Por Flavia Martínez y Roy Irribarren, estudiantes de Derecho en la PUCP y miembros del Consejo Editorial de Enfoque Derecho

Hace unas semanas, el Congreso de la República aprobó en primera votación la modificación del artículo 173 del Código Penal. De esta manera, ahora se impondrá la cadena perpetua a los condenados por violación sexual de menores de 14 años; asimismo, se les aplicará la castración química. Esta última medida ha sido cuestionada por su idoneidad y eficacia para frenar la violencia sexual en nuestro país. Es así que analizaremos la idoneidad de la castración química como medida para reducir las violaciones sexuales a menores de edad.

En primer lugar, la medida en cuestión ignora totalmente lo estipulado en el Código Penal respecto a las formas en que se comete una violación sexual. La penetración del miembro viril masculino -a la cual apunta la medida de la castración química- no es la única forma de violación sexual. Es así que el artículo 173 del Código establece que:

“El que tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, con un menor de edad, será reprimido con las siguientes penas privativas de libertad”

Como puede observarse, la violación sexual no solo comprende el acceso sin consentimiento del falo u otra parte del cuerpo del agresor, sino que también puede configurarse por la introducción de objetos en el cuerpo de la víctima. Entonces, la castración química, en tanto pretende evitar el uso del órgano reproductor para cometer el delito, no podrá impedir que se comentan violaciones sexuales dado que este delito también se configura con la introducción de elementos ajenos al cuerpo.

En segundo lugar, la doctrina mayoritaria ha establecido que el delito de violación sexual es uno de acción y no de resultado. Esto quiere decir que la violación se configura cuando se introduce un objeto o miembro del cuerpo vía oral, vaginal o anal en otra persona contra su voluntad. Es así que no es de interés si se produce o no la excitación del sujeto, o si logra satisfacer sus deseos. Por ende, no es válido afirmar que el sujeto se verá cohibido de violar por no poder satisfacer sus deseos, ya que solo es necesario la introducción de un objeto o miembro del cuerpo para configurar la violación y no la excitación del otro sujeto.

En tercer lugar, vale señalar que el procedimiento para realizar la castración química es costoso y toma un periodo largo de tiempo. Esta se realiza continuamente en sesiones semanales, mensuales y anuales. Asimismo, el costo por persona es de 300 dólares; lo cual lo sitúa en una medida altamente costosa que tendrá que asumirse desde el dinero de los peruanos. Todo ello porque el acceso a estas medicinas es de costoso y difícil.

Siguiendo esta línea, se afirma que la medida frena la producción de testosterona, la hormona sexual masculina, la cual se encuentra distribuida en un 90% en los testículos. La castración química será insertada en el paciente a modo de píldoras o inyecciones intramusculares, este químico se dirige por la sangre al cerebro para luego ser enviado directamente a los testículos, su actuación se centrará en bloquear la producción de testosterona en dicho órgano. Sin embargo, la testosterona no solo se produce en los testículos, el 10% sobrante se genera en los glándulas suprarrenales. Es decir, el cuerpo del intervenido seguirá produciendo testosterona; la misma que se producía en los testículos; ergo, es la misma hormona de la líbido y causante del deseo sexual. Los abusadores sexuales y pedófilos tienen altos niveles de esa hormona. Del mismo modo, como todo tratamiento de supresión de hormonas es reversible; es decir existe un contra tratamiento para regular el funcionamiento normal de los órganos encargados de producir la testosterona; sin embargo, se señala que este tratamiento es costoso, pero eso no quita la posibilidad de usarlo.

Finalmente, es importante tomar en consideración los resultados que se han conseguido en otros países. Nueve estados de Estados Unidos, Polonia, Indonesia, Rusia, Moldavia y Estonia aplican la castración química para los violadores de menores de edad. Asimismo, en Francia, se realizaron pruebas para comprobar su eficacia en la disminución del deseo sexual con lo cual se llegó a la conclusión de que este podría ser reversible en las primeras semanas y dependía del sujeto, ya que este podría excitarse con pornografía extrema o sueños sexual. Sumado a ello, las pruebas científicas no han demostrado los resultados positivos que esta tiene, lo cual ha conseguido el rechazo de su aplicación en distintos países del mundo.

Por todo lo mencionado, consideramos que la castración química para violadores no es eficaz; todo lo contrario, su aplicación es costosa, reversible y no inhibe al sujeto de cometer violaciones (por ejemplo, introduciendo objetos en el cuerpo del menor). Además, no existen pruebas científicas que comprueben verazmente su eficacia; todo lo contrario, demuestran que su aplicación, de aplicarse, no es suficiente, ya que también se debe pasar por un tratamiento psicológico y una política criminal de investigación de cada Estado.


Fuentes:

Imagen: Diario Correo

http://vital.rpp.pe/salud/la-castracion-quimica-medida-que-busca-ser-implementada-en-peru-noticia-1103890

https://elcomercio.pe/politica/duberli-rodriguez-castracion-quimica-respuesta-adecuada-noticia-521447

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