Oscar Sumar, director de la carrera de Derecho en la Universidad Científica del Sur y doctor en Derecho por UC Berkeley

Hace pocos días, se ha dictado el reglamento del artículo 2 del Decreto Legislativo N° 1310, sobre análisis de calidad regulatoria (ACR). Dicho reglamento es una excusa para formalizar un proceso que lleva más de dos años en la práctica y, paradójicamente, aunque está llamado a encapsular en sí mismo la práctica de hacer “buenas leyes” siguiendo formalidades, es un decreto bastante poco ortodoxo. Tomaré como excusa esta norma para discutir acerca de si efectivamente podemos aspirar a que las normas se dicten siguiendo un proceso técnico de evaluación de costos y beneficios económicos.

¿Cuál es la decisión más importante en la vida de una persona? ¿Qué (o dónde) estudiar? ¿Con quién casarse? ¿Tener hijos? Alguno de ustedes (que haya tomado alguna de estas decisiones), ¿alguna vez ha hecho un análisis de costos y beneficios para tomarlas? ¿Algunas vez ha listado pros y contras al menos? ¿Lo ha hecho con decisiones menos importantes pero importantes como comprar un auto o pedir vacaciones? Quizá a un nivel muy intuitivo. En mi caso, por ejemplo, lo hice al decidir dónde estudiar mi maestría, pero no sobre la decisión de estudiar, solo para elegir específicamente en qué universidad en USA o UK.

Las personas, simplemente, no tomamos decisiones haciendo cálculos matemáticos. La siguiente pregunta es: ¿puede o debe hacerlo el gobierno? Lo cierto es que ninguna ley o norma en el Perú ha sido hecha –realmente, más allá de lo formal- calculando sus costos y beneficios de forma técnica antes de aprobarla.

¿Es eso un accidente? ¿Es evitable? Si hacemos mil reglamentos sobre ACR, ¿dejará de ser así?

Existen, al menos, dos caminos por los cuales se puede plantear (y eventualmente aprobar) una norma:

En estos casos, como se puede apreciar, desde el punto de vista social, el ACR es solo una formalidad que se interpone entre los grupos de interés o los reguladores y sus verdaderas motivaciones.

¿Qué hay, entonces, del análisis ex post?

Como hemos visto, es prácticamente imposible que haya un análisis ex ante de la calidad regulatoria, ¿pero acaso es posible que se realice –al menos- una vez que la norma ya se emitió? La pregunta sería la siguiente: ¿a quién beneficiaría hacer ese análisis de calidad posterior? Quizá no haya nadie interesado en hacerlo.

El ACB es muy costoso

Además de lo anterior, existe una razón por la cual no hacemos un análisis riguroso de costos y beneficios antes de casarnos o comprar nuestra primera casa. En realidad, existe una lista de razones:

  • Es muy complicado hacerlo: se requieren habilidades técnicas que no todos poseemos.
  • No confiamos tanto en ese análisis matemático para tomar decisiones que nos involucran personalmente. Por ejemplo, confiamos más en nuestros instintos o en nuestros sentimientos para decidir con quién casarnos.
  • Demora mucho: muchas veces las decisiones importantes requieren ser tomadas en segundos, minutos, horas o días y el ACB podría tardar semanas o meses.
  • El análisis costo-beneficio siempre puede ser manipulado para llegar al resultado esperado, por lo que se percibe como redundante su aplicación.

Como podrán deducir hasta aquí, para empezar, el ACR no tiene mucho espacio en la toma de decisiones, que más que un cálculo formal en el escritorio de un técnico es el resultado de la presión de fuerzas económicas e ideología. Además, el ACR no está bien equipado para satisfacer las demandas por métodos útiles, fáciles de aplicar, ágiles y que tomen en cuenta los intereses más allá de lo económico de las personas que toman decisiones.

¿Qué hacer?

Así como las personas muchas veces nos basamos en algún factor clave para tomar decisiones, también podemos crear reglas “gruesas” que guíen el comportamiento de las autoridades en la toma de decisiones. Nuestra Constitución lo hace al establecer principios como el principio de subsidiariedad del Estado en la Economía. Si el principio de subsidiariedad se respetara, la gran mayoría de las regulaciones no serían aprobadas. Es tan fácil y tan difícil como hacer cumplir la Constitución. Al respecto, un autor como Mario Rizzo ha destacado la importancia de tener reglas que impidan la creación de normas intervencionistas antes que hacer ACR que –como ya dijimos- siempre puede ser manipulado para llegar a arrojar casi cualquier resultado.

Para llegar a ese punto, necesitamos una cultura ciudadana que sea educada, que privilegie la libertad y que respete las normas, comenzando por la Constitución. El camino es arduo, pero el premio es grande y no se consigue mediante atajos, como la creación de reglamentos, manuales, directivas y planes para mejorar la calidad de la regulación.


*Una buena parte de este artículo ha sido inspirado en esta TED Talk sobre como las personas tomamos decisiones.

Fuente de la imagen: Roastbrief

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