Lo que es y lo que no es un compliance: especial énfasis en los compliance de mercado

El autor desarrolla brevemente la importancia del 'Complience' y lo que este concepto implica actualmente en el mercado peruano.

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Por: Gustavo M. Rodríguez García, abogado PUCP, magister por la Universidad Austral de Argentina y socio de Rodríguez García Consultora

Seguro usted ha escuchado hablar de la importancia del compliance en las empresas. Efectivamente, se trata de una cuestión de suma relevancia y que las empresas deben, en función a sus características y proyecciones particulares, considerar seriamente. Los programas de cumplimiento normativo, en buena cuenta, pretenden responder a varias constataciones importantes dentro de los cuales cabe destacar dos: (i) la necesidad de que las propias empresas colaboren en la reducción de prácticas legalmente censurables; y, (ii) la dinámica vertiginosa que expone, ante fallos o contingencias, a asumir costos reputacionales cuantiosos e inmediatos. Así, el compliance se convierte, desde el Estado, en una cuestión de necesidad y, desde los privados, en una de sostenibilidad.

No obstante lo dicho, podría llegarse a la conclusión de que la apuesta por el compliance es una basada en el miedo. Lo cierto es que, si bien la implementación adecuada de programas de cumplimiento se traduce en la mitigación y prevención de riesgos, representa también una buena inversión tanto en el frente interno (ordenamiento corporativo) como en el externo (valor diferenciador en el mercado, por ejemplo).

El “boom” del compliance, que ya se siente en el medio peruano, incentiva a una fuerte oferta de servicios legales en este campo. Siendo, desde luego, bienvenida la competencia en este rubro, cabe señalar que la estructuración de un compliance (en el tema que sea) dista mucho de ser una repetición o inspección de los “temas recurrentes” en una determinada materia. En los procesos de estructuración de procesos de compliance que se me ha pedido desarrollar, señalamos desde el primer momento que este proceso implica varias aristas que se extienden al diseño de controles y lineamientos de formación / capacitación. Nada de eso es posible, evidentemente, sin un compromiso al más alto nivel en la organización en un proceso que, pudiendo ser tortuoso, redundará en beneficio de la empresa.

Un programa de compliance en temas de protección al consumidor, por ejemplo, no es identificar algunas prácticas que pueden ser contrarias al deber de idoneidad, atender la cuestión de las respuestas a los reclamos y alguna otra generalidad imaginable (¡no se engañe ni se deje engañar!). Ciertamente, la estructuración de un compliance adecuado cubre estos campos pero el proceso es mucho más completo. El involucramiento de la empresa en una práctica proscrita (una colusión o una afectación al derecho de los consumidores) incide negativamente en el proceso competitivo puesto que, a la vista de los consumidores y la ciudadania en general, puede deslegitimar el modelo de mercado que es el que asegura realmente los principales beneficios a los clientes.

Desde la guía o manual de compliance hasta las políticas o lineamientos concretos (lineamiento sobre contactos con competidores o la política de third party management, por mencionar un par de ejemplos) es evidente que el proceso de diseño e implementación de un proceso de compliance no puede identificarse con el trabajo de consultoría específica que regularmente se presta.

Desde la evaluación de los riesgos (probabilidades) hasta la asignación de un impacto referencial (frecuencia de hechos), el trabajo requiere una coordinación estrecha evidente. En el camino, es importante que ayudemos a las empresas a comprender las razones por las que es necesario preservar su integridad en los negocios a todos nivel. Estructurar un programa de compliance requiere comprensión profunda de cada aspecto relevante (no me gustan, por lo tanto, los “compliance todistas o generalistas”) ya que una buena definición en el diseño resulta crucial para un buen monitoreo del programa. La meta es hacer un compliance (en el campo que sea) que, como reza la famosa frase de Peter Drucker, no se quede en hacer las cosas correctamente (doing things right) sino que permita a nuestro cliente hacer lo correcto (doing the right thing).

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