Roberto Pérez-Prieto, abogado y magíster por la PUCP.

Habiéndome tomado algún tiempo fuera de las publicaciones y lejos de Lima por motivos académicos, hay un tema que me ha venido rondando la cabeza pues lo he estado escuchando una y otra vez (sobre todo en aquellos con los que comparto la especialidad del Derecho que escogí):

¿Quién debe mejorar el proceso judicial en el Perú?

No pretendo con estas líneas agotar el tema, por el contrario, creo que me voy a quedar corto, pero tampoco creo necesario que se escriba más sobre este asunto pues me estaría contradiciendo. Lo que tiene que suceder es que se tiene que empezar a hacer y hasta el momento no hemos hecho absolutamente nada.

  1. ¿Cuál es el problema?

No es ni debe ser una noticia para todos que nuestro sistema de justicia está en decadencia. No solo las encuestas de percepción lo afirman sino todo aquel que ha tenido o tiene la oportunidad de toparse con un proceso judicial.

Es increíble ver como existen procesos entre grandes empresas que invierten en el país, cuya inversión se pone en riesgo por agentes del Estado corruptos (y no me refiero únicamente a jueces).

Es lamentable ver como un anciano cuya incapacidad de discernimiento se encuentra acreditada, se le niegan interdicciones o se demoran lo suficiente para que este fallezca antes de que se le pueda nombrar un curador y así se le pueda dar el cuidado necesario en sus últimos días.

Es espantoso ver como hay personas que tienen procesos penales años de años sin sentencia firme, pero siguen con prisión preventiva, o tal vez peor, ver como ponen en libertad a delincuentes que tienen en sus manos la vida o la muerte de los ciudadanos.

Todo esto sin mencionar las huelgas anuales (y razón no les falta a los trabajadores del Poder Judicial).

En fin, las causas pueden ser discutidos ampliamente por sociólogos, antropólogos, filósofos, etc., sin embargo, lo cierto es que se necesita hacer algo. Se necesita mejorar. No podemos quedarnos con los brazos cruzados si pretendemos evolucionar.

La pregunta es: ¿Quiénes deben ser agentes de esa evolución?

La respuesta es: LA SOCIEDAD EN CONJUNTO.

Sería absurdo pensar que los problemas de nuestra sociedad son por las leyes, nuestros problemas vienen por las personas que operan las leyes. No hay ley sin operador y si los operadores no las cumplen, entonces poco importan las leyes.

Sería absurdo también pensar, en esa misma línea, que radicalizando el Derecho Penal, vamos a evolucionar. Un problema de sociedad no se soluciona de la noche a la mañana, se soluciona poco a poco.

 2. El “Derecho Procesal” en el Perú

Un sistema de justicia deficiente no es la causa de los problemas, sino la consecuencia de una sociedad que a su vez tiene una serie de deficiencias que no hemos sabido (o no hemos querido) atender.

El Derecho Procesal no ha sido inventado por los peruanos. Lo que sí creo es que el Derecho Procesal (como todas las especialidades del Derecho) cobra vida en cada forma de litigación que las sociedades le dan. Por ello, es imposible desvincularlo de la litigación dada en cada sociedad.

Inclusive, en un solo país, y más aún en uno pluricultural como el nuestro, podemos tener un solo Código, pero podemos tener distintas formas de Derecho Procesal “aplicado” si se quiere. Es decir, cada lugar donde se utiliza va a implementar su propia forma de “Derecho Procesal”, y en realidad, quienes hemos tenido la suerte de viajar a distintos lugares del Perú a litigar puede dar cuenta de ese fenómeno.

¿Cómo aprendemos entonces el funcionamiento de un sistema de litigio público en un país?

La única forma es siendo agentes de cambio en esos sistemas de Derecho Procesal aplicado en varios sitios del Perú a la vez. En sociedades como las nuestras, donde existe una cultura de incumplir la ley, es aún más importante ser agente del sistema, para conocerlo de cerca y poder apreciar por donde se puede empezar a mejorar.

Es absurdo pensar que solo leyendo a grandes pensadores y el Código Procesal de turno vamos a tener una idea del sistema en el que vivimos.

3. Los agentes involucrados

–           Directamente

       a) Jueces (y trabajadores del Poder Judicial)

Son los más importantes (la autoridad), ya que sobre ellos recaen todas las decisiones. Ellos deciden quien tiene la razón, cuando es el mejor momento para decidir, y dependiendo de eso, el destino de los ciudadanos.

Como ya se habrán dado cuenta, son personas que viven dentro de una sociedad y como tales son un producto de esa sociedad (con todos sus problemas).

¿La corrupción? La corrupción no es un problema de la autoridad, es un problema de la sociedad en general. Así como hay ciudadanos incorruptibles, hay jueces que también lo son. El problema es que también están los corruptibles.

¿La falta de capacitación? Es también un problema de la sociedad. No solo son los jueces y los trabajadores judiciales aquellos que no han tenido una capacitación adecuada. En general, en el país falta capacitación a todo nivel.

       b) Partes

Los ciudadanos sobre los cuales recaen las decisiones. Los que pierden su casa, los que van presos (o no), los que manejan grandes empresas (grandes intereses), los que corrompen a la autoridad, los que no entienden cómo funciona el sistema porque nadie les enseñó.

Ellos también son agentes, muchos de ellos viven en el Poder Judicial detrás de su caso y ni siquiera entienden qué hacen ahí.

Pero eso es solo fijarnos en la buena fe, también hay muchos que tienen mala fe. Tenemos una cultura de iniciar litigios por iniciarlos, de inclusive amenazar y amedrentar iniciando litigios. ¿Por qué? Porque al final no hay sanciones para los que inician procesos simplemente por iniciarlos. No hay sanción para el abuso del derecho, a pesar de que con esas acciones hayas arruinado la vida de otro sujeto simplemente por denunciarlo o demandarlo.

       c) Abogados

Son los traductores entre los ciudadanos y la autoridad. Ellos hablarán el idioma jurídico ante la autoridad, pero hablarán como ciudadanos comunes frente a sus clientes.

¿Pero cómo saber si lo que dicen es cierto? ¿Como saber si me está asesorando bien? ¿Como saber si está preparado para el caso o simplemente quiere ganar más dinero? ¿Como saber si el caso es realmente justiciable?

Ellos son los principales agentes que inician procesos con el único fin de amedrentar y así entorpecer al sistema de justicia (y no reciben sanciones).

También son personas y también viven en esta sociedad. Tienen las mismas falencias que todos los demás.

      d) Ministerio Público

Aquella autoridad que persigue delitos, aquel que tiene la titularidad para que los ciudadanos nos sintamos más seguros.

El Ministerio Público actúa como autoridad en ciertos ámbitos y como abogado en otros, es aquel que debe velar por los intereses de los ciudadanos, pero lamentablemente también es un producto de nuestra sociedad, no viven en una isla, por lo que tendrán también los mismos problemas (corrupción, indisciplina, baja capacitación).

            –           Indirectamente

      e) Ministerio Público y Jueces (de control)

El sistema sabe que no es perfecto y por eso ha diseñado mecanismos para controlar las injusticias. Por ejemplo, existen los delitos de corrupción y los jueces son pasibles de cometer ese delito.

Eso quiere decir que pasarían también por un proceso judicial con los mismos problemas que para cualquier justiciable común y corriente (un círculo vicioso).

También existe otro sistema de control, la OCMA, que realiza un control administrativo que puede terminar en destitución, en ese caso intervendría el CNM. ¿Pero es que acaso estas instituciones (OCMA y CNM) no tienen los mismos problemas?

     f) Poder Legislativo

Los que hacen las normas, aquellos que dan el marco general. Normas que también son aprobadas por personas, las que también tienen intereses. Las normas también son producto de los defectos de la sociedad.

Por más que se convoquen a los más grandes especialistas en las materias, no son ellos quienes las aprueban, sino que después pasarán al Congreso de la República o deberán ser revisadas por otro poder político.

Cuando gente menos preparada (el común denominador del Congreso) empieza a modificar las propuestas de los especialistas, las normas “empiezan” a dejar de cumplir con su cometido incluso antes de ver la luz.

      g) Poder Ejecutivo

El MINJUS y los Ministerios que promueven normas especiales (Ministerio de Trabajo) son (o deberían ser) gestores. Un agente de cambio para que las normas se ejecuten. No siempre lo veremos cumpliendo ese rol, muchas veces no tendrá el norte claro, o peor aún tendrán una fuerte presión política de algún bando de oposición. Una vez más en este caso, el poder político poco desarrollado, con intereses particulares ingresa en terreno que no le corresponde.

4.  Los métodos del cambio

    a) Ley

Es usual que nos fijemos siempre en un tipo de método de cambio: La ley.

Siempre creemos que modificando o creando nuevas leyes vamos a mejorar el servicio de justicia (y al país en general), aunque este agente de cambio representa solamente una pequeña parte de la solución.

Es innegable la importancia de modificar las normas, sobre todo si estas empiezan a quedar en desuso o si con el paso del tiempo nos damos cuenta que existe una solución mejor.

¿Pero acaso en las normas radica el verdadero problema? Pues no lo creo. Las normas pueden ayudar, pero estas son letra muerta si no son ejecutadas adecuadamente. Son los operadores de la justicia las que las hacen vivir, y de ellos depende si las normas van a vivir bien, o se van a deformar.

Los grandes pensadores, “la academia pura”, podrán darte pautas para mejorar las normas, podrán decirte cómo podría funcionar mejor un sistema, pero jamás podrán meterse en una sociedad y la forma en que estas normas cobran vida (aplicación). Así tengamos las mejores reglas, si los operadores no las entienden a la luz de principios, derechos y posibles consecuencias de sus actos, entonces de nada nos van a servir (como nos ha venido pasando).

     b) Educación (las personas)

El problema de nuestro país es uno solo o, mejor dicho, los problemas son muchos, pero una sola es la solución: Educación.

Las grandes potencias del mundo, se dieron cuenta que el único camino para el desarrollo era invertir en su gente. Invertir en que sus ciudadanos sean los mejores.

Es la educación, a todo nivel y en todo ámbito, la que puede hacer que las personas entiendan la importancia de vivir en sociedad, la importancia de no sobrecargar al sistema, la importancia de tomar decisiones uniformes y sobre todo la importancia de no corromper.

Cuando en una sociedad hay una huelga de maestros que dura más de 70 días, nos podemos dar cuenta que nadie ha entendido la importancia de la educación.

5. Conclusión

El agente de cambio que estamos buscando es el cambio en las personas en una sociedad educada, en una sociedad que, sin perder su cultura, viva con decisiones más justas, decisiones uniformes y, sobre todo, que estas no estén compradas.

La mejora del sistema judicial (o la “reforma procesal”) no pasa por un cambio de leyes (aunque esto sea lo que más a la mano tenemos), sino que pasa por un cambio de mentalidad, pasa por tener mejores ciudadanos, pasa por invertir en las personas.

Todo esto ha quedado al desnudo con lo sucedido en Latinoamérica en el caso Odebrecht. La mayoría de nuestras sociedades están podridas debido a que nunca se entendió la importancia de la educación.

Aunque el tema puede ser vasto y da para escribir muchas más líneas y profundizar en el tema, creo que sería ocioso. Todos sabemos lo que tenemos que hacer, los gobernantes lo saben, los legisladores lo saben, si no se ha hecho nada es por falta de voluntad. Empecemos a pedirle a nuestros gobernantes que inviertan en educación, que solo así tendremos un mejor sistema de justicia y en consecuencia un mejor país. 

 

 

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