Por Kiara Bazan, estudiante de la facultad de Derecho de la PUCP y miembro del consejo editorial de Enfoque Derecho

El pasado 31 de enero, tres empresarios italianos, Raffaele Russo, Antonio Russo y Vincenzo Cimmimo, desaparecieron en la ciudad de Jalisco, México y desde allí no se ha sabido nada de ellos. Policías locales informaron que los detuvieron y los entregaron a un grupo criminal. La fiscalía se encuentra investigando el tema a partir de lo confesado por la policía.

Asimismo, Francesco Russo aseveró ante una radio local que los tres empresarios fueron vendidos por 43 euros a una banda criminal. Esta noticia ocasionó conmoción en la ciudadanía italiana, quienes rápidamente se movilizaron y organizaron marchas para exigir el paradero de los tres empresarios.

Como se sabe, hay un problema muy grave de trata de personas en la ciudad de México. A raíz de este caso, este artículo analizará el delito de trata de personas, cómo se configura en la legislación peruana y el caso mexicano.

¿Trata de personas?

La trata de personas o la ‘’nueva esclavitud’’ como fue catalogada por la ONU es  ‘’la captación, transporte, traslado (…) recurriendo a la amenaza o uso de la fuerza u otras formas de coacción (…) o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una personas que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación’’. Es decir, el secuestro de una persona o el conseguir que alguien tenga el mando sobre una persona con el objetivo de explotarla. Esta explotación puede ser sexual, laboral u ‘’otras prácticas relacionadas a la esclavitud’’.

Se menciona que en el delito de trata de personas es vital una situación desigual entre el agresor y la víctima, la cual será aprovechada por el primero para conseguir que el segundo sea explotado laboral o sexualmente. El agraviado, en la mayoría de casos, mujeres menores de edad, las cuales las bandas criminales captan para explotarlas sexualmente y utilizan la coerción y la amenaza para retenerlas.

Chiara Marinelli, abogada especialista en el tema de trata de personas, menciona que en este fenómeno delictivo, la víctima se vuelve ‘’un objeto del tratante’’. Igualmente, indica que este delito se relaciona con el derecho a la identidad, de modo que, el agresor utiliza este derecho para dominar la voluntad de la víctima. En ese sentido, el afectado pierde todo rasgo de identidad, pues en algunas ocasiones se les priva del documento de identidad, ejemplo mencionado por Marinelli.

Este problema no está focalizado solo en unos cuantos países, sino es un problema latinoamericano muy grave. Países como Perú están luchando en contra de la trata de personas, delito que es muy usual en ciudades como Lima o departamentos como Madre de Dios. Según un estudio de la Defensoría del Pueblo en algunas regiones, el Perú ocupa el tercer lugar en denuncias por el delito de trata de personas en el continente americano.

En el Código Penal peruano, el delito de trata de personas está tipificado en el artículo 153 e indica que ‘’el que mediante violencia, amenaza u otras formas de coacción, privación de la libertad, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o de cualquier beneficio, capta, transporta, traslada, acoge, recibe o retiene a otro, en el territorio de la República o para su salida o entrada del país con fines de explotación, es reprimido con pena privativa de libertad no menor de ocho ni mayor de quince años’’. Esto no impide que el Perú tenga un serio problema con respecto a este delito.

Departamentos como Madre de Dios son afectadas por grupos delictivos que captan a menores de edad para explotarlas sexualmente. En la actualidad, Madre de Dios lidera el ranking de trata de personas en el Perú. Según el Ministerio Público, hasta mayo del 2017 se registraron aproximadamente 329 víctimas, las cuales oscilaban de entre los 13 y 24 años.

¿Qué sucede con el caso mexicano?

El caso descrito al inicio de este artículo sucedió en México, ciudad que también presenta un grave problema de trata de personas. Específicamente en Jalisco, ciudad que hasta el 2017 ocupaba el primer lugar en el ranking del delito de trata de personas. Muchos casos de desapariciones estaban relacionados con este delito. De acá la necesidad de muchas organizaciones para informar y prevenir a los jóvenes de este peligro.

Actualmente, se ha expedido una ley mexicana que sanciona el delito de trata de personas. En esta se menciona que la pena será de entre seis a doce años de prisión y quinientos mil días multa y de nueve a dieciocho años de prisión y de setecientos cincuenta a dos mil doscientos cincuenta días multa si el delito es cometido en contra de un menor de edad o una personas con discapacidad.  A pesar de ello, México sigue dentro de la lista de los 25 países con más casos de tratas de personas en el mundo con una cifra de 267 mil víctimas, según las Naciones Unidas.

El caso de los tres italianos desaparecidos es otro de los miles de caso de trata de personas en México. Sin embargo, no por eso deja de llamar la atención, pues aquí la policía está involucrada y es muy probable que ellos tengan relaciones con grupos delictivos. México necesita dar respuestas, no solo sobre este caso, sino también por los otros no resueltos. Es necesario seguir avanzando no solo en prevención, sino también en la captura de estas bandas delictivas.

En la actualidad, la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional ha implementado el llamado ‘’Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niño’’, el cual es uno de los conocidos Protocolos de Palermo. En este se señala lo que se debe entender como trata de personas, también indica el accionar que debe tener el Estado para proteger y lograr la recuperación física como psicológica de las víctimas de la trata de personas. Asimismo, señala diferentes medidas de prevención que los países deben adoptar para la lucha contra la trata de personas, como por ejemplo la aplicación de ‘’actividades de investigación y campañas de información y difusión’’. También menciona otros mecanismos de apoyo internacional para hacerle frente a la trata de personas.

La esclavitud del siglo XXI debe ser erradicada. La trata de personas atenta contra los derechos humanos y deshumaniza a las personas. Poco a poco se debe crear más conciencia de este problema para que nadie sea víctima de este delito.

 

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