Por: Carla Cabanillas Linares Estudiante de Derecho en la PUCP y miembro del Consejo Editorial de Enfoque Derecho. A pesar de que con un pequeño ejercicio lógico se puede caer en la cuenta de que la educación es la base para...
El mes de abril ha sido una faena para el sistema de justicia. Primero fue el Ministerio Público con la polémica elección del Fiscal Supremo, y ahora es el turno del Poder Judicial con el recurso excepcional de revisión que ha presentado la defensa del ex-presidente Alberto Fujimori para buscar la nulidad de la sentencia que lo condenó a 25 años de pena privativa de la libertad por autoría mediata de los crímenes de Barrios Altos, la Cantuta, entre otros. Todo esto en razón de que habría una “contradicción” en las decisiones del Poder Judicial, ya que en la sentencia del 20 de marzo de 2013, se impuso esta misma condena de autoría mediata al ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos y a otras personas, por lo cual se habría concluído que los verdaderos autores de las matanzas habrían sido estos últimos y no Fujimori. Si bien el planteamiento resulta polémico, acá no acaba el meollo del asunto, pues la Sala designada para definir esta controversia es la del conocido y polémico magistrado Javier Villa Stein. Como era de esperarse, durante la semana distintas organizaciones han alzado la voz y han solicitado que el cuestionado juez se inhiba del caso por no garantizar la imparcialidad que requiere todo proceso judicial. Dada esta coyuntura y debido a la importancia del tema, en el presente editorial analizaremos la controversia para reflexionar sobre la importancia del principio de imparcialidad y las consecuencias que puede ocasionar su afectación en el presente proceso.
Hace algunas semanas, la Fiscalía archivó las denuncias contra Luis Figari por el caso Sodalicio al no encontrar elementos que confirmen los delitos que se buscaba imputar. A raíz de ello, Enfoque Derecho conversó con Paola Ugaz, periodista encargada de la...
Faltan pocos días para las elecciones municipales y aún no sé por quién votar. No es mi culpa, en este país no se elige por convicción sino por el mal menor. A veces ni siquiera eso. A veces nos toca la elección estratégica: voto por cualquiera para que no salga alguien. Pero tenemos que tomar responsabilidad, hay que elegir. Así que para cumplir con mi deber cívico (y ayudar al lector indeciso) estuve revisando los planes de gobierno de los principales candidatos a la alcaldía. Hay muchos temas importantes, pero seguro coincidimos que los principales problemas de la ciudad son la seguridad ciudadana y el transporte. Así que, veamos qué tienen que decir los candidatos al respecto.
En las últimas semanas las calles venezolanas se han visto envueltas en protestas que no sólo se han desencadenado en Caracas, sino también a lo largo y ancho del país, luego del injusto encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López. Cabe preguntarnos qué puede esperarse de una justicia corrupta y dirigida por el Poder Ejecutivo, en un país en el que existen presos políticos por diferencias ideológicas y donde de los 25.000 homicidios cometidos en 2013, el 97% no tiene culpables que hoy cumplan sus condenas.
Sobre la mejor medida, creo yo que es difícil tratar de identificar una, por lo menos en este momento. Considero que, en conjunto, el haber dado marcha atrás con el plan de la gran transformación ha sido lo mejor que ha hecho y esto se ha dado en una serie de frentes donde no sucedieron cosas que se anunciaban que iban a suceder. No hubo nacionalizaciones, no hubo lo que se temía acerca de los ahorros de las AFPs, una serie de cosas de las gran transformación no ocurrieron y básicamente se ha mantenido la misma política económica de los últimos tres gobiernos. Yo creo que eso ha sido lo más positivo.
La justicia en la obra de Dante Alighieri se determina por su ideal político, el cual forma parte de sus investigaciones en el texto “De la Monarquía”, posiblemente escrito en 1313, y que parten a raíz del sometimiento de la ciudad natal del escritor, Florencia, por parte de Enrique VII de Luxemburgo. En consecuencia, Dante postula al Imperio como una forma de realización y representación perfecta del orden terrestre y del derecho humano.
Supongo que las historias van cobrando forma en las palabras de quienes las cuentan. También supongo que si las historias no se cuentan, se abre una puerta a que el pasado se torne en una masa difusa de versiones ajenas y contradictorias y que (todas) las verdades pierdan sus colores frente a la indiferencia. Creo que hay algunas historias que tienen que ser contadas.
Por Enrique Sotomayor, abogado por la PUCP y Adjunto de Docencia de los cursos de Seminario de Teoría General del Derecho y Seminario de Derecho Constitucional en la PUCP. En el conocido ensayo Tû-Tû de 1951, Alf Ross propone la tesis...
Por Pablo Rosales Zamora, abogado y magíster en Ciencia Política y Gobierno con mención en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Asesor legal de la Oficina de Derecho Internacional Público del Ministerio de Relaciones Exteriores. Agradezco...

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