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Hace unos meses, escribí un artículo sobre los controles de lectura sorpresa que suscito un muy provechoso debate tanto escrito como verbal. Después del debate, mi convencimiento respecto a lo negativo que son los controles de lectura sorpresa para el aprendizaje significativo y la autonomía de los alumnos, ha aumentado y encontrado nuevas y diversas justificaciones. No viene al caso, ahora, profundizar en eso. Al menos para mí (parte evidentemente involucrada), la situación quedó bastante clara. Quien quisiera formarse una opinión, o poner en cuestión la ya tomada, puede ver el debate aquí.
Enfoque Derecho presenta el Versus sobre los controles sorpresa entre Fernando del Mastro y Martín Mejorada.
Desde hace algún tiempo, las Clínicas Jurídicas se han convertido en una herramienta de aprendizaje sumamente interesante para los alumnos de Derecho, pues nos permiten por un momento “estar en la cancha” y poner al servicio de quienes más necesitan todo el conocimiento que a lo largo de los años hemos adquirido en la universidad.
Uno de los talleres realizados por la comisión de Desarrollo de la Asociación Civil Themis a lo largo de este ciclo, ha sido el de formalización de MYPES, el mismo que fue organizado junto con la Asociación Lima Microfinance Initiative y que contó con la participación de los abogados del Estudio Lazo, Lopez de Romaña & Gagliuffi, estudio que forma parte de la Alianza Pro Bono.
Lecturas y más lecturas nos dan la bienvenida a muchos alumnos que ingresamos a una Facultad de Derecho. Es recién con las prácticas pre-profesionales que muchos empezamos a tener, llamémoslo así, contacto con la realidad desde una perspectiva jurídica. Se trata de aplicar lo aprendido en la clase a dramas y problemas humanos reales, no a casos inventados para una sesión de aprendizaje. Sin embargo, esta proximidad nunca será completa si no somos conscientes que el acceso a una asesoría legal de calidad en el Perú es un verdadero privilegio. No todas las personas en nuestro país pueden sufragar los costos que supone buscar un abogado. ¿Ello tiene algún efecto? Por supuesto que sí: injusticia, pobreza, desigualdad, entre otras nefastas consecuencias para nuestra sociedad. He ahí la importancia de comprometer a todos y cada uno de los abogados y estudiantes de Derecho en la causa del desarrollo humano y social.
ED: Existe instalado un imaginario colectivo prejuicioso y estereotipado que refuerza la idea que lo todo lo que viene del Estado -sea una municipalidad, una entidad dependiente de algún Ministerio, escuela pública, etcétera-, se encuentra en malas condiciones, es sinónimo de un servicio mediocre. Sin embargo, percibo que ustedes intentan dar un viso de esperanza en revertir este imaginario y probar que sí es posible encontrar algo bueno ahí, digno de ser reproducido. ¿Por qué los peruanos nos aferramos tanto a esta idea casi inmodificable?
ED: Nowadays the term “success” is normally defined in economic terms, related to who has a high status or who has the best prestige and I think it’s all a final product of what being a lawyer means to society. How would you define the concept of “success”? JCS: Well, that certainty is not a definition for success; in fact it is very interesting that we have learned from research in recent years that the least happy lawyers are frequently the ones from the highest income. We actually have research on this and the research shows that lawyers need to have a certain level of income to have security. Without that security they are not going to have happiness. But once they have reached that level of security and income continues to climb, then, happiness goes down. It’s fascinating! So we know for sure what success is not and it is not making a lot of money.
ED: Hoy en día el término “éxito” se define normalmente en términos económicos, pues es relacionado con quien tiene un alto estatus o un gran prestigio, siendo todo esto producto de lo que ser abogado significa para la sociedad. ¿Cómo definiría usted el concepto de “éxito”? JCS: Definitivamente esa no es una definición de éxito. Hemos aprendido algo muy interesante de la investigación en los últimos años: los abogados menos felices son frecuentemente los de más altos ingresos. De hecho, los estudios muestran que ellos necesitan tener cierto nivel de ingresos para ganar seguridad porque sin esto no van a ser felices. Lo sorprendente es que una vez que llegan a ese nivel de ingresos, y siguen subiendo sus ganancias, el nivel de felicidad cae. ¡Es fascinante!
Este jueves 20 de febrero a las 12m se llevará a cabo un conversatorio en el Anfiteatro Dammert de la PUCP sobre Felicidad y Educación Legal, dirigido a estudiantes de Derecho y abogados en ejercicio. La ponencia estará a cargo de Fernando del Mastro, profesor y consejero de la Facultad de Derecho de la PUCP y del Juez Charles Schudson, Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison de Estados Unidos, especialista en la materia.
En el contexto de una relación profesional, el abogado obtiene información sobre hechos o temas propios de su cliente, imprescindibles para absolver la consulta, dar el consejo, patrocinar derechos en sede administrativa o judicial, o llevar a buen puerto la defensa ya iniciada. El profesional del Derecho tiene el deber de guardar para sí tal información, y el derecho de abstenerse de revelarla a un tercero. El secreto profesional, por ello, es un deber y un derecho para el abogado. Ciertamente, se admiten y operan específicas causales de excepción al mismo.

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