Por Andrés Dulanto Tello, profesor de Derecho de la Universidad Científica del Sur

El 05 de junio se conmemora anualmente el Día Internacional del Medio Ambiente y, siendo el Perú uno de los países más megadiversos del mundo, el reto que tienen las autoridades ambientales es mayúsculo. Sin embargo, a pesar de la creación del Ministerio del Ambiente en el 2008, todavía existen falencias y tareas pendientes por afrontar en en este sector.

De acuerdo con Raez y Dourojeanni en su estudio “Los principales problemas ambientales políticamente relevantes en el Perú”, el sector ambiente todavía enfrenta una de pobre institucionalidad y gobernanza pública, lo cual repercute en temas como deforestación, conflictos socioambientales, industrias extractivas sin controles adecuados, uso irracional de recursos naturales, entre otros. Una muestra de ello es que Madre de Dios sigue siendo uno de los peores desastres ambientales en el Perú, situación que todavía no cuenta con una respuesta definitiva por parte del estado.

La crisis del COVID-19 sin duda ha puesto el foco en temas que antes no tenían visibilidad: alrededor de 1800 comunidades nativas de la amazonía peruana estarían en riesgo de contagiarse de esta enfermedad, de acuerdo con Francisco Hernández, presidente de la Fecotyba. La protección de las comunidades nativas es trascendental porque son los principales guardianes y defensores ambientales de nuestra amazonía. El Congreso tiene una tarea pendiente relacionada a ellos: la aprobación del Acuerdo de Escazú que que garantiza el derecho de acceso a la información, participación ciudadana y justicia ambiental. La Defensoría del Pueblo ha insistido en la importancia de su ratificación, pero aún el Congreso no prioriza su debate.

Pasando a las ciudades, pese a diversas noticias que pretenden mitificarlas como “paraísos” por una mejora momentánea de la calidad ambiental, esta pandemia también nos ha hecho recordar la última rueda del coche: la basura. Hace unos días la ministra Muñoz comentaba la importancia de la segregación en casa y de la formalización de los recicladores, a propósito de la modificación actual de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos.

Pese a ello, el MINAM no cuenta con una respuesta clara frente a los residuos generados en los hogares: separar la basura en casa no sirve de nada si es que luego el camión junta todo y son contadas las municipalidades en el Perú con un buen programa de segregación-reciclaje. Asimismo, el sector ambiente tampoco ha afrontado la creciente generación de residuos hospitalarios: en Lima y en provincias como Ica se vienen realizando diversas denuncias por el mal manejo de esta clase de desechos.

El principal logro ambiental de este gobierno también está a punto de ser tirado por la borda: la Ley que regula los plásticos de un solo uso ha quedado en letra muerta debido a varios protocolos sectoriales fomentan el uso de este material. Diversos restaurantes que ofrecían empaques eco-amigables ahora entregan la comida en envoltorios de plástico por generar una supuesta percepción de salubridad.

Finalmente, proponer nuevas normas o modificar las existentes para que solo las cumpla un sector minúsculo de la población no es la solución a estos problemas. Lo que se necesita del sector ambiente es proveer de información clara (por ejemplo, hace mucho tiempo no existe un informe anual del estado de la gestión ambiental), implementar los objetivos de la agenda nacional del ambiente y fiscalizar adecuadamente.

Fuente de la imagen: Freepik

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