Por Adriana Chávez, estudiante de Derecho en la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho

Después de varios años, el director estadounidense Jay Roach vuelve a la pantalla grande, y esta vez a través de Bombshell (El escándalo), película protagonizada por Nicole Kidman, Charlize Theron y Margot Robbie. En esta oportunidad, nos revela un complejo problema que se vive en los ambientes laborales: el hostigamiento sexual.

Esta película americana narra la estrepitosa caída de Roger Ailes, fundador y ex director de Fox News, quien es denunciado por haber practicado acoso sexual en perjuicio de algunas trabajadoras del afamado canal de noticias. Entre las víctimas destacan Gretchen Carlson, presentadora principal de Fox News, quien es despedida arbitrariamente por negarse a complacer las insinuaciones morbosas de su jefe; Megyn Kelly, destacada periodista que durante muchos años sufrió el tormentoso hostigamiento de parte del director; y Kayla Pospisil, una joven recién llegada al canal quien se rehúsa a tener un encuentro sexual luego de una cena a la que había sido invitada por Ailes[1].

A propósito del estreno de esta película, cabe adentrarnos en este tema que suele estar presente permanentemente en el ámbito laboral y que afecta, en su mayoría, a la población femenina. Al respecto, el acoso u hostigamiento sexual es considerado como una forma de violencia a partir de la cual una persona mantiene una conducta sexual o sexista hacia otra que no lo desea, lo que genera un ambiente hostil e intimidatorio[2]. Así, por ejemplo, en el terreno laboral, este comportamiento se puede manifestar a través de tocamientos no deseados, silbidos o gestos con connotación sexual.

De acuerdo con la Ley N° 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, existen cuatro elementos importantes que configuran el hostigamiento sexual. En primer lugar, debe existir una relación de jerarquía o dependencia entre la víctima y el hostigador, donde usualmente son las mujeres quienes se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad con respecto a los hombres; además, la conducta dirigida hacia la víctima debe tener un carácter sexual, ya sea de manera verbal, física o incluso escrita; un siguiente elemento es el rechazo de la víctima con respecto a los actos llevados a cabo en contra de su voluntad; y, por último, las consecuencias del rechazo en la situación laboral de la afectada[3].

Los elementos antes expuestos se ven claramente reflejados en Bombshell. Lo que las víctimas guardan en común es la relación de subordinación que mantienen con su jefe quien, al poseer una prestigiosa trayectoria en el mundo de las cadenas televisivas, es capaz de destruir la carrera de cada una de ellas en caso se atrevan a denunciarlo públicamente. Incluso, debido a su poderosa influencia sobre los medios de comunicación norteamericanos, Ailes puede desmentirlas y lograr que estos se pongan en su contra. Algo que resulta importante resaltar es el hecho de que todas las víctimas hostigadas son mujeres, quienes, a diferencia de los demás trabajadores de Fox News, para poder ganarse un puesto de trabajo, deben someterse a tratos indignos y humillantes, como los que son magistralmente expuestos en la película.

Por lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que el acoso sexual en el ambiente del trabajo es la manifestación de dos fenómenos: la discriminación de género y la cosificación de la mujer. Con relación a lo primero, a la mujer se le atribuye ciertos roles que la colocan en una posición vulnerable, lo que perpetúa las relaciones desiguales de poder entre ambos géneros y limita la autonomía de las mujeres. En cuanto a lo segundo, el hostigamiento sexual es una clara evidencia de que la mujer es percibida como un mero objeto sexual, que debe complacer los deseos del hombre. Si bien, con el paso de los años, las mujeres han logrado una mayor participación en el mundo laboral, de ello no se desprende que lo hagan bajo las mismas condiciones y oportunidades que gozan los varones[4].

Ahora bien, con relación a la película, merece destacar tres aspectos. En primer lugar, el recurso a los acuerdos privados entre las víctimas y el hostigador puede causar que, a cambio de grandes sumas de dinero, se logre comprar el silencio de las víctimas sin que ello impida que un abusador como Roger Ailes se mantenga en su cargo, perjudicando a futuro a otras trabajadoras. Así pues, si bien en el 2013, Roger Ailes ya había recibido demandas por acoso sexual por parte de ex trabajadoras de la cadena de noticias, estas no causaron gran estupor porque el director, asesorado por sus abogados, compraba el silencio de sus víctimas. Sin embargo, recién en 2016, cuando Gretchen Carlson lo acusó públicamente, este hecho desató la indignación en la opinión pública estadounidense por lo que resultaba imposible que Ailes se mantuviera en el cargo. En segundo lugar, cabe resaltar la relevancia del uso de los avances de la tecnología al momento de presentar los medios de prueba para poder denunciar al acosador. En el caso de Carlson, gracias a los audios que ella había recopilado por más de un año durante las insinuaciones sexuales de su jefe, lo pudo poner en jaque y así llegar a un acuerdo económico con Ailes, recibiendo 20 millones de dólares y logrando, además, su salida del canal[5]. Por último, pero no menos importante, gracias al apoyo de muchas trabajadoras que también se unieron a la lucha de Gretchen Carlson se impulsó el crecimiento del conocido movimiento #MeToo, el cual, en la actualidad, incentiva a las víctimas a denunciar los casos de acoso y agresión sexual.

Por otro lado, en el Perú la realidad supera la ficción. El estreno de la película coincide con la denuncia formulada por una conocida politóloga peruana por haber sido acosada sexualmente por su jefe, un funcionario de rango de embajador, cuando trabajaba en la Cancillería en 2016[6].

Según cifras del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, hasta diciembre de 2019, se registraron 800 casos de acoso sexual laboral, de los cuales el 95% corresponde a denuncias hechas por mujeres[7]. Asimismo, en el periodo de octubre de 2018 a febrero de 2019, el 77% de casos se registraron en el sector privado; mientras que el 74% provienen de una relación jerárquica, esto es, de parte de los jefes[8]. Estas cifras evidencian que en el Perú, a pesar de los esfuerzos realizados por erradicar esta problemática, todavía existe una cultura de pasividad que tolera esta forma de violencia y que es necesario concientizar con respecto al daño causado por el acoso sexual. En ese sentido, el drama descrito en la película Bombshell refleja esta desigual lucha por desnaturalizar el acoso sexual e impulsa a las personas que lo han sufrido a que puedan denunciar a sus hostigadores, pues si bien existe el temor a las represalias, resulta peor permanecer calladas.


[1]https://www.biobiochile.cl/noticias/espectaculos-y-tv/cine-y-series/2019/09/01/roger-ailes-el-directivo-de-fox-news-que-protagonizo-el-escandalo-sexual-que-inspira-bombshell.shtml

[2] https://elperuano.pe/noticia-hostigamiento-sexual-el-trabajo-81728.aspx

[3] https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/decreto-supremo-que-aprueba-el-reglamento-de-la-ley-n-27942-decreto-supremo-n-014-2019-mimp-1790853-2/

[4] https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/07/Informe-de-Adjuntia-007-2018-DP-ADM-II.pdf

[5] https://www.elmundo.es/television/2016/09/07/57cf4c9446163f073a8b45f6.html

[6] https://rpp.pe/politica/estado/cancilleria-investigara-denuncia-de-acoso-sexual-de-extrabajadora-contra-diplomatico-noticia-1244633?ref=rpp

[7] https://larepublica.pe/sociedad/2019/12/13/trabaja-sin-acoso-95-de-denuncias-por-hostigamiento-sexual-laboral-fueron-hechas-por-mujeres-mtpe-atmp/

[8] https://gestion.pe/economia/management-empleo/8-10-denuncias-acoso-sexual-provienen-sector-privado-262400-noticia/?ref=gesr

Fuente de imagen: Filmofil

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