Juan Sergio Puicon, estudiante de Derecho en la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho.

El turismo es una de las actividades económicas más importantes en el mundo; en ciertos países representa una parte fundamental de la actividad económica y parte del Producto Bruto Interno. Hay diversas actividades que están relacionadas a este y múltiples oportunidades que representa para el país y los ciudadanos. El Perú no está exento a esta actividad y sigue en auge: tan solo en el primer trimestre del 2018 representó un ingreso de más de 2.341 millones de dólares (un 7% más que lo ingresado en el mismo tiempo en el 2017). Su importancia ha sido tal que dicho número aportó el 66,2% a la balanza de servicios, ubicándose en tercera posición tras la exportación de productos mineros, petroleros y agropecuarios.

No obstante, aparte de las oportunidades e ingresos que este representa, también trae consigo múltiples retos legales al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Uno de los principales retos es aquel que trae el turismo masivo en contra del ecosistema y las comunidades oriundas de dichos lugares.

Ante los efectos del turismo, emergió en la década de los 80 el denominado turismo alternativo. La Organización Mundial del Turismo ha señalado diversas ventajas de dicho turismo, entre las que se encuentran los beneficios a las familias que lo realizan, las comunidades locales que se benefician directa e indirectamente de estas actividades, beneficios al país de de origen y recepción de turistas, y beneficios a las relaciones internacionales dado el diálogo y entendimiento que estas producen.

Dentro de estas formas de turismo alternativos se encuentra el ecoturismo, definido por primera vez por Héctor Ceballos-Lascauraín en 1980 como la práctica de “viajar a áreas naturales relativamente no perturbadas o no contaminadas con el objetivo específico de estudiar, admirar y disfrutar del paisaje, sus plantas silvestres y animales, así como cualquier manifestación cultural existente en estas áreas”. Esta práctica, la cual se encuentra en aumento, ha manifestado diversos retos a gobiernos como el peruano, especialmente en lo relacionado a la sostenibilidad del medio ambiente causada por el cambio climático y la necesidad de desarrollar un compromiso para el disfrute a largo plazo del turismo.

Ante ello, el gobierno peruano, a través del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), ha desarrollado ciertas iniciativas para impulsar el comercio sostenible. Como base, dentro de su Gestión Medioambiental y Sostenibilidad Turística, ha señalado que la sostenibilidad del turismo debe buscar un equilibrio de aspectos ambientales, económicos y sociales; esencialmente, potenciar el desarrollo económica de la comunidad en dicha zona turística sin afectar ni sus costumbres ni el medio ambiente. El Mincetur se ha colocado como ente regulador con facultades para aprobar instrumentos de gestión ambiental del sector del turismo. En primer lugar, dicho Ministerio ejerce sus atribuciones ambientales a través de la Dirección Nacional de Turismo, la cual – por medio del  artículo 64º del Reglamento de Organización y Funciones del Mincetur – ha sido determinada como la encargada de velar por la sostenibilidad. Asimismo, en el 2006, fue aprobada la propuesta de Política Ambiental del sector turismo, cuyo objetivo es lograr la concertación de todos los intereses para conseguir una visión común de desarrollo sostenible del Perú.

No obstante, con respecto al mencionado ecoturismo, no ha habido un desarrollo tan grande como se podría esperar en un país con tanta necesidades de sostenibilidad ambiental como el Perú. Su promoción se ha limitado a menciones como la Guía para la Formulación de Proyectos de Inversión Exitosos del 2011, la cual propone al ecoturismo como una de las formas de empresas sostenibles dentro del marco conceptual del turismo como opción económica. Ello a pesar de que en diversos lugares una correcta implementación de políticas públicas ha demostrado generar grandes beneficios tanto para el país, las comunidades y los turistas; ejemplo de ello es la gestión de ecoturismo en la Isla Galápagos. Por ende, es necesario que en los próximos años se vean mejoras en las propuestas de políticas públicas que promuevan el ecoturismo con miras a beneficiar este sector incluyendo a comunidades que han sido alejadas de dicho rol.

 

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Fuente de la imagen: Peru21


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