Ana Calderón, estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho

¿Alguna vez nos hemos preguntado si el uniforme escolar siempre fue falda para las chicas y pantalón para los chicos? ¿por qué, a pesar de los cambios sociales, la falda escolar sigue siendo impuesta a las niñas?  Muchos de nosotros hemos usado uniforme durante toda nuestra época escolar y, tal vez, este aspecto nunca fue cuestionado en gran medida por nosotros o por nuestros padres – las únicas críticas que recuerdo no pasaban del material del cual estaban confeccionados o del modelo que podían no ser de nuestro agrado – , pues lo considerábamos algo irrelevante en comparación a las grandes debilidades que podíamos encontrar en el sistema educativo: la calidad, la pedagogía, la infraestructura, los precios, etc. Sin embargo, recientemente –  en nuestro país – hemos sido testigos, e incluso partícipes, de un nuevo debate: si la falda escolar representa desigualdad de género o no y, por lo anterior, debería evaluarse la posibilidad de que llevarla sea opcional. Aunque el debate es necesario, y a mí parecer ya ha había tardado, deberíamos empezar a preguntarnos por los orígenes del uniforme escolar en el Perú para conocer con qué objetivo se empieza a usar y qué factores tomó en cuenta para su obligatoriedad.

Han pasado casi 47 años desde la Reforma Educativa de Velasco, pero toca retroceder un poco más, antes de la década del 70, para conocer las primeras vestimentas en los colegios peruanos y así entender los aspectos que la Reforma tomó en cuenta (y cuáles no). A principios del siglo XX, el sistema educativo se fue ampliando y los colegios, si bien no tenían un uniforme único para sus estudiantes, sí establecieron algunos rasgos como el modelo de la camisa, el color de la corbata y otros  que distinguieran y relacionaran a los alumnos con la institución. Conforme se fue difundiendo el uniforme escolar en países de la región, como Argentina, los colegios más prestigiosos comenzaron a adaptar a sus códigos de vestimenta modelos europeos que acentuaban de manera mucho más visible las diferencias socioeconómicas entre colegios privados y estatales. Como lo dice Ana Leonor Lamas en su tesis “Borrando jerarquías y disciplinando cuerpos: La introducción del uniforme escolar único y la Reforma Educativa de Velasco”, el principal valor que funcionó como motor de la instauración de uniformes en los colegios fue la “decencia¨. La moda escolar que predominaba entre los hombres era un modelo burgués: pantalón, camisa y chaleco; algunas veces el uniforme incluía terno. En las mujeres, el uniforme predominante no se se centraba tanto en la formalidad, como en el caso de los varones, sino en el concepto de madre modelo y su rol en la familia: tenían que usar vestido de encaje, medias largas y algunas veces mandil o delantal para destacar más su relación con la esfera privada. Poco a poco el uniforme de las mujeres se fue adaptando y convirtiendo en falda.

Por otro lado, las familias más pobres de la época encontraban un gran problema al vestir a sus hijos de manera adecuada y formal, que era el concepto que acompaña a la decencia dentro de la escuela. La libertad con la que las escuelas fueron eligiendo sus uniformes significó una fuerte diferenciación entre los estratos sociales de la gente que acudía a cada una de ellas, más aún con la llegada, en la década del 40, de escuelas extranjeras. Poco a poco se fue reglamentando mucho más la vestimenta: en el caso de los chicos, no varía mucho; en el de las chicas, comienzan a introducirse la falda escocesa, en un contexto agitado de movimiento de liberación femenina. Poco después, se implementó un primer modelo de uniforme único pero dirigido a la instrucción pre militar de los varones, tanto en colegios públicos como privados: el uniforme comando. Más adelante también se buscó de establecer un uniforme único, especialmente para mujeres, el cual introducía el jumper, pero esta medida se vio interrumpido por el golpe de Estado.

En 1969, con la llegada de Velasco al poder, se emprende toda una reforma educativa en diversos ámbitos, entre ellos, la implementación y obligatoriedad del uniforme único escolar, conocido popularmente como “el uniforme color rata”. El gobierno de aquel entonces dio cuenta de que los uniformes  funcionaban como un mecanismo de distinción de clases, por lo que apuntó como objetivo principal acabar con esta segregación y economizar dinero a las familias que tenían que conseguir prendas adecuadas para que sus hijos acudan a la escuela y, además, su color hacía que fuera más difícil de ensuciar, lo cual también era un recurso economizador. El uniforme único consistía en una camisa forma V, tanto para niñas como para niños, y en falda gris con tirantes para ellas y pantalón para estos últimos. El principal factor que influyó en esta medida, y que era el espíritu de la reforma, fue terminar con la discriminación de clases. Sin embargo, la variable género también estuvo presente pero no como una forma de diferenciación con la que el gobierno buscaba acabar, tal como la distinción socioeconómica, sino como un variable que preocupaba por los movimientos liberadores que introdujeron las minifaldas y los bikinis. Es así que el uniforme escolar único también funcionó como respuesta a la angustia de los padres: fue un símbolo de disciplina para las mujeres. El día de hoy, el uniforme escolar no ha cambiado mucho, más allá de materiales y modelos, pero el contexto sí ha cambiado y han surgido nuevas motivaciones en la que la variable socioeconómica ya no es la única para tomar en cuenta.

arkivperu.com

Es bueno tener en claro que la ropa que usamos nunca es simplemente ropa, sino que se transforma en una herramienta funcional para el ambiente en el que se está: colegio, fiesta, baile, trabajo, etc. Sin embargo, también debe tomar en cuenta factores externos a una institución, tales como el clima, la comodidad, entre otros. Es así que el uniforme escolar, y en general cualquier ropa, se vuelve un instrumento de control del cuerpo.

Antes del golpe de Estado de Velasco, la función del uniforme escolar era la identificación de la persona con su escuela. En el caso de la mujeres, durante esta época, sí se buscaba representar su rol en la sociedad: esposa y madre encargada del hogar, por lo cual se buscaba que su uniforme tenga rasgos afines a la casa: el rol de su vestimenta en la escuela era representarla como mujer de familia. La identidad femenina se construía en base a un rol aceptado en ese tiempo.

Ya durante el gobierno de Velasco, la función que cumple el uniforme único escolar, además de representar una vestimenta adecuada para asistir a las aulas, no es la distinción, sino, de manera contraria, acabar con esta. Aquí la variable de clases socio económica es fundamental. Si nos enfocamos en las mujeres, y su falda jumper larga, esta regulación también es una medida moral para disciplinarlas frente a nuevas modas de liberación. Es así que los uniformes comienzan a construir en sus identidades lo que está bien y no para cada uno, dando reglas tácitas de cómo deberían vestirse, y son representación del pensamiento social aceptado de la época.

Ya en la actualidad, los cuestionamientos a la falda escolar son mayores y se debe a que la representación de la mujer ha cambiado – la esfera privada ya no es su único espacio de desarrollo – y porque las funciones dentro de la escuela se han ido ampliando. El día de hoy ya no se puede afirmar que las niñas son educadas para el matrimonio, sino para satisfacer sus deseos propios y empoderarse dentro de una sociedad que está evolucionando y aceptando que vayan entrando a espacios tradicionalmente reservados para los hombres. La identidad tradicionalmente femenina se va destruyendo y el cuestionamiento a costumbres tan antiguas, como el uso de la falda únicamente para la mujer, van siendo discutidos de manera más fuerte. En el colegio, las niñas pueden jugar deportes o realizar diferentes acciones en las que necesitan comodidad; es entonces aquí donde la falda también se vuelve un problema. Saltar, jugar basquet, correr, y más actividades recreativas son las acciones cotidianas que realizan los estudiantes, pero el uso de la falda se los dificulta. En un artículo de El País, dos niñas cuentan que se vuelve imposible jugar sin miedo a que puedan mostrar su ropa íntima. Si dentro del colegio, el tiempo de ocio y la recreación son fundamentales para el desarrollo de los niños y jóvenes, ¿está cumpliendo la falda escolar,como uniforme, con su rol dentro del colegio? No, sino que está funcionando como una restricción a la hora de elegir sus actividades dentro del plantel. Incluso si nos enfocamos solo en temas económicos, el uso la falda también pone en desventajas a las niñas debido a que, por el miedo descrito en líneas más arribas, tienden a comprar, adicionalmente al uniforme escolar, short o panties para ponerse debajo de la falda; asimismo, mientras en muchos colegios los niños tienen la opción de usar pantalón largo o corto dependiendo del clima, las mujeres solo pueden usar faldas sin importar el frío o el calor. Las situaciones de desigualdad por el uso de la falda escolar realmente existe y se debería pensar en su obligatoriedad en las escuelas, no se puede seguir reproduciendo representaciones que obstaculicen la construcción de una verdadera identidad durante la época escolar o que maquillen la desigualdad de género que se trata de terminar.

Fuentes consultadas:

http://www.arkivperu.com/uniforme-escolar-unico-1971/

https://www.fe.unicamp.br/pf-fe/publicacao/2292/46-dossie-dusseli.pdf

http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/13449/LAMAS_ZOEGER_BORRANDO_JERARQUIAS_Y_DISCIPLINANDO_CUERPOS.pdf?sequence=1&isAllowed=y&fbclid=IwAR1J9RIBblNEqan2PV1zsDTYkAEJb2ltt6r-ok1QDqFEkSkc4wvtFGts2L4

https://elpais.com/elpais/2017/09/21/mamas_papas/1505980004_557042.html

https://issuu.com/scperu/docs/falda_escolar_y_desigualdades_de_g_

Imagen: El País.

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