo, una vez que se han visto satisfechos por la abundante comida.

[4] COOTER, Robert y ULEN, Thomas. Ob. Cit., p. 54.

[1] PARKIN, Michael. Ob. Cit., p. 301.

[1] Cabe indicar que la realidad socio-política es la de un estado centralizado en el Capitolio, una ciudad fortaleza donde está el gobierno dirigido por el Presidente Snow; por su parte, cada distrito está dividido en base a una actividad productiva. Hasta donde se sabe existen límites fuertemente reforzados entre distrito y distrito y la conexión más común, pero restringida, es a través de un tren que atraviesa desde el Capitolio hasta el Distrito 12. La distribución de la riqueza tiene una pendiente terrible; siendo el Distrito 12, el más pobre, y el Distrito 1, el más adinerado y con más comodidades.

[2] Existe la posibilidad de que otro hombre u otra mujer se ofrezcan como “tributos” voluntarios.

[3] A los doce (12) años, el nombre del niño o niña entra por primera vez en una balota al tazón del sorteo; aumentando el número de balotas por cada año que pasa, llegando a entrar siete (7) veces cuando el niño y/o niña tiene dieciocho (18) años.

[4] Es importante mencionar que existen riesgos propios de la arena como animales o el clima, que varían de edición en edición.

[5] Referencias de la segunda película y la trama desarrollada en el libro “The Hunger Games” de Suzanne Collins, dejan al lector y espectador en la línea de confusión sobre si Katniss se enamora o no de Peeta realmente.

[6] DE TRAZEGNIES, Fernando – “La Justicia en el Cine”. En: AA.VV. – “El Derecho va al cine. Intersecciones entre la visión artística y la visión jurídica de los problemas sociales”. Lima: Universidad del Pacífico, 2013, p. 21.

[7] BOTERO, Andrés – “Derecho y Literatura: un nuevo modelo para armar. Instrucciones de uso”. En: Revista Peruana de Derecho y Literatura. N° 2. Lima, Grijley, 2007, pp. 50.

[8] PARKIN, Michael – “Economía”. 8° Edición. Traducción Miguel Ángel Sánchez Carrión. México D.F.: Pearson, 2009, p. 300.

[9] Recordemos que en materia de teoremas matemáticos, no existen creadores, sino descubridores y descriptores; las normas de derecho de autor no protegen teorías ni teoremas. En el Perú, la Ley de Derecho de Autor excluye su protección en el inciso a) del artículo 9.

[10] STRAFFIN, Philip – “Changing the Way We Think about the Social World”. Comentario en TUCKER, Albert – “The Mathematics of Tucker: A Sampler”. En: Revista The Two-Year College Mathematics Journal, Vol. 14, N° 3, pp. 228-232. Washington D.C.: Mathematical Association of America, 1983, p. 229.

[11] TUCKER, Albert – “The Mathematics of Tucker: A Sampler”. En: Revista The Two-Year College Mathematics Journal, Vol. 14, N° 3, pp. 228-232. Washington D.C.: Mathematical Association of America, 1983, p. 228.

[12] PARKIN, Michael. Ob. Cit.; STRAFFIN, Philip. Loc. Cit.; y COOTER, Robert y ULEN, Thomas – “Derecho y Economía”. Traducción de Eduardo Suárez. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1998.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here