Muchos de nosotros, más de una vez, hemos entregado nuestros datos personales a diferentes plataformas digitales, principalmente las que traen la promesa de conectarnos al instante con personas que están lejos de nosotros o de hacer más beneficiosa nuestra experiencia en la web. Sin embargo, estas plataformas -incluidas las redes sociales- no solo han logrado una hiperconexión en multiplicidad de lugares, sino que también se han vuelto protagonistas en nuevas formas de comercio, el comercio digital.

En este nuevo esquema económico, nosotros somos los consumidores, las plataformas digitales los proveedores y nuestros datos personales se convierten en la base en la que se sustenta toda transacción. El comercio digital, sin ánimos de argumentar lo contrario, se ha vuelto un medio que facilita la vida de muchas personas -como se mencionará más adelante de forma más concreta-; sin embargo, ha traído más de un problema. El «Seminario Internacional de Ciberseguridad, Datos Personales y Protección al Consumidor: Desafíos y oportunidades en el entorno digital» organizado por Indecopi el día 5 de setiembre nos muestra la preocupación que genera, no solo en Perú, con respecto al comercio digital

Confianza en el entorno digital

Antonino Serra, Gerente de Abogacía de Consumers International, expuso acerca del problema relacionado a la confianza. ¿Cuántas veces hemos tenido que revisar un sitio web o incluso un perfil personal antes de decidirnos a entregar nuestro dinero a cambio de la obtención de un producto o servicio? ¿Qué pasa cuándo, a pesar de nuestra diligencia, o también por la falta de ella, la web nos engaña? Es en esta situación en la que nos encontramos ante un fraude en línea, el mismo que Serra define como una actividad criminal que tiene como objetivo perjudicar al consumidor. Así, se han identificado tres formas en las que podemos ser engañados en el entorno digital: 

    • Fraude en el comercio electrónico: el producto o servicio no es la calidad prometida, son falsificados o, sobre todo en el caso de los productos que compramos por la internet, nunca llegan.
    • Fraude relacionado con inversiones: son oportunidades comerciales que, incluso para el consumidor, “es muy buena para ser real”. Es común que se presente información y experiencias falsas. Su consecuencia es la pérdida del monto invertido
    • Fraude de impostura: es la creación de páginas o perfiles falsos para lograr la empatía de los consumidores según los intereses de estos.

En un estudio realizado por Consumers International, desarrollado en diferentes países de todos los continentes, y en el cual se desarrolla de manera más amplia lo brevemente explicado en líneas anteriores, se ha determinado que las consecuencias de estos fraudes no solo genera pérdidas económicas, sino que también se produce afectaciones psicológicas y, sobre todo, la pérdida de confianza en las herramientas digitales.

Estado, consumidor y plataformas digitales

Oscar Montezuma, socio fundador de Niubox Legal Digital,y Erik Iriarte, socio principal de Iriarte & Abogados; junto con Wendy Ledesma, directora de Autoridad Nacional de Protección al Consumidor, como moderadora, discutieron este tema como parte del Primer Panel. Las conclusiones de esta primera mesa se direccionaron en tres actores: las plataformas digitales, los consumidores y los Estados. En relación al primero, Montezuma utilizó el término “tecnopánico” para describir lo que se viene observando: la tecnología aparece, asusta y entonces se le quiere regular. Sin embargo, lo que se debe regular no es la tecnología per sé, sino las conductas humanas en estas nuevas plataformas.

Sobre los consumidores quizás se hizo la autocrítica más fuerte: las facilidades que nos brindan las herramientas digitales no pueden hacernos olvidar que somos consumidores. Debemos educarnos en el uso de las plataformas en las confiamos, comprender lo que entregamos a la web y aprender los mecanismos de protección que tenemos a nuestro alcance.

Por último, en lo que respecta a los Estados, todos los panelistas resaltaron la importancia de la cooperación internacional para proteger a los usuarios, sobre todo porque estas plataformas operan en diferentes países a través de la internet.

Protección de datos en el Perú

Finalmente, Eduardo Luna, Director General de Autoridad Nacional  de Protección de Datos Personales, explicó la legislación peruana en materia de protección de datos personales, sus principios y sus fases. Asimismo, se mencionó que la protección jurídica del Estado peruano está alineada a estándares internacionales. Por otro lado, aunque no son muy conocidas las sanciones en nuestro país por motivo de vulneraciones en este ámbito, Luna comentó que, en el año 2018, las multas peruanas ascendieron a S/ 700 MIL.

Ahora, la protección de los datos personales de la que se discute ¿es una preocupación por la defensa de los derechos fundamentales de las personas que actúan como consumidores o es una preocupación por la protección del comercio? Esta fue la pregunta que Luis Diez Canseco Nuñez, socio fundador de Estudio Diez Canseco -Competencia & PI y moderador del Segundo Panel, formuló a los ponentes. Eduardo Luna no dudó en mencionar que la protección de los datos personales forma parte de nuestra Constitución Política (artículo 2º inciso 6). Por otro lado, esta mesa también destacó que la tecnología no es mala y que, principalmente, sirve como plataforma para pequeños emprendedores, por lo que no debe ser sobreregulada y poner obstáculos innecesarios para este tipo de negocios. Asimismo, Teresa Tovar, socia de Estudio Echecopar asociado a Baker & McKenzie International, resaltó que los consumidores no podemos seguir entregando nuestros datos personales sin responsabilidad -sobre todo cuando se nos prometen apps gratuitas a cambio de ello-; así solo estaremos propensos a riesgos como el mal manejo de la información, el uso inapropiado, la entrega o venta de estos datos a terceros, o la falta de seguridad que existe en algunas plataformas.

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