Por Julio Casma, alumno de Derecho de la PUCP y miembro del consejo editorial de Enfoque Derecho

La dictadura de Maduro y el consiguiente quiebre de la situación económica de Venezuela ha generado la salida de millones de venezolanos de sus tierras natales. Diariamente miles de ellos cruzan sus fronteras en busca de condiciones dignas de vida. Es por ello que se ha venido aumentando la presencia de venezolanos en nuestro país, que han sido acogidos por un régimen migratorio de enfoque humanitario.

El Perú cuenta actualmente, según cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones, con más de 100 mil venezolanos. Si bien el número nos podría parecer alarmante, no podemos compararnos, por ejemplo, con Colombia, país que el año pasado recibió 796 mil venezolanos, de acuerdo a números revelados por la revista Semana. Argentina y Chile también son parte de los destinos a los que migran los ciudadanos venezolanos.

La llegada de los norteños ha revelado no solo un sentimiento xenófobo por parte de los peruanos, sino también temor por afrontar competencia por puestos laborales. Muchos sienten que el extranjero tiene menos derecho al encontrarse en un país foráneo. Pero ello no es así, los puestos laborales no tienen dueño, será la competencia en igualdad de condiciones la que determine quién posee mejores capacidades para ocupar dicho cargo laboral. El nacionalismo no debe utilizarse como argumento para poder ser preferido en el acceso a un determinado empleo.

Por otro lado, la migración de venezolanos a nuestro país, analizada desde una óptica amplia, es beneficiosa en tanto contribuye con nuestra economía. El arribo de inmigrantes genera que la ola de trabajo aumente, se produzcan más obligaciones tributarias y por lo tanto el Estado reciba más ingresos por concepto de impuestos.

Ahora, sí es cierto que en aras de obtener este beneficio debe haber una adecuada política migratoria. No es dable que los inmigrantes laboren en nuestro país sin pagar impuestos.

Actualmente el gobierno viene otorgando a los venezolanos el denominado “Permiso Temporal de Permanencia” (PTP), documento emitido por Migraciones que permite a los venezolanos desarrollar actividades sujetas al pago de impuestos -dígase trabajar -en el marco de la legislación por el plazo de un año. Se requiere para obtener este permiso no tener antecedentes penales o judiciales.

En ese sentido, el Estado debe velar porque todos los inmigrantes cuenten con este permiso. Se requiere brindar facilidades para que los amigos venezolanos sean trabajadores formales, de tal forma que no solo ellos sean los beneficiados con los réditos que generen producto de sus labores, sino también nosotros a través del ingreso por impuestos.

No veamos a la inmigración venezolana como un fenómeno negativo. Recordemos que los peruanos también hemos emigrado masivamente a otros países a costa de la inestabilidad que vivía nuestro país en las décadas de los 70 y 80’s. Mientras todo esté adecuadamente regulado no hay nada que temer.

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