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Asociación Civil Themis La asociación civil THEMIS, en su 45º aniversario,  tiene el agrado de comunicar la presentación de su nuevo CD recopilatorio “Los 25 mejores artículos de Derecho Regulatorio”. Los mismos han sido compilados por los abogados y profesores...
Mesa de partes virtual del Ministerio de Educación: click aquí. Mesa de partes virtual del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo: enviar un correo a esta dirección. Mesa de partes virtual del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento: click aquí. Mesa...
Por: Gustavo M. Rodríguez García Abogado PUCP y Magíster por la Universidad Austral de Argentina Confucio dijo que cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad. El pronunciamiento que ha emitido el Indecopi en un caso de servicios...
Por Ramón Huapaya, docente de Derecho Administrativo en la PUCP, investigador del GIDA de la misma casa de estudios y socio líder del área de Derecho Administrativo, Regulación y Contratación Pública en CMS Grau El mundo entero está sufriendo una...
En el Perú se falsifican instrumentos de todo tipo, se suplantan personas, se simulan procesos, a veces hasta con el concurso de fedatarios oficiales, y finalmente se accede a los Registros Públicos casi sin resistencia. Por más que el Estado se afana en crear trampas para contener a los delincuentes (alerta registral, inmovilización de partidas, bloqueo provisorio, entre otras), el día a día muestra que los asientos registrales son vulnerables y permiten el despojo injusto.
Por: Alvaro Klauer D’Acunha: Abogado por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Máster en Derecho de la Energía y Política Energética por el Centre for Energy, Petroleum and Mineral Law and Policy - University of Dundee. Asociado del...
Por Enzo Pierino Segovia Trocones. Bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Asistente legal en el área de Competencia y Protección al Consumidor de BBGS Abogados. Adjunto de Docencia del Curso de Instituciones de Derecho Mercantil en...
El pasado jueves 20 de agosto, el Congreso de la República aprobó con 89 votos a favor la ley de control, vigilancia y defensa del espacio aéreo peruano. La norma aún no ha sido publicada en el Diario El Peruano, no obstante ya se ha sido motivo de diversas opiniones debido a que faculta a la Fuerza Aérea del Perú (FAP) derribar las aeronaves que recaigan en la “sospecha razonable” de estar involucradas en tráfico ilícito de drogas. Al respecto, el congresista Carlos Tubino y autor de la iniciativa, ha sostenido la necesidad de la norma ya que solo en el último año 180 toneladas de droga salieron de nuestro país por vía aérea y remarcó que la actual estrategia de destruir las pistas clandestinas no ha funcionado. Sin perjuicio de que los argumentos que respaldan esta iniciativa legislativa sean totalmente válidos, no resulta menos irrelevante preguntarnos: ¿Es proporcionada la medida del derribo de avionetas bajo la sospecha de tráfico ilícito de drogas? ¿Cuáles son los criterios o estándares para analizar la validez del uso de la fuerza? ¿Un mal uso de esta facultad por las FAP no podría generar consecuencias perjudiciales? En el presente editorial analizaremos y responderemos estas interrogantes.
Recientemente hemos observado como algunas de nuestras autoridades han realizado acciones tendientes a aumentar sustancialmente las multas y a establecer sofisticadas fórmulas de cálculo con el fin de lograr una mayor disuasión.
Cuentan que un león despertó sintiéndose más poderoso que nunca. Se dirigió a la selva con la seguridad de que su poder era inigualable. En la selva se encontró en primer lugar con una serpiente a la cual preguntó quién era el rey de la selva. La serpiente respondió “Tu, por supuesto”. Ante esta respuesta, el león siguió su camino rápidamente hasta encontrarse con un cocodrilo a quien le hizo la misma pregunta que a la serpiente. El cocodrilo respondió “¿Por qué me lo preguntas si sabes que tú eres el rey de la selva?”. El león continuó su camino haciéndoles esta pregunta a todos los animales que se le cruzaban hasta que le salió al paso un elefante. “Dime elefante, ¿quién es el rey de la selva?”, pronunció con soberbia el león. El elefante simplemente enroscó al león con su trompa y lo levantó por los aires arrojándolo una y otra vez hacia el suelo. El león se repuso, adolorido, y mirando al elefante le dijo: “Basta elefante, lo entiendo… pero no necesitas molestarte simplemente por no saber la respuesta”.

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