Por: Óscar Sumar, Director de Regulación Racional, ex Director de Contenido de Themis, doctor en Derecho por UC Berkeley, abogado en Sumar & Sánchez Abogados y profesor de Calidad Regulatoria en la PUCP

En 1983, Bruce Yandle publicó un influyente trabajo: “Bootleggers and Baptists: The Education of a Regulatory Economist”. No solo es excelente trabajo, sino que tiene un gran título (es necesaria la “educación” en temas regulatorios), que además se ha convertido en el nombre de una de las ideas más difundidas en materia de regulación económica.

La idea central del trabajo de Yandle (quien también ha publicado un libro sobre la materia en 2014 junto a nada menos que Adam Smith (¡homónimo!)), es que muchas veces los bootleggers y los baptists defienden lo mismo, sin quererlo. En el ejemplo original, los bootleggers son los vendedores informales de licor mientras que los baptists son los religiosos que no quieren que se venda licor los domingos. ¿Cómo así sus intereses coinciden? Los vendedores informales de licor ganan mientras más prohibida esté la venta de licor. Dado que los vendedores formales solo venden cuando está permitido, prohibir la venta es una forma de crear un monopolio legal a favor de los vendedores informales.

Este ejemplo es el nombre de un concepto (o teoría) bastante usado en regulación porque se repite en casi todas las industrias. Bootleggers son los grupos de interés que quieren obtener una renta y baptists son los “bien intencionados” que no saben para quién trabajan. Piensen en el caso del tabaco: la prohibición de publicidad reduce la competencia y aumenta los precios en un mercado con demanda inelástica (el consumo permanecerá constante). Los baptists en ese caso son los grupos que piden regular el tabaco en pos de la salud pública. En USA es de conocimiento público el anti-intuitivo lobby tabacalero a favor de regulación, tal como ha destacado en más de una oportunidad el Wall Street Journal. El tema también ha sido estudiado en la academia. Por ejemplo, Nelson y Young descubrieron en un estudio abarcando un periodo de 25 años en países de la OCDE que mientras menos personas fumaban en un país, más aumentaba la legislación anti-tabaco. Para buen entendedor…

En el caso de las advertencias en los alimentos, es llamativo que tanto la industria como los preocupados en la salud, ambos, quieren regulación, pero solo difieren en el detalle de si debería ser a través de octágonos o semáforos. En ambos casos, las advertencias generan un aumento de costos de producción que reducen la competencia y el impacto que puedan tener en el consumo total es bastante dudoso, dado el “efecto sustitución” que no es difícil predecir (como he explicado, aquí).

El Dr. Elmer Huerta dice que está peleando una “batalla” contra los bootleggers, pero por más buen médico e investigador que sea, quizá debería educarse un poco más en regulación económica para comprender el rol que está jugando. Como decía Einstein, todos somos ignorantes, pero en diferentes temas…

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