Como lo establece la Ley Orgánica del Poder Judicial el pasado lunes –primer día útil de 2010- se inició al año judicial. Como todos los años, en una ceremonia a la que asistieron tanto autoridades del Poder Judicial como de los demás poderes del Estado, el Presidente del Poder Judicial leyó lo que en la página web del Poder Judicial se ha denominado pomposamente como “mensaje a la nación” del Dr. Javier Villa Stein.
El discurso (eso es, razón por la que lo llamaré así) del Dr. Villa Stein puede dividirse en tres partes: una declaración de principios sobre la autonomía del Poder Judicial; un resumen de las acciones ejecutadas durante el año pasado –primero en el que ocupó el cargo- para mejorar la administración de justicia; y las medidas a implementarse en el transcurso del 2010 para continuar con la búsqueda de una administración de justicia más eficaz y eficiente. Lamentablemente, la lucha contra la corrupción y en general contra la inconducta funcional de los magistrados no tuvo siquiera la calidad de actor de reparto en el discurso. Ello pese al impacto que tuvo el viajecito a París de los vocales supremos Dres. Francisco Távara y Jorge Solís, en el que el Dr. Villa Stein alguna responsabilidad tuvo (ver post anterior en este mismo blog); así como la innecesaria repercusión mediática de las denuncias contra el Dr. Edgar Vizcarra Pacheco, Juez del Cono Este.
En lo que se refiere a la autonomía del Poder Judicial, el Dr. Villa Stein, con la firmeza lo hizo durante el 2009, reiteró que el Poder Judicial es autónomo y no depende de ningún otro poder del Estado, precisando –con acierto- que esa autonomía es una condición imprescindible para una correcta administración de justicia. Durante el año pasado el Poder Judicial se enfrentó con el Poder Ejecutivo (por la aprobación del presupuesto, y más recientemente por el caso del espía Ariza), con el Poder Legislativo (por el caso de los petroaudios) y con el Tribunal Constitucional (por el proceso contra el Gral. en retiro Walter Chacón).
Respecto de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, minimizó los problemas señalando que en general ambos poderes respetaron la autonomía del Poder Judicial, reduciendo las diferencias a algunas personas, sin mencionarlas expresamente. Inteligente de parte del Dr. Villa Stein resaltar los resultados positivos de las soluciones a esa tensiones y dar por cerradas las discrepancias.
Con relación al Tribunal Constitucional el cantar fue otro. En la parte final de su discurso el Dr. Villa Stein fue muy enfático al señalar que la sentencia recaída en el hábeas corpus del Gral. en retiro Walter Chacón (en la que el Tribunal Constitucional lo excluye del proceso penal por exceso de carcelería) constituye una intromisión a la autonomía del Poder Judicial, opinión con la que estoy plenamente de acuerdo. El exceso de carcelería debió tener consecuencias de otra naturaleza respecto del procesado (por ejemplo el derecho a ser indemnizado por el Estado) como de los magistrados a cargo del proceso penal (el inicio de procedimientos administrativos a fin de determinar incumplimientos en la función jurisdiccional), pero no apartar a aquél del juicio antes que éste culmine.
Respecto de las medidas que se adoptaron para mejorar la administración de justicia, resaltan la creación y funcionamiento de Salas Superiores en diversas zonas de alta densidad poblacional (Ventanilla, Ate Vitarte, San Juan de Lurigancho), del Consejo Consultivo de la Presidencia del Poder Judicial, así como los esfuerzos por proporcionar información en línea de los expedientes judiciales, labor que continuará durante el 2010, año en el que se ha anunciado –como una de las medidas que en lo personal considero de las más importantes- la implementación de la notificación de las resoluciones judiciales a través del correo electrónico, medida que sin duda beneficiará a los litigantes, que conocerán con mayor rapidez de las resoluciones recaídas en sus procesos judiciales, como a los propios órganos jurisdiccionales, que tendrán el cargo de recepción de las notificaciones de manera inmediata, sin tener que esperar dos o tres semanas como sucede actualmente, retardando innecesariamente los procesos.
En fin, se inicia un nuevo año con la permanente –y terca- esperanza de tener un Poder Judicial incluso mejor al que nos merecemos. Total, como dice Kevin Johansen “soñar no cuesta nada más que tiempo”.
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