Este es el resumen de los aspectos más importantes de un trabajo en elaboración sobre los Catastrophe Bonds (“Cat Bonds”). Será muy útil para mí recibir comentarios acerca de qué otros aspectos debería incluir en ese trabajo o, en general, acerca de la información que un lector interesado desearía encontrar en el mismo. Desde ya mi agradecimiento por sus sugerencias.
Catástrofe
“Catástrofe” es la palabra que empleamos para describir un suceso, provocado por la naturaleza o por el hombre, que causa muerte y/o destrucción en niveles muy superiores a los que la vida diaria nos tiene acostumbrados.
Existen catástrofes que generan enormes pérdidas en vidas humanas (p.e. 300,000 víctimas por efecto de las inundaciones que afectaron Bangladesh en 1970). Existen catástrofes que generan enormes pérdidas en recursos materiales (p.e. US $ 22 billones por efecto del paso del Huracán Andrew por las costas Florida y Bahamas en 1992). Y existen catástrofes que generan enormes pérdidas en vidas humanas y en recursos materiales (p.e. 220,000 víctimas y US $ 16 billones por efecto del tsunami que afectó el Océano Índico en el 2004).
En enero de este año 200,000 personas perdieron la vida por efecto de un terremoto en Haití. En marzo de este año Chile sufrió pérdidas materiales del orden de US $ 30 billones por efecto de otro terremoto.
Catástrofes como ésas nos obligan a mejorar tanto los sistemas de prevención y de ayuda humanitaria, como los sistemas de reasignación del riesgo de su ocurrencia. El mercado de capitales puede jugar un rol decisivo en esta última tarea.
Brecha entre pérdidas y cobertura de seguros
El brutal impacto económico causado por el Huracán Andrew (1992) desnudó la brecha existente entre las pérdidas causadas por las catástrofes y la capacidad de la industria de seguros para absorberlas. Por ello, académicos y aseguradores se interesaron en el mercado de capitales como instrumento de cobertura de tales pérdidas. ¿Por qué? Muy simple: porque mientras una compañía de seguros podía no estar en condiciones de asumir una pérdida de US $ 100 billones, el mercado de capitales sí estaba en condiciones de hacerlo, dado que esa suma representaba un porcentaje mínimo (0.5% a 1.0%) del valor del mercado de capitales en U.S.A. Por tanto, tenía sentido explorar la posibilidad de diseminar en ese mercado el riesgo de pérdidas por catástrofes (Martin NELL y Andreas RICHTER, Improving Risk Allocation Through Indexed Cat Bonds – 2004).
Los primeros intentos de recurrir al mercado de capitales para estos fines se remontan a 1992. Ese año el Chicago Board of Trade lanzó al mercado puts y calls vinculados al riesgo de catástrofes en California, Florida y Texas. Estos contratos, sin embargo, fueron retirados debido a la falta de inversionistas interesados (nada garantizaba la solvencia de la contraparte al momento del ejercicio de la opción). En 1995 Nationwide lanzó al mercado los Act of God Bonds. Estos bonos tampoco tuvieron el éxito esperado debido a que no generaban una segregación completa del riesgo de las actividades del emisor (David CUMMINS, Cat Bonds and Other Risk-Linked Securities: State of the Market and Recent Developments – 2008).
Aparición de los Cat Bonds
La creación de los Cat Bonds no hubiera sido posible sin el desarrollo previo de la titulización sintética (titulización tradicional + Credit Default Swap). Inicialmente, los Cat Bonds fueron empleados por compañías de seguro que buscaban una opción más eficiente frente al reaseguro. La estructura de las primeras transacciones era la siguiente:
Una compañía de seguro constituía un SPV al que transferiría (a) parte los flujos del pago de primas de los asegurados y (b) el riesgo cubierto por las pólizas emitidas a favor de estos últimos. El SPV emitía bonos que contemplaban un call que se activaba a la materialización del riesgo cubierto por las pólizas. Por obtener el call, la compañía de seguros pagaba una prima a los inversionistas. El capital obtenido con la colocación de los bonos era invertido por el SPV en instrumentos con alta liquidez y rating. Para inmunizar a los inversionistas del riesgo de tasa de interés, los retornos fijos eran intercambiados por retornos variables (LIBOR+ “n”) a través de una operación de swap. Los bonos usualmente contemplaban el pago de intereses cuatro veces al año, difiriendo el repago del principal a su vencimiento. Por consiguiente, a cambio del capital entregado al SPV, los inversionistas recibían LIBOR más un premio por el riesgo asumido. Si el riesgo cubierto se materializaba, el SPV suspendía el pago de los intereses. Si las pérdidas sufridas no podían ser cubiertas con los fondos provenientes de los intereses dejados de pagar, la compañía de seguros ejercía el call. Ante ello, el SPV realizaba las inversiones a fin de rescatar el principal y entregarlo inmediatamente a la compañía de seguros. Con esos fondos esta última cubría las pérdidas de sus asegurados. Si el riesgo cubierto no se materializaba y los bonos llegaban a su vencimiento, el SPV realizaba las inversiones a fin de rescatar el principal y entregarlo a los inversionistas (David LEE, Catastrophe Bonds: Expanding the Investment Frontier – 2007).
Evolución: de las catástrofes naturales al terrorismo
El antecedente del 11/09 generó serios temores de ataques terroristas contra los escenarios en los que se llevaría a cabo el Mundial Alemania 2006. Por ello, la compañía de seguros que usualmente otorgaba cobertura contra el riesgo de cancelación de los mundiales de fútbol decidió que no continuaría haciéndolo. Ante este escenario, y por sugerencia del Credit Suisse First Boston, la FIFA decidió recurrir a los Cat Bonds.
La estructura de la transacción guardó similitudes con las que dominaban el mercado: a través de un contrato la FIFA transfirió el riesgo de la cancelación del Mundial 2006 a un SPV, asegurando de este modo a sus Marketing Partners (p.e. VISA) contra las pérdidas que éstos pudieran sufrir en caso se produzca dicha cancelación. A cambio del riesgo transferido, la FIFA pagó al SPV una prima fija. El SPV emitió diferentes notas (US $ 260 millones), invirtiendo luego el producto de la colocación. La estructura permitía rescatar la inversión y cubrir las pérdidas de los asegurados en caso se materializara el riesgo cubierto; y restituir el principal y pagar los intereses en caso no se materializara dicho riesgo (Christoph KERN, Catastrophe Bonds – 2006).
Oportunidades de mercado
El 2007 las emisiones globales de Cat Bonds alcanzaron la cifra record de US $ 7,003 millones. A pesar de que la crisis financiera internacional afectó el nivel de dichas emisiones, existe un optimismo renovado en el crecimiento de este segmento de mercado (Aon Benfield Securities Inc., Insurance-Linked Securities – 2009). A nivel local, ¿tenemos oportunidades? Las (lamentables) pérdidas que la industria del turismo ha sufrido por efecto de las inundaciones en el Cusco así lo sugieren.
En la medida en que los Cat Bonds (a) otorgan coberturas contra pérdidas que podrían resultar demasiado altas para las compañías de seguro y (b) maximizan los retornos del inversionista y del asegurado al permitir la reasignación de un riesgo sin la participación de dichas compañías, deberíamos tomar en serio la posibilidad de emplear a nivel local estos instrumentos.
Comentarios
Interesante artÃculo... no
Interesante artÃculo... no se ha hablado mucho de esto en el Perú.
Comparto un artÃculo que examina el tema desde un punto de vista puramente económico. Puede ser de interés:
http://www.uibk.ac.at/fakultaeten/volkswirtschaft_und_statistik/forschun...
Saludos,
SR
Muchas gracias Sonia!!!! Sin
Muchas gracias Sonia!!!! Sin duda me servirá. Saludos, f
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