Por: Rusvel Casternoque Torres (Apu Comunidad Nativa Tarapacá), Emilsen Flores Simón (Comunidad Nativa Parinari) y Juan Carlos Ruiz Molleda (IDL)

“Sin peces y sin agricultura no hay vida”[1]

Acaba de finalizar el taller de la etapa de evaluación interna en Nauta, parte del proceso de consulta previa del proyecto Hidrovía, y los apus de las diferentes comunidades kukamas del Río Marañón -durante tres días- han hablado, han analizado y han evaluado si dan su consentimiento. Los funcionarios públicos de Proinversión y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones señalan que es necesario “dragar” y “limpiar” el cauce de ciertas zonas de los ríos Marañón, Huallaga, Amazonas y Ucayali, porque no permiten el paso de barcos grandes de mayor calado.

Señalan que los “bancos de arena” (que son las playas de arena), que las islas en los ríos, que las palizadas (que son el conjunto de palos flotando en los ríos), que las quirumas (que son los palos incrustados en el fondo de los ríos),  que las vueltas o curvas pronunciadas en los ríos, constituyen “malos pasos” que impiden el paso de barcos de mayor calado.

El problema es que donde el Gobierno ven “malos pasos”, los kukama ven “lugares muy importantes” para su subsistencia. En efecto, los bancos de arena son playas donde se reproducen las taricayas, los cupisos y las charapas, todas, especies de tortugas cuyos huevos comen y venden los kukamas. Pero además, las playas son importantes porque ahí, los kukamas realizan agricultura, pues siembran y cosechan. Si son playas de pura arena cerca del río por ejemplo, se siembra solamente chiclayo, que es un tipo de frijol muy común en la zona, si son arenas con barro, se siembra productos como maní, sandia, melones, pepino, y hasta yuca. Si es puro barro, llamados “barrizales por los kukamas, se siembre arroz, importante en la dieta. En las islas donde hay monte y árboles se siembra plátano, maní, arroz, yuca, frutas y otros productos. Todas estas tierras son muy cotizadas por los kukama, porque al ser tierras con restos de sedimentos de los ríos, son tierras muy productivas y con mayor cosecha. Son estos lugares los que se verían afectados si es que se eliminan los mal llamados por el Estado, “malos pasos”.

De otro lado, las quirumas que son los lugares del río con palos incrustado en el fondo del río, constituyen el hábitat natural preferido de los peces grandes y chicos. Bajo las raíces de esas quirumas hay, por ejemplo, cangrejos, y ahí desovan las “carachamamamas”, que son los pescados carachama grandes, que no se comen, que a diferencia de los carachamas comunes que sí se comen, se cazan para venderlos como pescados ornamentales. De igual manera, en las quirumas desovan los zúngaros, que son los peces más grandes, que son claves en alimentación de los kukamas. La eliminación de las quirumas, sin lugar a dudas tendría graves consecuencias en la pesca.

Los peces que bajan de las cochas (lagunas de agua que en épocas de crecientes salen a los ríos) y de las quebradas a los ríos, van a los remansos, que se forman entre los “malos pasos” y las orillas de los ríos, para hacer madurar su huevos, para finalmente desovar en la parte más profunda del río, y en la parte donde la corriente en más fuerte. La eliminación de los “malos pasos” afectaría la reproducción de estos peces, también importantes en la dieta y en la economía de los pueblos indígenas. Cuentan los kukamas que cuando desovan emiten un ruido característico, y se puede identificar qué pez está desovando por el tipo de chillido que emiten.

Las muyunas, son remolinos fuertes de agua que se forman en las vueltas cerradas de los ríos, que por su fuerza chupan y jalan al fondo de los ríos todo lo que encuentran. Según los kukama, ahí viven la Purahua, que es la madre de los ríos, que algunas veces adquiere la forma de boa gigante. Esas curvas también llamados “malos pasos” por el gobierno, aun cuando no serán dragados, son importantes porque amortiguan y protegen la rivera de los ríos de la fuerza de la corriente. Si el río fuera en línea recta, tendría más fuerza la corriente, y generaría “desbarrancamientos” y erosión de la tierras de las orillas y riveras.

Las quirumas, que son los palos incrustados en los ríos o los conjuntos de palos incrustados, sueltan unas “flemas” compuesta por bacterias, que alimentan a peces, como la motaruro, las carachamas, el boquichico, y otros. En las quirumas viven también los cunchimama que son los zúngaros (peces grandes sin escamas), el pez torres (de rayas amarilas y negras), el saltón (todo blanco). Todos ellos, son peces grandes que son la base de la alimentación de los kukamas. Es importante advertir que no solo se trata de peces que los kukamas comen, sino de peces que pescan para venderlos en las grandes ciudades, y cubrir las necesidades económicas, constituyendo una actividad económica fundamental.

La eliminación de los mal llamados “malos pasos” por el Gobierno, también afecta la espiritualidad y la cultura de los kukama, pues estos refieren que los médicos tradicionales, llamados “bancos” por los kukama, curan con los espíritus que están en la profundidad de los ríos. Los kukamas temen que la eliminación de los bancos de arena, de las quirumas, de las palizadas ahuyente a esos espíritus que les ayudan a curar. Otro temor de los kukamas, es que con la eliminación de los denominados “malos pasos” también se vayan las boas grandes, las rayamamas, la purahua (boa madre de las boas), los yacupumas (tigre negro del agua), los yanapuma (tigre negro de la selva), todos ellos animales sagrados para los kukama, cuyos espíritus invocan para curar a las personas.

No son los únicos impactos, en época de creciente del río, cuando el nivel del agua ha subido y alcanza a las casas de los kukamas en las riberas de los ríos, el paso de barcos grandes con mucha carga y con motores poderosos, genera olas grandes que golpean e inundan las casas de madera que está en las orillas, puesto que el agua se mete por encima del nivel del piso de las cabañas, afectando a todos, especialmente a los niños, a los ancianos, que duermen encima de una estera y solo cubierto por mosquiteros. En el día, estas olas generadas por los motores de gran potencia de los grandes barcos, voltean los “peque peques”, que son las embarcaciones tradicionales kukamas caracterizadas por su gran fragilidad e inestabilidad. De igual manera las olas las rompen estos “peque peques” cuando los hacen golpear cuando están amarrados en las orillas. Por último, en época de vaciante, la olas de estos barcos que surcan a gran velocidad golpean las orillas con gran fuerza, produciendo no pocas veces “desbarrancamientos”.

Otro impacto del transporte fluvial, es que las personas que viajan en estas embarcaciones, y los propios trabajadores de estas, botan la basura en los ríos, lo que incluye plásticos, bolsas, lo cual se suma a la gasolina y el aceite que siempre dejan las embarcaciones en el agua.

Si bien Proinversión y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones promocionan la Hidrovía como una puerta internacional que permitirá mejorar el transporte y el comercio, es innegable el impacto de este en el pueblo indígena kukama en el Río Marañon. Ahora se entiende porque los kukamas dicen que sin peces y sin agricultura, “no hay vida”, no hay “buena vida”, nosotros agregaríamos no hay vida digna. Y el aumento del tráfico de grandes embarcaciones tiene un impacto en las embarcaciones pequeñas y tradicionales y en las casas de las comunidades nativas kukama.

No se trata que las comunidades se opongan al desarrollo, se oponen a un tipo de modelo que no los incluye, que pone en peligro su subsistencia, que les hace perder control sobre el acceso a los recursos naturales que garantizan su subsistencia, que pone en peligro su seguridad. Las comunidades nativas lo han dicho en forma clara en Nauta hace unos días, tenemos miedo a perder control sobre el río Marañón, tenemos miedo que se privatice los ríos, desconociéndose que el río Marañón desde tiempos ancestrales ha sido el elemento central de los kukama, pueblo de pescadores y navegantes. Si los amigos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones antes que imponer sordamente un proyecto de inversión pública y una detrás de él una cultura, hacen un esfuerzo por comprender esto, hay esperanzas que las puertas del dialogo realmente intercultural se puedan abrir.


[1] Ander Ordoñez Mozambite, Apu Comunidad kukama Tupac Amaru II, base de Acodecospat.

 

 

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