Mariano Peró, abogado por la PUCP, magíster en Derecho (LL.M.) por la Universidad de Columbia, asociado de Miranda & Amado, adjunto de docencia de la Facultad de Derecho de la PUCP y ex miembro del Consejo Directivo de THEMIS.

“La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan.”

Albert Camus, La peste

El Domingo 15 de marzo, se aprobó el Decreto Supremo N° 044-2020-PCM que declara el Estado de Emergencia Nacional por las graves circunstancias que afectan a la Nación a consecuencia del brote del COVID-19[1]. Mediante este decreto, se dispuso el aislamiento social obligatorio por el plazo de quince (15) días calendario, restringiendo la circulación por las vías de uso público únicamente a las personas que presten y busquen acceder a servicios y bienes considerados esenciales.

Ante esta situación, son muchas las empresas peruanas que se encuentran en la dificultad de convocar y celebrar juntas generales de accionistas y sesiones de directorio, en particular las juntas obligatorias anuales que, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 114 de la Ley General de Sociedades (LGS), se reúnen obligatoriamente cuando menos una vez al año dentro de los tres meses siguientes a la terminación del ejercicio económico (es decir, entre enero y marzo) para pronunciarse sobre la gestión social y los resultados económicos expresados en los estados financieros del ejercicio anterior, resolver sobre la aplicación de las utilidades, elegir a los miembros del directorio y fijar su retribución, designar a los auditores externos, y resolver sobre los demás asuntos que le sean propios y otros consignados en la convocatoria.

Las posibilidades con las que cuentan dichas empresas dependerán de si se trata o no de sociedades reguladas y supervisadas por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) o la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), y de si la legislación y sus estatutos les permiten realizar juntas de accionistas o sesiones de directorio no presenciales, así como las complicaciones adicionales relacionadas con los requisitos de convocatoria y formalización de las actas correspondientes.

  1. Sociedades no reguladas, y reguladas por la SMV y la SBS

En el caso de las sociedades no reguladas, que solo deben cumplir con las obligaciones previstas en la LGS, es importante considerar que, si bien el mencionado artículo 114 de la LGS dispone la reunión obligatoria dentro de los primeros tres meses del año, no establece una sanción en caso de incumplimiento.

Respecto de las sociedades emisoras con valores inscritos en el Registro Público del Mercado de Valores (RPMV), el lunes 16 de marzo la SMV publicó un aviso[2] en el que dispone que durante el periodo de Estado de Emergencia Nacional no serán exigibles las obligaciones referidas a la presentación de información financiera, memoria anual, informe de gerencia o cualquier otra información periódica cuyo plazo límite de presentación se encuentre dentro del período de tal declaratoria, y no será posible que se lleven a cabo las juntas obligatorias anuales de accionistas, asambleas de obligacionistas, o cualquier otra reunión convocada o a realizarse en dicho periodo. Por lo tanto, no será exigible para estas sociedades cumplir con esta obligación y se encontrarán eximidas de sanciones por parte de la SMV.

En cuanto a las entidades supervisadas por la SBS, el martes 17 de marzo la SBS emitió el Oficio Múltiple No. 11163-2020-SBS[3], el cual dispone que podrán llevar a cabo la junta obligatoria anual con posterioridad al 31 de marzo de 2020 y que, mientras dure el Estado de Emergencia, podrán realizar la junta obligatoria anual por medios alternativos al presencial, siempre y cuando se garantice el derecho de información y participación de todos los accionistas en el marco de la normatividad vigente.

  1. Juntas no presenciales

El artículo 246 de la LGS establece que, en el caso de las sociedades anónimas cerradas (SACs), la voluntad social se puede establecer por cualquier medio sea escrito, electrónico o de otra naturaleza que permita la comunicación y garantice su autenticidad, por lo que pueden celebrar juntas de accionistas no presenciales, tales como a través de videoconferencias o llamadas telefónicas. En los casos de los demás tipos sociales regulados por la LGS, dado que no existe una disposición expresa –pero tampoco una prohibición absoluta–, estas sociedades podrán celebrar juntas no presenciales siempre y cuando su estatuto lo permita.

Los mecanismos señalados serán de mucha utilidad para poder celebrar las juntas y que sean necesarias. No obstante, la convocatoria será un reto adicional que enfrentarán las sociedades, toda vez que los artículos 116 y 43 de la LGS disponen que el aviso de convocatoria a junta debe ser publicado en el periódico del lugar del domicilio de la sociedad encargado de la inserción de los avisos judiciales y, en el caso de sociedades con domicilio en las provincias de Lima y Callao, en el diario oficial “El Peruano” y en uno de los diarios de mayor circulación en dichas jurisdicciones. Cumplir con este requisito será particularmente difícil dado que “El Peruano” y otros medios actualmente no están publicando este tipo de anuncios.

Una facilidad que brinda el artículo 120 de la LGS para todos los tipos de sociedades es la posibilidad de que la junta se entienda convocada y válidamente constituida para tratar sobre cualquier asunto y tomar los acuerdos correspondientes, siempre que se encuentren presentes accionistas que representen la totalidad de las acciones suscritas con derecho a voto y acepten por unanimidad la celebración de la junta y los asuntos que en ella se proponga tratar. Otra facilidad, exclusiva para las SACs, es que el artículo 245 de la LGS dispone que la junta de accionistas es convocada por el directorio o el gerente general, según corresponda, mediante esquelas con cargo de recepción, facsímil, correo electrónico u otro medio de comunicación que permita obtener constancia de recepción, dirigidas al domicilio o a la dirección designada por el accionista a este efecto.

Contrario es el caso de las sociedades anónimas abiertas (SAAs), respecto de las cuales el artículo 258 de la LGS hace referencia expresa a la anticipación, oportunidad y contenido de la publicación del aviso de convocatoria a las juntas generales de accionistas, por lo que tanto en este caso como en el de las sociedades anónimas ordinarias (SAs), no será posible realizar convocatorias mediante esquelas, facsímil, correo electrónico u otros medios como en el caso de las SACs.

En caso ya se hubiese convocado a una junta presencial a ser celebrada durante el periodo del Estado de Emergencia Nacional, no será físicamente posible reunir a los accionistas debido a la medida de aislamiento social obligatorio impuesta, por lo que habrá que esperar a que la junta no se logre constituir por falta de quórum. Una medida que podrían implementar las gerencias generales y directorios que se hallen en esta situación es comunicar a los accionistas de la sociedad que efectivamente no se anticipa que se celebre la junta en la fecha o fechas planteadas y que se esperará a que termine el Estado de Emergencia Nacional para convocar a una nueva junta, a fin de calmar sus inquietudes.

  1. Sesiones de directorio no presenciales

En cuanto a las sesiones de directorio, el artículo 169 de la LGS dispone que el estatuto puede prever la realización de sesiones no presenciales, a través de medios escritos, electrónicos, o de otra naturaleza que permitan la comunicación y garanticen la autenticidad del acuerdo; sin embargo, que cualquier director puede oponerse a que se utilice este procedimiento y exigir la realización de una sesión presencial.

Para su convocatoria, el artículo 167 de la LGS dispone que esta se efectúa en la forma que señale el estatuto y, en su defecto, mediante esquelas con cargo de recepción, y que se puede prescindir de la convocatoria cuando se reúnen todos los directores y acuerdan por unanimidad sesionar y los asuntos a tratar.

  1. Suscripción y certificación de las actas

Una dificultad final para poder formalizar y ejecutar los acuerdos adoptados en las juntas de accionistas y sesiones de directorio que sean celebradas de manera no presencial durante el Estado de Emergencia Nacional será la necesidad de que los intervinientes suscriban las actas correspondientes, así como que el gerente general las certifique de ser requerido conforme a lo dispuesto en el Decreto Supremo N° 006-2013-JUS que establece la obligatoriedad del uso del sistema de verificación de la identidad por comparación biométrica.

La firma de las actas respectivas tendrá que esperar a la culminación del Estado de Emergencia Nacional, en cumplimiento de su medida de aislamiento social obligatorio. Sin embargo, es importante mencionar que los acuerdos adoptados en las juntas generales de accionistas tendrán fuerza legal desde la aprobación del acta correspondiente, de acuerdo a lo previsto en el artículo 135 de la LGS. Un caso más desafiante será el de los acuerdos adoptados en las sesiones de directorio, puesto que estos solo tendrán validez legal desde la firma del acta correspondiente, de acuerdo a lo previsto en el artículo 170 de la LGS. Una manera de salvar este inconveniente será en caso la sociedad haya implementado el sistema de firma digital para sus directores, de acuerdo a lo dispuesto en la Ley N° 27269, Ley de Firmas y Certificados Digitales, y su Reglamento, aprobado por Decreto Supremo N° 052-2008-PCM.

La difícil situación que atraviesa nuestro país por el brote del COVID-19 nos deja amargas lecciones, y el Derecho Societario peruano no está exento de ellas. Luego de superar esta pandemia, las empresas peruanas harán bien en implementar medidas anticipándose a desastres como este y que puedan dificultar sus operaciones. Debemos prever, como advirtió Albert Camus, que “el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.”


[1]      Ver: https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/decreto-supremo-que-declara-estado-de-emergencia-nacional-po-decreto-supremo-n-044-2020-pcm-1864948-2/

[2]      Ver: https://www.smv.gob.pe/uploads/avisoEstadoEmergenciapdf.pdf

[3]      Ver: https://www.sbs.gob.pe/Portals/0/jer/COVID19/OM_11163_2020_SBS.pdf

Fuente de la imagen: Underboeck

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