En el año 2015, se marcó un hito histórico en las negociaciones para lograr una solución adecuada a la cuestión nuclear iraní. El producto de esas gestiones diplomáticas fue el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), popularmente conocido como “acuerdo nuclear”.

Este acuerdo, suscrito en un inicio por Alemania, China, Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y la República Islámica de Irán, tenía como objetivo central permitir que Irán pueda seguir llevando a cabo un programa nuclear pero exclusivamente pacífico y acorde a consideraciones científicas siempre que no desarrolle ni adquiera, bajo ninguna circunstancia, armas nucleares. A cambio, se levantarían completamente todas las sanciones que le habían sido impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como las sanciones multilaterales y nacionales, incluidas las medidas relativas al acceso en las esferas del comercio, la tecnología, la financiación y la energía. Recordemos que, por ejemplo, la Unión Europea anteriormente y debido al programa nuclear iraní, había decidido implementar distintas medidas restrictivas como limitar la importación y transporte de petróleo y el apoyo financiero para el comercio. Asimismo, Estados Unidos, se comprometía, a retirar las sanciones como, por ejemplo, aquellas medidas que fueron tomadas para reducir las ventas de petróleo crudo en Irán o las restricciones a la venta de bienes relacionados a la industria automotriz.

Sin embargo, el pasado miércoles 08 de mayo, el presidente iraní, Hassan Rouhani, anunció que paralizará la implementación de puntos claves de este acuerdo si en el plazo de 60 días no se logra un consenso que le permita llevar a cabo sus transacciones comerciales y se levanten las sanciones económicas impuestas, como se acordó en el PAIC (artículo 18 al artículo 33). Esta polémica declaración se da un año después de que Estados Unidos renunció unilateralmente al mismo y lo calificó como el más nefasto en la historia de su país, debido a que le daba un plazo de duración. Según Trump, este debía tener naturaleza permanente.

En vista a este sensible situación, es preciso exponer brevemente la relevancia de los términos que fueron negociados en este acuerdo. Desde los años 50, Irán viene potenciando su arsenal nuclear. Es así que este, en la actualidad, cuenta con reactores de agua y plutonio, y una parte importante de uranio enriquecido. Estos son instrumentos y componentes que se requieren para la fabricación de armas nucleares. Por esa razón, la mayor parte del acuerdo gira entorno a restricciones al programa nuclear iraní. Por un lado, se establece la restricción al uranio enriquecido, lo cual indica que no debería existir un enriquecimiento por encima del 3, 67% durante 15 años. Al mismo tiempo, Irán tendría que limitar sus reservas de uranio en un 98% durante los 15 años siguientes a la firma. Este es un punto que se cumplió inmediatamente después de la suscripción del acuerdo, ya que en el año 2015, Irán envió a Rusia 10 toneladas de este uranio enriquecido para cumplir con esta disposición. Por otro lado, se prohíben los reactores de agua y plutonio. Irán venía construyendo una instalación nuclear de agua pesada, cuyo combustible contiene plutonio, que sirve para la construcción de bombas nucleares. Estos dos puntos clave del acuerdo justamente son los que Rouhani ha amenazado con abandonar si es que no se cumplen con el levantamiento de sanciones que acordaron. Así lo anunció el pasado miércoles indicando que empezaría a almacenar uranio enriquecido y agua pesada sin limitaciones.

Este plan nuclear significó un hito especialmente en relación a Estados Unidos e Irán, debido a que se trataba de países antagónicos que llegaban a un acuerdo en materia nuclear. Se esperaba que mediante ese también se pueda lograr una mejora en las relaciones diplomáticas entre ambos, pero la salida unilateral de Estados Unidos del mismo no ha generado más que un ultimátum de advertencia por parte de Irán. Países como Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido tienen permiso para tener bombas atómicas, pero no para propagar el uso de las mismas ni para continuar con su fabricación, según el Tratado de No proliferación Nuclear. Irán también se encuentra suscrito a este tratado y, como vemos, además ha firmado este “acuerdo nuclear”, por lo que los términos y condiciones del mismo deberían ser respetados y cumplidos, pero lejos de tener una situación como esa, las sanciones se siguen aplicando y, en muchos aspectos, agravándose.

Este plan fue refrendado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Este enfatizó que la plena aplicación del PAIC contribuiría a fomentar la confianza en el carácter exclusivamente pacífico de este programa y de las relaciones económicas y comerciales con Irán. En tanto el Consejo de Seguridad hizo suyo el presente plan, sería posible que este problema llegue a manos de este órgano que podría  recomendar un acuerdo pacífico entre las partes, imponer sanciones económicas e incluso autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos.

Si bien sostenemos que retomar las negociaciones es importante no solo para las relaciones entre los países directamente involucrados, sino para comunidad internacional, existen múltiples motivos y argumentos para creer que las posibilidades de retomar negociaciones fructíferas será ampliamente difícil, sino imposible. Ello se ha manifestado en las amplias tensiones que surgen de diversas declaraciones de los países involucrados, los cuales desarrollaremos a continuación.

Fue el mismo presidente Hassan Rouhani quien señaló que era su objetivo, mediante las declaraciones y cartas enviadas, demostrar las dos caras de la moneda del PAIC. Ello aduciendo a que dicho pacto señalaba que si las demás partes estuviesen incumpliendo con sus obligaciones, le permitía al país islámico a reducir sus obligaciones en el acuerdo también.

Ahora bien, (como hemos señalado) las reacciones ante las declaraciones del mandatario iraní han sido diversas, especialmente en el seno del PAIC. Mediante un comunicado conjunto (E3/EU joint statement), altos representantes de la Unión Europea y los Ministros del Exterior de Francia, Reino Unido y Alemania, han rechazado cualquier ultimátum brindado por Rouhani, dado que consideran que sus reclamos no están fundamentados más que en razones personales, tanto políticas como económicas. Así, han criticado que Irán no está reconociendo el esfuerzo de los países europeos de ayudar a Irán a mantener los beneficios financieros y económicos que han ganado al firmar el acuerdo. Asimismo, dichas potencias europeas han señalado que cualquier rectificación y revisiones del pacto se deben hacer mediante la revisión y discusión de los reportes del la Agencia Internacional de Energía Atómica, quienes están encargados de la supervisión del cumplimiento de los acuerdos del PAIC. Dentro de dicho grupo, Jeremy Hunt, ministro del Exterior del Reino Unido, ha declarado que el acuerdo nuclear es un logro sumamente importante y ha advertido al gobierno iraní a no violarlo.

Haciendo uso de la metáfora de Rouhani, en la otra cara de la moneda está la posición del gobierno iraní, quienes señalan que dichos beneficios tan solo se encuentran en papel dado que la realidad ha sido mucho más dura con ellos. Desde un punto de vista económico, tanto los efectos de dejar sus programas nucleares como las sanciones impuestas por los Estados Unidos, especialmente aquellas relacionadas a la exportación de minerales, petróleo y otros sectores; han afectado el comercio y la inversión internacional. Inclusive, el Fondo Monetario Internacional ha señalado que las expectativas en la economía iraní son de una reducción del 6% para el 2019. Lo que es más preocupante, las sanciones podrían verse extendidas a países que compran productos iraníes (tales como petróleo), entre los cuales se incluyen China, India, Japón, Turquía, entre otros. Desde un punto de vista político, Rouhani ha señalado que el gobierno del presidente Donald Trump es un grupo extremista, enemigo no solo de Irán sino del PAIC, cuyo objetivo es provocar el retiro de Irán del mencionado pacto.

Asimismo, entre los países que han manifestado una tendencia a favor de las declaraciones de Rouhani se encuentra Rusia, quienes han culpado a los Estados Unidos de forzar a Irán a encontrarse en un situación sumamente complicada, y han llamado a los demás signatarios europeos a cumplir sus obligaciones a cabalidad. Dichas declaraciones también fueron reforzadas por representantes de China, quienes también han culpado al gobierno estadounidense de la situación actual en la que se encuentra el pacto.

Sin embargo, es importante recordar que Irán se ha venido manifestando en los últimos dos años acerca de un posible retiro o limitación a la cooperación, como advertencia a que los demás países del acuerdo no estaban cumpliendo su parte; especialmente desde que Donald Trump decidió retirarse del acuerdo nuclear hace más de un año, lo cual consiste en una violación al acuerdo internacional según lo ha señalado Rouhani. Es en ese sentido que debe hacerse una crítica a quienes consideran a Estados Unidos exentos de culpa en este conflicto, dado que no le ha bastado con retirarse del PAIC, sino que por el último año ha estado incrementando cada vez más las sanciones a Irán. Es más, tras las declaraciones de Rouhani, la administración del presidente Trump ha anunciado nuevas sanciones aún más drásticas a los sectores de acero, aluminio, cobre y hierro; así como el despliegue de fuerzas estadounidenses en el medio oriente, lo cual se ha venido realizando en las pasadas semanas. En declaraciones a la prensa, Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, ha señalado que las declaraciones de Irán le parecen ambiguas y que lo importante sería esperar a ver qué “pretenden” con dichos anuncios. Asimismo, señaló que la administración de Trump desea negociar un nuevo acuerdo, como nueva “solución al conflicto”, mediante el cual se espera que Irán cumpla las reglas, respete la soberanía de los países vecinos y obedezca las obligaciones y acuerdos internacionales. Dicho nuevo acuerdo propuesto, versaría en torno no solo a actividades nucleares, sino también programas de misiles balísticos, a lo que oficiales estadounidenses han llamado un «mal comportamiento» en el Oriente Medio.

Una cuestión que preocupa bastante es qué es lo que va a pasar si transcurridos los 60 días planteados por Rouhani si no se llega a ningún acuerdo y el PIAC no cede ante los pedidos de Irán. Una posibilidad, que genera muchas preocupación, es el posible retiro de Irán del acuerdo y no solo el retorno de los programas nucleares, sino un aumento del presupuesto nacional en estos, cuestión que claramente generaría aún más tensiones con la región y con Estados Unidos. No obstante, si en alguna medida puede mantenernos tranquilos es que dentro de sus declaraciones Rouhani señaló que su intención no es el retiro del PAIC, dado que el colapso del acuerdo sería peligroso tanto para Irán como para el mundo, sino que se respete el esfuerzo que está realizando en el país islámico y que las demás partes cumplan sus obligaciones.

El proceso de negociación fue sumamente difícil y tortuoso, pero los últimos años nos han certificado que el proceso de mantener dichos acuerdos lo ha sido aún más. Empezando por el retiro de los Estados Unidos del acuerdo hace poco más de un año, pasando por las múltiples sanciones que dicho país ha impuesto a Irán, hasta las últimas tensiones que han generado dentro del PAIC el ultimátum presentado por Rouhani; es difícil no preocuparse que este acuerdo, que ha dado esperanzas a la comunidad internacional, vaya a desplomarse en cualquier momento, generando aún más conflicto que el que ya existe. Dicho temor basado en las tensiones entre los países dentro del PAIC, así como el riesgo de que (tal como lo hizo EEUU) Irán decida, transcurridos 60 días de negociaciones frustradas, retirarse del acuerdo. El abandono de Irán de este pacto generaría graves perjuicios tanto a nivel económico como social. Si bien Estados Unidos ha continuado con la imposición de sanciones, el levantamiento de las mismas por los países de la Unión Europea ha permitido la mejora económica iraní y sus relaciones con otros regímenes.

Fuente de la imagen: Diplomacy & Beyond Plus

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