Irlanda y el grito de los niños viejos

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Mijael Garrido - Lecca Palacios
cargo: 
Miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho

Supongo que las bombas suenan más fuerte que los gritos. Sabido es que en Irlanda han reventado muchas bombas, pero recién ahora sabemos también que se han lanzado muchos gritos.  Bombas para independizarse.. Bombas para gobernar. Bombas en la guerra civil irlandesa. Bombas en las guerras mundiales. Bombas del IRA (Irish Republican Army). Bombas en el siglo XX.

En Irlanda, la mayoría de la población es católica. La religiosidad –probablemente exacerbada por el dolor- es uno de los aspectos que curten la vida en la isla. La Iglesia, por lo anterior, es una de las instituciones que han jugado un rol protagónico en la historia reciente de la Irlanda libre. El gobierno, recién nacido, al entender que los recursos eran pocos, y los problemas muchos, confió en la Iglesia Católica una serie de encargos con el fin de hacerse de la tarea más sencilla: orfanatos, talleres escuela, hospitales y reformatorios eran manejados hasta hace no mucho (unos veinte años), por sacerdotes y monjas, quienes decían servir al pueblo, y claro, a Dios.

Los niños que durante buena parte del siglo XX vivieron en estos centros, ya no son niños. Crecieron. Así como Irlanda. El establecimiento de la paz trajo crecimiento económico, y claro permitió voltear la mirada hacia problemas otrora secundarios, como el manejo de la infancia en el país. Con la paz, llegó también la memoria.

Despacio. De a pocos, hombres y mujeres irlandeses empezaron a contar sucesos que en algún momento marcaron sus vidas. Historias viejas, que aunque lejanas, recordaban perfectamente. Historias de cuando eran niños: golpes, insultos, castigos y violaciones sexuales en instituciones públicas manejadas por la Iglesia. El tiempo se encargó de que la valentía que se necesita para hablar del dolor inunde a Irlanda, y lo logró.

A finales de la década de los 90’s varios programas de televisión recopilaron historias de muchísimas personas abusadas, y esto atrajo más testimonios, hasta la que la cantidad de historias fue incontable en programas de televisión. Como consecuencia de ello, el 23 de Mayo del año 2000 se instauró en Irlanda una “comisión de la verdad” con el fin de recopilar, investigar y publicar un relato colectivo del horror individual, vivido por un sinnúmero de ciudadanos.

Luego de casi diez años de trabajo, la comisión llegó a una desgarradora conclusión: más de 25,000 niños Irlandeses fueron abusados, física, psicológica y sexualmente por autoridades avaladas por el gobierno irlandés. Muchos de los testigos que otorgaron sus historias confidencialmente a la comisión dijeron no querer iniciar ningún tipo de proceso en contra de sus abusadores. Otros testigos se suicidaron después contar lo sucedido. Unos pocos decidieron perseguir judicialmente a quienes correspondía, y varios de estos se dieron con que muchos de los perseguidos estaban ya muertos.

Ahora bien ¿de qué sirvió el esfuerzo de diez años y cientos de millones de euros en investigación de este horrendo pasado? Para dos cosas: la primera para indemnizar. El gobierno de Irlanda ha cubierto el desembolso del 90% de 1,200 millones de euros para indemnizar a las víctimas, mientas que la Iglesia cubrió el 10% (solamente el 10%). Por otro lado, y más importante aun que lo primero, este esfuerzo sirvió para tutelar un Derecho fundamental de la persona: el Derecho a la verdad. El Derecho a que se sepa cómo pasaron las cosas, por qué pasaron las cosas y qué consecuencias tuvieron estos sucesos. El Derecho a que los nuevos irlandeses sepan qué paso para evitar que se repita, en su país y en el mundo.

En el Perú, el Derecho a la verdad es un Derecho recogido por nuestro Tribunal Constitucional de la jurisprudencia de la Corte Interamericana. Las comisiones de la verdad son una manifestación de búsqueda de que dicho derecho se respete. Dejando de lado las opiniones sobre la nuestra, es clave comprender que si bien el contenido de la investigación irlandesa es absolutamente distinto, el motivo es el mismo: conocer la verdad, buscar justicia y evitar que la historia se repita.

El Derecho sólo puede ser correctamente aplicado si la historia es correctamente contada. Tal vez, el Derecho podrá hacer poco por muchos de los abusados, sin embargo podrá sin duda proteger a los que vendrán luego. Quizás entonces con coraje, paciencia y democracia un grito pueda sonar más fuerte que una bomba.

"¡Qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás!"
-Lewis Carroll-

 

¿Cómo citar este artículo?

GARRIDO - LECCA PALACIOS, Mijael. Irlanda y el grito de los niños viejos. En: Enfoque Derecho, 7 de marzo de 2010.  http://www.enfoquederecho.com/?q=node/264/ (visitado el dd/mm/aa a las hh:mm).

Alicia en el pais de las pesadillas.

Comparto la necesidad de tener comisiones de la verdad, pero creo que finalmente el sistema de justicia debería ocuparse de este tipo de problemas por mas traumaticos que puedan haber sido para un pais. LA polarización siempre trae enfrentamientos que en vez de buscar la verdad solo alcanzan revanchismos.

Ojala Mijalel hubiera existido una comisión en la epoca de Carroll y asi se hubiese esclarecido si este era pederasta o no. Espero que la cita sea solo casualidad porque ese tipo de ironias generan una sosobra injustificada

Querido Anónimo,

Gracias en primer lugar por el aporte. Me alegra que compartas conmigo la inquietud por buscar la verdad.

Con respecto a tu interesante precisión final, en la que señalas que ojalá hubiese existido una comisión para investigar a Carroll, me queda muy poco que decirte. Aunque debo precisar que no se si una Comisión para investigar a Lewis Carroll hubiera sido lo óptimo. Probablemente un proceso hubiese bastado. Creo que las comisiones no sirven para eso. Ahora bien, esa es solo una opinión.

La cita, incisivo amigo, es una casualidad, no quiero generar sosobra (que es con "z") injustificadamente.

Saludillos cordiales.

Mijael.

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