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Algunos días atrás se publicaron algunas modificaciones a la regulación sobre el Libro de Reclamaciones en nuestro país. Siempre tuve reparos respecto de la forma en la que se había estructurado la regulación más allá de que la idea de que exista un canal de comunicación entre proveedores y consumidores me parece saludable. Una de las modificaciones introducidas establece que aquellos proveedores que facturen anualmente más de 3000 UIT, deberán reportar, de forma obligatoria, al Indecopi a través de un aplicativo, todos los reclamos o quejas que sean presentados por los consumidores.
En aras de continuar con el debate frente al tema del tratamiento legislativo que reciben las playas y a razón del editorial presentado el pasado domingo por EnfoqueDerecho -grupo al cual pertenezco-, considero que aún queda pendiente ofrecer una posible solución a la problemática respecto al ingreso de los ciudadanos a dichas playas, que sostengo, se encuentra en la vía de la privatización.
Cuentan que un león despertó sintiéndose más poderoso que nunca. Se dirigió a la selva con la seguridad de que su poder era inigualable. En la selva se encontró en primer lugar con una serpiente a la cual preguntó quién era el rey de la selva. La serpiente respondió “Tu, por supuesto”. Ante esta respuesta, el león siguió su camino rápidamente hasta encontrarse con un cocodrilo a quien le hizo la misma pregunta que a la serpiente. El cocodrilo respondió “¿Por qué me lo preguntas si sabes que tú eres el rey de la selva?”. El león continuó su camino haciéndoles esta pregunta a todos los animales que se le cruzaban hasta que le salió al paso un elefante. “Dime elefante, ¿quién es el rey de la selva?”, pronunció con soberbia el león. El elefante simplemente enroscó al león con su trompa y lo levantó por los aires arrojándolo una y otra vez hacia el suelo. El león se repuso, adolorido, y mirando al elefante le dijo: “Basta elefante, lo entiendo… pero no necesitas molestarte simplemente por no saber la respuesta”.
La revista Poder publicó hace algunas semanas un interesante reportaje sobre la iniciativa que ha llevado adelante la Municipalidad de Miraflores para tomar el toro por las astas y enfrentar con medidas e incentivos reales el deterioro histórico-cultural que viene sufriendo su distrito a raíz del abandono y destrucción de las tradicionales casonas. Pongámonos en el caso de Juan, un ciudadano común y corriente del distrito cuyos padres acaban de fallecer y le han dejado en herencia una vieja casona del año 1900 en algún barrio tradicional miraflorino.
A propósito de la Resolución Ministerial No. 039-2013-MINCETUR/DM publicada el 21 de febrero de 2013, que anuncia la incorporación de nuevos procedimientos administrativos de las entidades participantes al sistema contenido en la VUCE, resulta interesante analizar el funcionamiento y la utilidad que este sistema tiene en la actualidad y en el día a día para el desarrollo de las actividades de comercio exterior.
Recientemente hemos observado como algunas de nuestras autoridades han realizado acciones tendientes a aumentar sustancialmente las multas y a establecer sofisticadas fórmulas de cálculo con el fin de lograr una mayor disuasión.
¿Cuánto tenía que pagar Telefónica por la renovación de la concesión? ¿Por cuántos años se debía renovar? ¿Por qué no hubo concurso público en lugar de renovación?
Desde el 2008, la producción de energía mediante el uso de recursos energéticos renovables se viene incentivando en el Perú. A fin de fomentar la diversificación de la matriz energética, se creó un régimen regulatorio que permitiese el desarrollo de producción de energía empleando fuentes renovables, incentivando de este modo, la presencia de inversión privada en el sector.
Al preguntarnos sobre el concepto que la mayoría de peruanos tenemos en la cabeza al escuchar el nombre de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) viene a nuestra mente un espacio saturado de gente, con un pregonero gritando a viva voz las cotizaciones cambiantes, y decenas de agentes pugnando por colocar su orden, esto sin duda es apoyado por escenas de películas clásicas como WallStreet.
En nuestro país, para nadie es un secreto lo difícil y tedioso que puede llegar a ser obtener una licencia de funcionamiento. Normalmente, el inversionista tendrá que someterse a los numerosos –y hasta absurdos– requisitos que le imponga la Administración Pública para que esta lo autorice a abrir un local comercial y así empezar a desarrollar actividades empresariales.

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