José Antonio del Risco, estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho.

El pasado 04 de marzo, se cumplió un año del envenenamiento a Serguéi Skripal, un ex doble agente ruso cuyo estilo de vida en estos últimos años se había caracterizado por pasar desapercibido y mantener un perfil bajo, hasta el día de la tragedia. Tanto él como su hija habrían sido expuestos a una sustancia desconocida que luego fue identificada como el compuesto nervioso “Novichok”, el cual es tan peligroso que casi terminó con sus vidas. Me arriesgaría incluso a decir que nos encontramos ante el intento de asesinato que ha desencadenado la mayor crisis diplomática en la historia reciente entre Rusia y Reino Unido. Sin embargo, habiendo transcurrido un año del trágico hecho y, pese a las investigaciones efectuadas, que evidentemente responden a los intereses de cada país, se han obtenido más preguntas que respuestas.

Es por ello que en este artículo me gustaría hacer un breve repaso a la historia del caso Skripal, que en mi opinión se ha convertido en un asunto tan complejo que solo tendría comparación con las películas de espías.

¿Quién es Serguéi Skripal?

Serguéi Skripal fue un ex militar del Departamento General de Inteligencia de Rusia que en el año 2004 fue arrestado por el servicio de seguridad ruso tras descubrir que, durante sus años de servicio en el Ejército (1995), habría mantenido contacto con el MI6, servicio secreto de Reino Unido. Concretamente, Skripal les habría revelado información considerada secreto de Estado. Por ello, el año 2006, el tribunal militar de Moscú decidió encarcelarlo por trece años en un penal de máxima seguridad, por el delito de alta traición, en su modalidad de espionaje.

La alta traición es un delito contra los fundamentos del sistema constitucional y la seguridad del Estado que se encuentra tipificado en el artículo 275 del Código Penal de Rusia. Según este tipo penal, aquel que divulgue secretos de Estado o brinde cualquier otra asistencia extranjera en detrimento de la seguridad externa de la Federación de Rusia, será reprimido con una pena privativa de libertad no menor de 12 ni mayor a 20 años. Asimismo, el artículo 276 ofrece una definición de lo que puede considerarse como espionaje: 1) “transferir, robar o cobrar por una determinada información, que es considerada confidencial, con la finalidad de transferirla a un Estado u organización extranjera”; y también 2) “la transferencia de dicha información bajo la orden de un servicio de inteligencia extranjero, en detrimento de la seguridad externa de la Federación de Rusia”.

Precisamente, en los años noventa, el ex agente doble le había transferido secretos de Estado rusos al servicio secreto de Reino Unido, información por la que habría recibido US$ 100.000, según los investigadores asignados al caso. ¿La pena? Trece años en una cárcel de Siberia.

No obstante, Skripal no terminó de cumplir la totalidad de su condena, ya que el 2010, después de que la justicia rusa le concediera la libertad tras un intercambio de espías realizado en el aeropuerto de Viena, recibió refugio en Reino Unido. Cabe señalar que el presidente que le concedió el perdón no fue Vladimir Putin, sino Dimitry Medvedev.

A partir de este suceso, Sergei Skripal, junto a su familia, optaría por una vida lo más cercana al anonimato, así que se asentó en Salisbury, al sur de Reino Unido. Lamentablemente, su esposa y su hijo fallecerían años después. Sin embargo, el 04 de marzo del 2018, cuando aparentemente todo marchaba bien, encontraron moribundos a un hombre de 66 años y a una mujer 33 en la banca de un parque de Salisbury. Este hecho, en un inicio, no tuvo mayor trascendencia, hasta que descubrieron dos cosas. Primero, que aquella persona al borde de la muerte era el mismo Serguéi Skripal, el ex doble agente ruso. Y segundo, que tanto él como su hija Yulia habrían sido envenenados con Novichok, un veneno cuya fórmula es de origen soviético, y que es tan peligroso que si el fabricante no tiene cuidado puede morir intentando mezclar los ingredientes. Este agente químico habría sido puesto en la puerta de la residencia de los Skripal aparentemente por dos agentes de la inteligencia rusa.

Es aquí cuando empezó el escándalo.

Buscando explicaciones

Mientras ambas víctimas se encontraban en un proceso de terapia intensiva debido a la exposición al agente químico, la primera acción tomada por el gobierno de Theresa May fue darle a Rusia, específicamente a Vladimir Putin, un ultimátum de 36 horas exigiendo explicaciones. Estaba claro que el ex espía, a pesar de haber recibido el perdón el año 2010, básicamente seguía siendo un traidor de Rusia, y era muy probable que ese país fuese responsable. A pesar de que el único argumento de Reino Unido se basaba en que 1) se trataba de un traidor odiado por los rusos y 2) que la sustancia con la que Skripal fue envenenado era de fabricación soviética, acusaron a Rusia de lo ocurrido, generando que así también los países miembros de la OTAN se vieran obligados a seguir este discurso.

Las cosas empeoraron luego de que el Reino Unido tomara una decisión diplomática que generó la crisis política de la que hablaba al inicio del artículo. El 14 de marzo del 2018, Theresa May expulsó a 23 diplomáticos rusos; como respuesta, Rusia hizo lo mismo tres días después. A finales de marzo, 29 países de la OTAN ya habían anunciado que expulsarían a diplomáticos rusos. EEUU es el país que expulsó a más autoridades (60); en segundo lugar, estaba Reino Unido (23); y tercero estaba Ucrania (13). Rusia, por su parte, no solo respondió de la misma forma, sino que también realizó una segunda prueba de su misil más poderoso, RS-28 Sarmat. ¡Toda una ola de represalias e intimidaciones!

Ahora bien, ¿cuáles fueron los argumentos en contra de la responsabilidad del gobierno de Rusia? Principalmente, todos giran en torno a la idea de que el envenenamiento fue una cortina de humo de Londres, cuyo objetivo era desviar la atención de sus problemas tanto internos como a nivel internacional. Entre los problemas internos, está la baja aceptación del gobierno de Theresa May, en contraposición con Jeremy Corbyn, del Partido opositor, que en ese entonces se encontraba con una popularidad que lo ubicaba muy por encima de la lideresa del Partido Conservador. Entre los problemas externos, podemos decir que tanto Gran Bretaña como EEUU ya no podían hacer mucho ante la ventaja de Rusia en territorio sirio. Para marzo del 2018, los ejércitos de Siria junto con las tropas rusas se encontraban a punto de liberar la ciudad de Guta Oriental, después de varios enfrentamientos con grupos armados y terroristas. Esto significaba un completo fracaso para los países de la OTAN.

Entonces, según la posición anti Reino Unido, a través de la “farsa” del envenenamiento, se habría buscado tapar las falencias del debilitado gobierno británico y su fracaso en la guerra de Medio Oriente. Esta parecería ser una explicación mucho más razonable que la británica; sin embargo, no es concluyente. Lo que sí es cierto es la falta de pruebas que ha presentado Reino Unido. La hija de Serguéi Skripal era ciudadana rusa, y por lo tanto Rusia tenía el derecho de exigir acceso a las investigaciones, a su expediente médico y a las pruebas del veneno; sin embargo, en ningún momento se les facilitó dicha información. De igual manera, hoy en día no existe exactitud con respecto a quiénes habrían sido las personas que se encargaron de plantar el veneno, ni el lugar exacto en que fue colocado: ¿la puerta de la residencia o la maleta de Yulia Skripal?

Un año después y siguen las contradicciones

Tal parece que, a un año del envenenamiento, las únicas acciones que han dado resultados positivos fueron las tareas de descontaminación de los lugares afectados por Novichok en Salisbury. Esta labor de limpieza fue realizada en doce puntos de la ciudad, como el restaurante al que Skripal y su hija asistieron antes del envenenamiento, o el punto del parque donde ambos fueron encontrados inconscientes. Al respecto, las autoridades de Reino Unido anunciaron la semana pasada que la casa de los Skripal ya se encontraba completamente libre del compuesto químico.

Sin embargo, las contradicciones entre las autoridades de Reino Unido y Rusia todavía se mantienen vivas. Por ejemplo, hace pocos días, Dean Haydon, coordinador nacional contra el terrorismo de Reino Unido, declaró que todavía se encontraban armando las partes faltantes del caso, e instó a quienes tengan información relevante (refiriéndose probablemente a Rusia) que la comuniquen inmediatamente. Mientras Haydon brindaba esta declaración, la embajada de Rusia también hizo lo suyo. Emitieron un informe titulado “Salesbury: unanswered questions”, en el cual no solo lamentaban que los organismos de seguridad nacional de Reino Unido hayan tomado control de la respuesta mediática de la investigación, sino que también criticaban la versión oficial británica, al tener una política de aislamiento de los Skripal del resto del mundo (¿estarán vivos?), lo cual dificulta la obtención de pruebas y no permite llevar la investigación a un final lógico.

Ha pasado un año, y este misterioso ataque sigue aún sin resolver.


Enlaces consultados:

http://www.migliorisiabogados.com/wp-content/uploads/2013/04/Codigo-penal-de-Rusia-Criminal-code-of-Russian.pdf

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-43301713

https://actualidad.rt.com/actualidad/266671-rusia-caso-skripal-expulsar-diplomaticos

https://www.youtube.com/watch?v=WC6UUPMoLj4

https://www.youtube.com/watch?v=9MheHvLD_G0

Fuente de la imagen: Reporte Indigo

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