Por Piero Scarafone, abogado del área de Recursos Naturales y Medio Ambiente del estudio Rodrigo, Elías & Medrano Abogados

  1. La demanda de energía eléctrica en el Perú

La generación de electricidad en el Perú depende fuertemente del Gas Natural (casi 40% del total[1]). El Gas Natural es un recurso no renovable, cuya explotación decaerá y, eventualmente, dejará de ser económica. Una proyección realista del horizonte de disponibilidad del recurso en el Perú, sobre la base de las reservas probadas y probables, lo fijaría en quince años.

Si bien existe aún amplio potencial de generación hidroeléctrica y eólica aún no aprovechado, incluso el empleo del total de ese potencial no servirá para cubrir la futura demanda de electricidad del Perú[2].

Nuestras necesidades en materia energética se incrementarán no solo debido a nuestro crecimiento económico, sino también a los efectos del cambio climático. Perú, que aporta solo el 0.4% de los GHG del mundo, es el tercer país más vulnerable a los efectos del cambio climático[3]. Entre los efectos del cambio climático más perceptibles en el Perú, se encuentran las sequías, lluvias torrenciales, y olas de temperaturas extremas.

Con el incremento del impacto del cambio climático, aumentará la frecuencia y severidad de estos eventos, y esto incrementará nuestras necesidades en materia energética. Cada vez tendremos que asignar más recursos a medidas de mitigación de los efectos del cambio climático y a la atención de desastres. También, en pocos años, contar con sistemas de refrigeración y calefacción, será la regla[4]. Todo ello implicará un mayor costo por concepto de electricidad. Para el Perú, va a ser cada vez más caro sostenerse.

La variable “cambio climático”, y su impacto en la demanda futura de energía eléctrica, sumada a nuestra fuerte dependencia de un recurso no renovable, nos obligan a encontrar fuentes alternativas de generación.

  1. La energía nuclear

El 11 de marzo de 2011, el tsunami después de un terremoto de magnitud 9 en Tohoku causó un importante accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi en Japón. Inmediatamente después, se detuvo la operación de muchos reactores nucleares, y comenzó un fuerte movimiento antinuclear. Sin embargo, ocho años después, nueve centrales nucleares, de las más grandes del mundo, operan con normalidad en Japón[5]. Otros cinco reactores cuentan con licencia para reiniciar sus operaciones, y se están evaluando doce nuevas solicitudes para la obtención de licencias de operación[6].

Fukushima también provocó cambios en la política de otros países del mundo. Luego del incidente, Francia y Corea del Sur, entre los principales proveedores y usuarios de energía nuclear del mundo, anunciaron planes para reducir o eliminar el uso de la energía nuclear en el futuro. Sin embargo, ocho años después, esos planes están siendo revisados[7] y, mientras tanto, la construcción de nuevas centrales continúa.

Dieciséis países han comenzado la construcción de más de cincuenta reactores, y para varios de esos países se trata de la primera experiencia. China lidera esta tendencia. India, el Reino Unido, y los Emiratos Árabes construyen centrales nucleares. Rusia ha firmado contratos para vender reactores a varios países que están considerando iniciar programas de energía nuclear (hizo un ofrecimiento al Perú, durante el gobierno de Humala[8]).

Muchos países del mundo están considerando esta alternativa de generación. De hecho, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, ha indicado que es necesario emplear energía nuclear para llegar a las metas de reducción de emisiones[9].

Históricamente, han surgido dos cuestionamientos al uso de energía nuclear. El primero se refiere a la probabilidad (aunque muy pequeña) de ocurrencia de un accidente grave. El segundo es que el costo de construir plantas de energía nuclear es alto, y a menudo hay sobrecostos durante la construcción. Ambas ideas han generado una opinión pública muy negativa.

Sin embargo, hoy existen tecnologías que pueden ayudar a resolver ambos problemas. Muchos de los diseños modernos no requieren energía eléctrica para enfriar después de un accidente (por lo que un incidente que corta la energía, como el de Fukushima, no ocurriría). Otras tecnologías reducen la cantidad de residuos radiactivos de alto nivel, que es otra causa de preocupación para el público. Otros usan torio, que es significativamente más abundante que el uranio.

Sin embargo, la alternativa que se perfila como la más viable en el Perú, es la de emplear reactores más pequeños (Small Modular Reactors – SMR). Estos reactores son de un tamaño que permite que sean fabricados en otro lugar, transportados, y posteriormente montados en el sitio de destino, reduciendo drásticamente los costos de construcción. Además, al emplear SMR, la construcción se puede organizar, instalando una o dos unidades por vez, evitando así la necesidad de comprometerse con un proyecto de miles de millones de dólares desde el principio, lo que facilitaría la obtención de fondos para este tipo de proyectos en el Perú. Tener varios SMR en un sitio también tiene ventajas operacionales, ya que algunas unidades pueden apagarse por mantenimiento, mientras que otras unidades en el sitio permanecen suministrando energía, lo que garantizaría la continuidad del servicio[10].

Otra ventaja de los SMR es que un accidente es más pequeño en escala, simplemente porque cada unidad tiene menos material radioactivo. Los SMR pueden ubicarse parcialmente o completamente bajo tierra, haciéndolos así menos vulnerables a los fenómenos naturales graves, y menos visibles.

Desde el punto de vista medioambiental, la energía nuclear también se perfila como la alternativa más beneficiosa. En la producción de electricidad, la energía nuclear emite cuatro veces menos CO2 que la energía solar, siendo ambas alternativas, junto con la energía eólica, las más amigables en relación con la emisión de GHG en general.

Con el desarrollo de nuevas tecnologías y la experiencia de otros países en la materia, es una buena oportunidad para que el Perú comience a considerar estas alternativas de generación limpia y, cada vez más, segura.

Si bien es necesario apuntar a una matriz energética que maximice el uso de energías renovables, esta es una meta a largo plazo. A mediano plazo (digamos, por los próximos cincuenta años), la energía nuclear puede ser la solución más viable y eficiente para el Perú.

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[1] Estadística Anual, COES, 2018. https://www.coes.org.pe/Portal/Publicaciones/Estadisticas/

[2] La industria de la electricidad en el Perú: 25 años de aportes al crecimiento económico del país, OSINERGMIN, 2016.

[3] Tyndall Centre for Climate Change Research.

[4] La energía usada en edificios representa alrededor del 30% de la demanda global y regional. Para más información, consultar Heating and cooling energy trends and drivers in buildings, en Renewable and Sustainable Energy Reviews, Volúmen 41, pp. 85-98 (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1364032114007151#bib5)

[5] Ver: https://www.nippon.com/en/features/h00238/japan%E2%80%99s-nuclear-power-plants.html

[6] Ver: http://www.fepc.or.jp/english/nuclear/power_generation/plants/index.html

[7] Nuclear Street News. Fearing supply gap, France slows nuclear retreat. https://nuclearstreet.com/nuclear_power_industry_news/b/nuclear_power_news/archive/2018/11/27/fearingsupply-gap_2c00_-france-slows-nuclear-retreat-112703 – Kim, J.-S. Local governments ask Moon to reconsider nuclear policy. Korea JoongAng Daily http://koreajoongangdaily.joins.com/news/article/article.aspx?aid=3056371.

[8] Ver: https://elcomercio.pe/politica/gobierno/humala-putin-hablaron-construir-central-nuclear-peru-298486

[9] Global Warming of 1.5 ºC – IPCC https://www.ipcc.ch/sr15/

[10] Marcus, Gail, Nuclear power around the world in Nature Reviews Physics Volumen 1, pp. 172–173 (2019).

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