Juan Monroy Gálvez

Me llamo Juan Monroy Gálvez, soy profesor de Filosofía y de Lógica Matemática desde hace más de 40 años. Circunstancialmente soy abogado también y más accidentalmente aun, soy procesalista. A pesar de lo cual a esto último dedico mi vida. Soy consciente que más importante que lo que es una persona, es lo que quiere. Anhelo para  mi país un sistema de impartición de justicia confiable y oportuno. Considero que para lograrlo el proceso, el Derecho, la literatura, el cine, el arte y algunas ciencias sociales deben ser investigados interdisciplinariamente a ese propósito; de lo contrario, nuestra información para producir el cambio será insuficiente.
Gracias a Enfoque por permitirme compartir ideas sobre el objetivo descrito.

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Globalización y guerras internas

Cuando nuestra clase política se canse de imputarse mutuamente responsabilidades por lo ocurrido en la Curva del Diablo (Bagua), tendrá tiempo –no sé si capacidad– para descubrir las causas de lo ocurrido y lo que podría hacerse para que no se repita.

A estas alturas, sería muy ingenuo creer que la globalización es sólo un sistema económico mundial con reglas de juego únicas, donde las particularidades nacionales (desde la soberanía hasta la cultura ancestral) son irrelevantes. La globalización expresa una ideología en la acepción marxiana del término y, como tal, lo abstracto prevalece sobre lo concreto. Por eso quienes la sustentan la presumen objetiva, rechazan toda crítica sobre ella y consideran superada cualquier ideología alternativa.

Sin embargo, como toda ideología que se (a)precie, no existe en ella elecciones éticas. Embriagados con los “logros” y las cifras de la modernidad y el crecimiento económico, respectivamente, a sus defensores no les interesa en absoluto el ser humano concreto. Éste no es más que un discreto y, a veces, perturbador factor para el objetivo de generar más utilidad. El “progreso” requiere de tierras vírgenes que depredar y quien se oponga es salvaje, ignorante o subversivo y, como tal, ni siquiera es el sujeto de derechos que la Constitución reconoce. Aquí empieza lo de la Curva del Diablo.

Es común describir las consecuencias supranacionales de la globalización (moneda, derecho y mercado comunes, por ejemplo). Sin embargo, poco se dice de los efectos negativos que produce hacia dentro de cada nación. La reivindicación de lo local por oposición a un Estado débil genera tendencias segregacionistas y el auge de valoraciones culturales alternativas. Cataluña, Kosovo, Chiapas son ejemplos de ello. Por si hubiera duda: en la década del noventa murieron 3,6 millones de personas por guerras internas, frente a 22,000 muertos en conflictos entre países.

Huntington se equivocó cuando pronosticó un “choque de civilizaciones”. Lo que ha ocurrido es que los conflictos se han trasladado al interior de las naciones. La globalización presiona hacia fuera y hacia adentro con igual furor. El pretexto puede ser “limpieza étnica” o “progreso”, pero lo real es que hay guerras de baja intensidad que sólo expresan la miseria de un Estado que ha perdido su capacidad de control y de regulación. Como dice Daniel Bell, se ha convertido en demasiado pequeño para solucionar los grandes problemas internos y en demasiado grande para arreglar los pequeños. Solucionar no es reprimir ni ceder claro está, es diseñar una alternativa que reconozca los derechos fundamentales de las minorías, de los grupos vulnerables o de las comunidades indígenas, sujetos protegidos por la Constitución, no lo olvidemos.

Aunque no se admita y se gasten millones en encubrirlo, este Gobierno no es del pueblo. Socialismo y democracia son categorías políticas envilecidas por su proyecto político, el cual ha asumido como dogma que la tecnología y el mercado han creado un mundo sin alternativas. Se afirma que el Perú saldrá adelante con más inversión extranjera y más flexibilización del trabajo. Se dice eso como si el Perú fuera más importante que su pueblo. Aquí estamos, llorando policías y nativos porque el “progreso” no se puede detener. ¡Basta de relacionarnos como si fuéramos superiores! “Ellos” son “nosotros”. Los hemos abandonado por décadas y ahora decidimos ‘integrarlos’ porque es indispensable destruir su ambiente para obtener riqueza, y nos parece terrible que se defiendan.
   
Hannah Arendt decía que la crueldad del siglo XX sería insuperable pero se equivocó, no sabía de lo que son capaces los siervos de la globalización. Mientras tanto, no olvidemos el aviso de incendio de Walter Benjamin: “La violencia de los dominadores ha convertido el mundo en un matadero. Por eso, hay que recordar a nuestros vencidos. Mientras su causa no triunfe, siempre será posible un nuevo matadero”.

 

Comentarios

Confusión del Estado

Muy interesante artículo, el Estado ha olvidado el por qué de su búsqueda de "desarrollo". Dentro de su confusión, antepone sus metas económicas y tecnológicas a las personas que conforman la propia Nación. Es así que no está tratando a las personas como fines, sino como medios y la pregunta sería ¿medios para qué? Las ideologías o sistemas no son nada si no se adaptan a la realidad, lamentablemente, y como refiere el artículo, llegamos a volvernos siervos de ideas que de antemano presumimos correctas.

La globalización no se opone al desarrollo

Si bien las ideologías o sistemas tienen que adaptarse a una realidad especifica, también es claro que el sistema de propiedad en dichos sistemas es mucho más amplio. Si los nativos fueran dueños no sólo de la tierra, sino de lo que esta debajo de ella ¿en algo podría cambiar el panorama? No creo que la globalización no permita el desarrollo o desvie la misión del Estado como tal. Si "nosotros" como señala el autor fueramos capaces de darnos cuenta que el problema no está en el modelo sino en las personas, empezaríamos a cambiar un poco la realidad en la que vivimos, no depende de nadie mas que de una sociedad organizada y para ello sólo debemos ser "siervos" en educar a nuestra gente. El Estado siempre va responder a intereses, el problema va estar en creer que éste debe solucionar todos nuestros intereses, para lograr desarrollo necesitamos educación de calidad y ahí es donde deben ir nuestras "inversiones".

En efecto Guillermo

En efecto Guillermo, creo que nuestra clase política ni siquiera ha identificado la acepción de 'progreso' que quiere concretar. Esto explica que las ideas políticas con las que presumiblemente se accede al ejercicio del poder sean traicionadas muy prontamente en los hechos. A veces creo que ello ocurre sin que sus protagonistas lo decidan, en este ámbito nuestra clase dirigente es casi inimputable.
Juan

Lo acaecido en Bagua como en

Lo acaecido en Bagua como en tantos otros lugares del mundo es la imposición de una idea de progreso, donde los costos sociales no solo son permitidos, sino calculados y cuantificados (véase los expedientes de financiamiento de proyectos del Banco Mundial. Si hay que construir una presa e inundar campos que son sagrados para una comunidad o donde ella habita y de donde se alimenta, no importa, se cuantifica el costo de desplazar a la comunidad y listo, luego como vivan ese es ya su problema). Una idea de progreso donde la propiedad privada es la única manifestación de propiedad existente (¿propiedad colectiva, propiedad social? ¿qué es eso? ...esas son ideas marxistas y como tal malo por el simple hecho de ser marxismo). Esta es la globalización, en realidad una de las globalizaciones: la hegemónica, la promovida por las paises industrializados y organismos internacionales (BM, OMC, FMI) que se basa en el consenso de Washington: i) no solo un Estado mínimo, sino y sobretodo un Estado débil, ii) La instrumentalización del Derecho y del Poder Judicial, el primero debe reconocer instrumentos para las inversiones: no revisión de contratos y propiedad privada; y el segundo existe solo para proteger las inversiones y a los inversionistas (paradigmático es el caso del primer pleno jurisdiccional, donde sobre la falacia de de la paridad contractual se aceptan transacciones entre pobladores y una empresa minera, ya que así se protege el Estado de Derecho). iii) la "defensa" del Estado de Derecho, por el cual murieron los polícias, ya que ellos fueron a defender el Estado de Derecho (las pistas no se pueden tomar: eso es delito y claro la constitucionalidad de los Dec Leg), los pobres policias mueren defendiendo un Estado de Derecho que no les puede pagar un sueldo decente (y eso que somos la envidida del mundo), pero que si puede dejar de cobrar tributos y dar toda clase de facilidades a mineras. iv) Esta idea de progreso y globalización que es legitimida por economistas y el Law & Economics movement, que dicen ser neutrales, no políticos ni ideológicos, y por ende no tuvieron problema alguno en trabajar con Pinochet ni con Fujimori.
Como sea, esa es la globalización de los vencedores, de los ganadores. Pero hay también otra globalización, la de los perdedores, la de los que sufren las consecuencias de la primera globalización. Una globalización basada en el Consenso de Porto Alegre con otra idea de progreso. Esa es la globalización altenativa.

Estimado profesor Monroy, me

Estimado profesor Monroy, me he quedado perplejo sobre la opinion de un juez del Callao quien dentro de un proceso de Formacion de Cocejo de Familia admitio una medida cautelar sobre el fondo para que se nombre una curadora provisional y sea esta quien cobre la pension por orfanda de un incapaz, pero como el caso a subido en consulta, el juez manifiesta que ha perdido competencia en grado en cuanto al cautelar y no puede requerir al Banco de la Nacion para que pague dicha pension, cuando sabemos que el cautelar se tramita en cuerda separada y que la consulta de aprobacion o desaprobacion es solo de la sentencia del principal que ha si fundada.
profesor ¿puede este juez alegar que no puede requerir al banco de la nacion para que pague dentro del proceso cautelar por que dice que ha perdido competencia? gracias WILMER BENITES

Respeto sus ideas Dr.

Respeto sus ideas Dr. Monroy, pero honestamente desde mi punto de vista me parece algo sesgado creer que una realidad lograda por el trabajo del hombre sea mala per se. Toda situación o realidad se alcanza a partir de la acción del hombre, es decir, por la conciencia y voluntad de su ser. Globalización es un estado, una situación. La idea, como usted dice y algunos bloggeros propugnan, es que la hegemonía de algunos países con su calculador y frío accionar polariza la situación y la convierte en "vil" y "destructiva". Con todo respeto Doctor, el vil y destructivo es el hombre. Es él quien abusa y crea escenarios como Bagua, es él quien no se defiende y permite dichas desgracias.

En toda situación se debe buscar que la conciencia y voluntad recta guien al hombre hacia un porvenir más inclusivo y justo. La falta de acción o el egoísmo pragmático del hombre son los factores que "hacen ver mal" a la globalización, creando este escenario de "vencedores y perdedores". Discúlpeme, pero son perdedores quienes se quejan, señalan los defectos de la situación y nada hacen por el bien común. La globalización es una situación.Es una oportunidad desaprovechada si se quiere, siempre habrá gente dispuesta a envilecerla, pero ¿acaso no hay gente dispuesta a aprovecharla para el bien común? Si no nos educamos fortaleciendo el sistema democrático y las políticas públicas de inclusión e igualdad, la globalización será el eterno pretexto de mucha de nuestras desgracias. Depende del hombre Dr. Monroy.

La globalización es un

La globalización es un estado, una situación alcanzada debido al trabajo del hombre.Éste, gracias a su trabajo conciente y voluntario, es quien la envilece o la convierte en un vehículo de desarrollo e inclusión. Con todo respeto Dr. Monroy, me parece desacertado calificar a esta situación como usted lo hace, ya que parte de la premisa de que la globalización es un mal endémico de la humanidad que avasalla con los recursos y explota a los débiles sin considerar que somos nosotros los hombres quienes con nuestras acciones la hacemos pasible de tamaños adjetivos. Desde mi punto de vista, es fácil utilizarla como excusa a muchos de nuestros problemas tal como usted detalla en su respetable artículo. Difícil es hacer algo al respecto y canalizar las oportunidades que brinda, ya que siempre es más fácil envilecer que enaltecer. Por ello, desde mi punto de vista, el modelo no es el problema, son las personas sesgadas y timoratas que no hacen frente a la situación. El capital privado, la inversión extranjera, el libre mercado, todo ello en el contexto de la globalización, son oportunidades de desarrollo para que gente capaz, recta y decidida canalice sus beneficios para el bien común. A falta de esta, Bagua no será más que una de las tantas "anécdotas" que existen.

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