Enfoque Derecho conversó con Óscar Montezuma, socio fundador de Niubox Legal Digital, acerca del Derecho y las nuevas tecnologías, así como de la protección de datos personales en el entorno digital.

¿Tanto a nivel nacional o como internacional, cual es o son las poblaciones más vulnerables o propensas a caer en fraudes en línea?

En la era actual, en realidad es a todos, y sobre todo a quienes están menos habituados a hacer transacciones de este tipo. Creo que las generaciones más jóvenes por lo menos tienen un poco más de entrenamiento en estos temas, pero tampoco quiere decir que sean expertas en detectar este tipo de fraudes.

Por ejemplo, en Hungría, hace unos días, se estafó por miles de dólares al trabajador de una empresa haciendo uso de un programa voz para simular a un ejecutivo de la misma. Por ende, si la tecnología ya es capaz de incluso imitar la voz para suplantar una identidad estaríamos hablando de tecnologías ya muy sofisticadas de detección.

Entonces, yo creo que abarca a todos.

Se debatió bastante acerca de la desconfianza que tienen los usuarios al momento de confesar un fraude por motivos de vergüenza. ¿Cómo se puede hacer para poder eliminar dicha vergüenza para obtener mayores denuncias?

Eso es bastante difícil ya que al final también depende mucho de la persona. Yo creo que lo que ha de generar el derecho de protección de datos es confianza y la única forma de generarla es que las empresas desarrollen programas de autorregulación, de compliance lo suficientemente robustos para que no se tenga que llegar a la autoridad estatal. 

Existen empresas que tienen protocolos muy bien desarrollados de atención al cliente; market places conocidos como Amazon, MercadoLibre. Son varias las plataformas que tienen bastante desarrollado este aspecto y han generado un vínculo de confianza tan sólido que no hace innecesario tener que recurrir a la autoridad. 

Ahora bien, esta no es una práctica ampliamente difundida pero que progresivamente debe ampliarse esta tendencia de tener programas bastante centradas en el usuario; ello con el objetivo de atender sus necesidades de manera inmediata y que se evite llegar a reclamos o procesos judiciales. 

De la mano con ello, ¿cómo se pueden mejorar los canales de información y de reclamo de parte del Estado?

Una de las principales formas que ha venido trabajando el Indecopi es el tema de la digitalización. Ello consiste en generar canales de conexión expeditivos rápidos para este nuevo consumidor digital. Porque no hay que negar que estamos frente a un nuevo consumidor (digital) al cual no se aplican los criterios tradicionales del consumidor promedio razonable, se han eliminado. Estamos hablando, también, de un consumidor empoderado con mucha información; este con un tweet puede generarle una situación muy complicada a una empresa. Lo que ocurre ahora es algo que no pasaba antes; el consumidor tiene la capacidad de “lanzar” un comentario en línea o una apreciación sobre un tema relacionado a una empresa e inmediatamente te contactan. Eso es algo muy potente y que el Estado lo está trabajando desde el Indecopi, para que pueda ser mucho más dinámico el contacto con el Estado, como audiencias virtuales, canales de atención expeditivo. Debemos recordarle al usuario que ahora tiene mucho más poder de información y que existen medios para la protección.

Ahora bien, también hay que reconocer que ese poder del consumidor puede ser utilizado tanto para bien como para mal. Muchas de las cosas que empiezan a ocurrir en el mercado es que a través de plataformas digitales se pueden lanzar denuncias que no tienen ningún fundamento y ello puede generar un daño también muy fuerte a las marcas. Entonces, lo que debemos buscar es un equilibrio.

Sobre estos últimos casos que señala, en el supuesto que un usuario origine un daño a la empresa, ¿qué rol tiene el Estado en tutelar a esta?

Existen, por ejemplo, mecanismos dentro del sistema de denuncia maliciosa cuando el usuario realiza una acusación infundada. No obstante, más allá de estos no existen muchos contrapesos o mecanismos de defensa y yo opino que en una era digital como esta deberían existir. Ello con el objetivo de equilibrar la situación; lanzar denuncias infundadas, virales o incluso “memes” que la gente los cree pueden generar un daño reputacional muy grande no solo a las empresas sino a todo al sistema en conjunto, al generar desconfianza. Sin duda es un fenómeno que hace mucho daño.

¿Cuál es el rol e importancia de estas nuevas empresas de servicios legales digitales para la protección de datos?

Desde estos nuevos centros de servicios legales especializados en tecnología hacemos no solo una labor de asesoría al cliente sino también de difusión. Nuestra labor permanente también es compartir información en todos los formatos posibles, audios, videos, textos, etc. para poder sensibilizar a la gente acerca de la existencia de esta regulación de protección de datos y los riesgos también que existen en línea. Parte de nuestro ADN es también comunicar permanentemente esta revolución digital, lo hacemos activamente y creemos que es también parte de nuestra responsabilidad social como organización.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here