Por Daniel Rodríguez, estudiante de Derecho en la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho

Ver a Adam Driver y Scarlett Johansson interpretar a una pareja que pasa de una crisis matrimonial insuperable a una sana conciliación, pasando por una guerra legal que tiene como centro la tenencia de su hijo, nos da una imagen aparentemente ideal de cómo debería terminar un proceso de divorcio que lleve consigo la custodia de un niño. Sin embargo, en el Perú, la pelea por la tenencia es llevada a cabo de otra forma, tanto por las partes, los abogados y los jueces, y termina, muchas veces, de forma distinta.

Por esto, a continuación, analizaré las diferencias entre la representación hollywoodense de la guerra por el niño en el divorcio y su realidad nacional, en los puntos que me parecen más importantes para una persona que enfrentará un proceso de este tipo y donde hay -aún- grandes diferencias, a pesar del simbolismo del juicio norteamericano originado por la cada vez mayor presencia de películas de Hollywood en nuestros cines y la influencia jurídica de Estados Unidos en nuestros tribunales.

El problema que surge a raíz de eso -y por lo que me parece importante desarrollar este tema- es que la discrepancia entre lo que una persona ve en las tendencias populares de las películas y lo que vive en un juicio socaba su confianza en el sistema judicial[1]. En consecuencia, las falsas percepciones generadas respecto al juicio provocan en las personas un sinsabor que termina por criticar el sistema judicial al punto de intentar cambiarlo o, sencillamente, escapar de él.

Ante todo, no debemos olvidar que, como diferencia fundamental, “Historia de un matrimonio”, así como otras grandes obras que ahondan el complicado proceso del divorcio de una familia que vi hace poco y en las que me inspiro -tales como “Kramer vs. Kramer” o “La guerra de los Rose”- son producciones norteamericanas que se desarrollan en el sistema al que pertenecen, el anglosajón o common law. Por el contrario, nuestro país rige bajo el sistema romano-germánico o civil law. Esta diferencia influye radicalmente en la diversidad respecto a cuatro puntos que tocaremos: la estrategia legal, la relación abogado-cliente, la forma de resolver del juez y la conciliación final.

En primer lugar, como bien nos lo demuestran las películas mencionadas, en las cortes estadounidenses del common law es muy común que, como estrategia principal, los abogados de familia, con hambre de victoria, oculten mucha información peyorativa respecto al comportamiento o forma de ser de la parte contraria, la cual revelan en plena audiencia para generar mayor impacto en el juez y fomentar un rechazo -muchas veces moral- hacia la contraparte, con lo que logran que sus representados, en contraposición, parezcan el miembro bueno de la pareja, quien debe quedarse con los hijos, quien debe ganar.

En el Perú, en cambio, los juicios de familia no se encuentran suficientemente oralizados como para ver una amalgama de insultos como el que podemos apreciar en la película de Baumbach, por lo que aquellas personas que esperan al divorcio para sacar los “trapitos sucios” de su pareja, se encontrarán muy decepcionadas de nuestro sistema judicial. En lugar de eso, en nuestro país y otros que comparten nuestro sistema, los abogados y jueces optan por alegar, tergiversar y exagerar hasta un punto casi patológico, el concepto de “interés superior del niño”, para utilizarlo con el mismo fin que hacen los abogados norteamericanos con sus largas ponencias: ganar a como dé lugar.

En segundo lugar, la deontología de los abogados es un tema muy importante y a la vez muy olvidado en los juicios de familia, tal como lo reflejan Nora y Jay, abogados de Nicole y Charlie, respectivamente, que no tienen reparo alguno en comenzar la conversación con sus clientes indicando el precio a pagar y mucho menos en expresar su manera de ver el negocio de los divorcios. La propia película toca este aspecto introduciendo a Bert, el único abogado humanitarista que se preocupa en el bienestar -no económico- de sus representados, pero cuya forma de trabajar es castigada por el mercado, pues un sistema en el que las parejas son vistas como productos del negocio que es el Derecho de Familia, no tiene lugar para abogados que ven a personas en lugar de clientes.

¿Qué tanto se parece esa situación a la realidad en el Perú? En este punto hubiera sido ideal contar con la exposición de la experiencia de un abogado o abogada que ejerza en temas de familia, la cual, a pesar de una serie de correos, no conseguí. Sin embargo, por la propia percepción social que se tiene de la familia -tradicional- en el Perú, claramente existe cierta presión para que el trato hacia los padres a punto de divorciarse no sea inhumano. A esto debe sumársele el tema económico, pues el promedio de ganancias de un abogado en el Perú[2] es sumamente inferior al de un abogado en Estados Unidos[3], además de la subvaloración del Derecho de Familia que existe en nuestro país, -pero que excede el tema que quiero tratar- y que, en cierta forma, quita a los abogados de familia esa potestad de actuar beligerantemente.

La tercera gran diferencia en la perspectiva que se tiene del juicio de familia y cómo se desarrolla en nuestro país es la manera de resolver del juez. En el filme de Baumbach, vemos que el juez que resuelve el proceso de divorcio de los protagonistas reconoce su poca experiencia en el tema y cede a un especialista la pericia que determinará la custodia del niño, en una clara demostración de humildad y evidencia predisposición por resolver objetivamente los problemas.

Lamentablemente, la idea de un juez humilde y totalmente imparcial es una característica un poco lejana nuestro sistema judicial, popularizado por su corrupción[4] y altos conflictos de intereses. Este es un punto trágico para aquel que decide entrar al sistema judicial para poder resolver una controversia familiar de forma pacífica y objetiva, puesto que jueces y juezas de los Juzgados de Familia muchas veces basan sus fallos respecto a la tenencia de hijos en preconcepciones morales y mentalidades conservadoras. Esto se evidencia en la abrumadora distancia en cuanto al género de la parte ganadora en los juicios de familia actuales, donde 9 de cada 10 veces la madre es quien se queda con la custodia del niño[5], con fallos muchas veces amparados en el ya mencionado y erróneamente utilizado “interés superior del niño”, muy propio de nuestro organismo. Esto a pesar de que, la Corte Suprema ya aclaró que la decisión sobre la tenencia debe darse según lo que favorezca al menor y no privilegiar factores de sexo u otros (Cas. N° 1961-2012-Lima) [6]. En consecuencia, debemos alertar que si uno va a un proceso de divorcio para encontrar a un juez imparcial, que no se identifique con el proceso y resuelva fuera de prejuicios, como el interpretado por Rich Fulcher en la película, debería optar por una conciliación.

El último punto que quiero tocar es la llegada a la conciliación, pues es un fin importante para el proceso de familia, pero que algunos jueces parecen olvidar al momento de resolver, o no se dan cuenta del daño que causan con sus sentencias. Y es que, ¿cómo va a llegar a la conciliación una pareja de exesposos que, tras un juicio de varios años, termina con una madre con una alta custodia y un padre con una deuda de pensión de alimentos millonaria?[7]. El final feliz de la película del título de este artículo, donde Nicole le cede a su exesposo una noche con su hijo -por la que tanto peleó-, es, según Leysser León, desalentada por fallos basados en prejuicios -muchas veces en estereotipos de género-, a través de los cuales se ahondan los conflictos en la pareja en lugar de resolverlos, generando así una casi nula posibilidad de una posterior reconciliación entre ambos[8]. Tal relación tiene, evidentemente, repercusión en el bienestar psicológico en el niño, que, paradójicamente, es dejado prácticamente de lado, pasando de protagonista a espectador.

Como podemos ver, el cine, por sus discrepancias con la realidad, sirve como mecanismo de malformación del derecho en la imagen mental de las personas, generando falsas expectativas sobre el sistema judicial que terminan en graves decepciones -muchas veces fundadas- sobre el mismo, así que, debemos tener mucho cuidado respecto a qué podemos esperar realmente de un proceso judicial. Si usted está a punto de iniciar un proceso de divorcio que lleve consigo la lucha por la custodia de un hijo menor, probablemente la parte de Nicole y Charlie con la que más se identifique sea la preocupación por que se está acabando todo su dinero en el juicio.

Así, ante la confrontación entre las imágenes que tienen las personas del Derecho y la realidad que hemos presentado, es incierto cuál va a imponerse sobre la otra. Intuitivamente podría decirse que son ámbitos separados, pero, como dice Schrager, “los significados legales se desvanecen a medida que ceden ante la lógica visual convincente de las imágenes del cine”[9][la traducción es propia], por lo que, en una época con una cada vez mayor influencia de los medios audiovisuales, no es descabellado pensar en figuras, protocolos o procedimientos legales actuales que cederán -en un punto todavía lejano- frente a aquellas representaciones del Derecho en el séptimo arte.

Y es que, si hace unos años hemos presenciado la mediatización de los juicios penales -logrado gracias a reformas en cuanto a la oralización y transparencia de estos procesos-, ¿qué impide que, tras las modificaciones pertinentes, los juicios de familia se conviertan en un espectáculo? ¿Qué tan lejos están nuestros juzgados de familia de lograr un juicio como el de Nicole y Charlie? Lo cierto es que, por ahora, la distancia entre la ficción y la realidad es aún grande.


Fuente de imagen: Netflix Latinoamérica

[1] Schrager: cultural análisis 2002 https://2019-vlex-com.ezproxybib.pucp.edu.pe/#search/*/when+law+goes+pop

[2] https://gestion.pe/tendencias/management-empleo/mexico-remunera-mejor-abogados-senior-peru-sexto-lugar-152791-noticia/

[3] https://crushthelsatexam.com/lawyer-salary/

[4] https://www.mininter.gob.pe/content/%E2%80%9Cel-principal-problema-de-la-justicia-en-el-per%C3%BA-es-la-corrupci%C3%B3n%E2%80%9D

[5] https://diariocorreo.pe/peru/dia-del-padre-proponen-modificar-leyes-para-que-hombres-tengan-tenencia-de-hijos-824955/

[6] https://www.pj.gob.pe/wps/wcm/connect/1f317c004a1fe7768ed2de5532545ad9/Resolucion+001961-2012-1411992048663.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=1f317c004a1fe7768ed2de5532545ad9&fbclid=IwAR2SfdquDUKywvrgOINx86j6T1KQfRdDoHpd8k-WFQlXQhQ9Ne_XYBmJ5X4

[7] https://peru21.pe/espectaculos/local/jefferson-farfan-acusa-a-melissa-klug-de-usar-el-dinero-de-manutencion-en-sus-hijas-mayores-nndc-noticia/?fbclid=IwAR3y7Did16Q581p9PSEYVp6vtx19IpZcxkyW8lLOrkX5M0Mie1XkDmLgAsI

[8] Entrevista propia (22-01-2019)

[9] Schrager: cultural análisis 2002 https://2019-vlex-com.ezproxybib.pucp.edu.pe/#search/*/when+law+goes+pop

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