Regulación de precios: ¿remedio en tiempos de pandemia?

La autora desarrolla los conceptos de especulación de precios y fijación de precios en el contexto actual de Emergencia Sanitaria.

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Por Alessia Lercari Bueno, asociada de Miranda & Amado

Desde la llegada del coronavirus al Perú, las redes sociales no dejaron de mostrar imágenes de personas comprando volúmenes excesivos de gel desinfectante, lejía, jabón y papel higiénico. Diversas fuentes “cercanas al Gobierno” indicaron que había que comprar rápido porque habría escasez. También circularon imágenes de supermercados desabastecidos y, al poco tiempo, surgieron las denuncias de quienes habían identificado alguno que otro producto a un precio inusualmente alto. Esto último desató la discusión en torno a la especulación de precios. Se reclamó la actuación del INDECOPI y la imposición de sanciones. Hasta surgieron impostores que, utilizando la imagen del INDECOPI, se pusieron a disposición de la ciudadanía para recibir denuncias.

Lo que no rebotó tanto en redes sociales -ni en los medios en general- es que la fijación de precios excesivos, si bien es despreciable y poco ética, no se encuentra prohibida y que no es necesariamente un supuesto de especulación.

La prohibición a la especulación de precios no tiene tanto que ver con castigar a los establecimientos “careros”, sino con que el Estado tenga la posibilidad de fijar el precio de los productos más importantes en tiempos de crisis. En efecto, esta conducta se produce cuando los agentes determinan precios por encima del rango establecido por el Estado. Para ello, las normas que sancionan estas prácticas usualmente disponen las siguientes condiciones: (1) que exista una declaratoria de emergencia por parte del Estado; (2) que se identifique los productos esenciales para sobrellevar la crisis; y, (3) que se fijen precios máximos para los productos identificados.

En el Perú, la especulación de precios es un delito contemplado en el Código Penal y ocurre cuando un agente económico pone en venta “productos considerados oficialmente de primera necesidad a precios superiores a los fijados por la autoridad competente”. No obstante, en la medida que a la fecha la autoridad competente no ha establecido un listado de productos de primera necesidad, ni ha fijado precios máximos aplicables, en la práctica, no es posible sostener que algún establecimiento haya especulado precios en el Perú durante esta crisis.

Sin embargo, parece que la intención del Gobierno es “subsanar” esta situación. A fin de afrontar la emergencia sanitaria, el Poder Ejecutivo solicitó al Congreso facultades delegadas para legislar diversas materias, entre ellas, aspectos vinculados a la libre competencia y la protección de los consumidores. En la exposición de motivos que acompañó el pedido, se expresó que el propósito es proteger a los consumidores que podrían verse afectados por los incentivos perversos que genera la emergencia, sancionando, de ser el caso, la especulación de precios. Este pedido fue concedido, otorgándole al Poder Ejecutivo 45 día para legislar.

El Perú no sería el primer país en tomar acciones en contra de la especulación de precios en el marco de la crisis sanitaria. Por ejemplo, desde hace algunos días, Argentina dispuso que los precios de determinados productos esenciales deben tener como máximo el precio que tenían antes de iniciarse el periodo de crisis.

Asimismo, si bien la conducta ya se encontraba prohibida en diversos gobiernos estatales de Estados Unidos, en el marco de esta crisis, un grupo de fiscales generales ha requerido la colaboración de las empresas tecnológicas para combatir estas prácticas. Se ha solicitado a empresas como Amazon y Facebook implementar políticas dirigidas a detectar y detener a los comerciantes que utilicen sus plataformas para vender productos a precios excesivos. Estas medidas, de la mano con el escrutinio público de la ciudadanía, se han mostrado eficientes para evitar las alzas desmedidas.

Por su parte, la agencia de competencia del Reino Unido también ha solicitado el apoyo de los privados. En una carta abierta a las empresas farmacéuticas, de alimentos y bebidas, se les ha requerido mantener las buenas prácticas en los tiempos de crisis y reportar cualquier exceso o infracción que pudieran presentarse en sus cadenas productivas. Los funcionarios de la agencia inglesa no descartan la posibilidad de requerir al Estado la regulación de precios para determinados productos. Sin embargo, ello dependerá de los resultados del monitoreo que llevará a cabo el grupo de trabajo especial instaurado para afrontar esta crisis.

¿Es prudente que en esta crisis el Gobierno fije los precios de los productos de primera necesidad en el Perú? Dependerá de la evidencia que demuestre que existe una verdadera necesidad para ello. No basta con casos aislados o anecdóticos. Será necesario probar que, actualmente, existen consumidores afectados por el incremento desproporcionado de los precios de productos de primera necesidad.

En el interín, el INDECOPI ya cuenta con una serie de herramientas que habilitan la protección del consumidor ante las malas prácticas empresariales y está tomando acciones concretas para garantizar su efectividad. Por ejemplo, tenemos normas que prohíben y sancionan prácticas tales como el cobro de precios distintos a los anunciados, la ausencia de información suficiente para la adopción de una decisión de consumo, la publicidad engañosa, entre muchas otras. Para evitar que estas herramientas queden en desuso durante la cuarentena obligatoria, el INDECOPI ha puesto a disposición de los consumidores mecanismos virtuales para la asesoría y atención de reclamos.

Si bien es necesario tomar medidas rápidas y efectivas para garantizar el bienestar de los consumidores en épocas de crisis, también lo es acreditar que existe un verdadero malestar antes de actuar. Sobre todo, considerando los costos asociados a la implementación de un régimen de precios regulados y el precedente a futuro que puede generar. Es necesario saber qué hay al otro lado de la puerta antes de decidir abrirla.

En este caso, para preparar el remedio, debemos tener certeza de que existe una verdadera enfermedad. Para ello, será necesario monitorear atentamente el mercado durante la cuarenta y, sobre todo, los días que vendrán. Como señalaba Hans Rosling, “cuando un tema es urgente e importante, es necesario medirlo”. Solo con información precisa y relevante podremos detectar la existencia de un problema y, de ser el caso, diseñar la solución.

Fuente de la Imagen: Indecopi

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