Por: Oscar Sumar, Director de la asociación Regulación Racional y Doctor en Derecho por UC Berkeley

Según Laurence Lessig, existe muchas formas en las que una sociedad puede “regular” una actividad. Dos de esas formas son: (i) mediante leyes o reglamentos dados por el Estado y (ii) mediante tecnología (aquí). Además de -muchas veces- coexistir, las formas en que la sociedad puede regular una actividad compiten entre ellas (aquí). Esa competencia nos podría mostrar cual es la mejor alternativa, si la dejamos florecer. En el caso de la “sharing economy”, tenemos que existen innovadores que están “regulando” actividades mediante aplicaciones como Uber o Airbnb. Por su lado, el Estado pretende competir como éstas, poniendo las reglas de juego sobre como compartir viajes en carros o espacios de hospedaje. ¿Cuál de las dos formas es mejor?

Tomemos el caso de una empresa innovadora como ParkFlyRent en Holanda. Esta permite que las personas renten sus carros mientras están da vacaciones por medio de una “app”:

  • Utiliza recursos que –de otra forma- estarían siendo desperdiciados.
  • Soluciona problemas de asimetría informativa (al tener ratings), tanto del usuario como del dueño del carro o la empresa misma.
  • Aumenta la competencia: bajando el precio del alquiler de carro, tanto por el costo mismo del servicio, como por la facilidad para obtener un auto.

Estos beneficios pueden ser dichos de casi cualquier empresa que participe del modelo “Sharing Economy”. Sin embargo, los reguladores alrededor del mundo han puesto su mira en ellos. ¿Qué explica esto?

  • Por un lado, se explica en la protección de la industria “tradicional” que está detrás. No es de extrañar que –por ejemplo- fueran los taxistas los que pidieran más fervorosamente la regulación de empresas como Uber. La regulación muchas veces se entiende como “anti empresa” de forma equivocada. Una comprensión mejor del fenómeno regulatorio nos llevaría a la conclusión de que la regulación –la mayoría de veces- favorece a las empresas establecidas en detrimento de los consumidores y la sociedad en su conjunto. Esto es así porque la regulación eleva los costos de producción o de los servicios, significando una ventaja competitiva para las empresas que ya cumplen con dicha regulación o tienen mayores recursos financieros para afrontar los cambios.
  • Por otro lado, muchas personas aún conservan la ilusión romántica de que el sector público puede solucionar problemas, reales o inventados, parafraseando a Buchanan. En teoría: el Estado busca solucionar los mismos problemas que las empresas:

¿Asimetría en el mercado de taxis? El Estado los pintará de amarillo (a algunos, no a todos). ¿Qué información relevante nos dirá eso sobre los taxis? Posiblemente, que cumplen exigencias formales de la municipalidad respectiva, pero poco o nada sobre la calidad del servicio ofrecida por dicho taxista.

¿Competencia? El Estado obligará a empresas como Uber a cumplir las mismas condiciones que los taxis. En ese sentido, garantizará la “competencia leal” en el mercado. ¿Cómo beneficiará eso a los consumidores? No se sabe.

¿Recursos no utilizados? La ley prefiere crear la escases artificial que significa proteger a una industria tradicional como los taxistas o los hoteleros, generando ineficiencia y aumento de los precios. Comparemos la “solución tecnológica” con la “solución legal”:

Tecnología Estado
Reduce asimetría informativa Modifica oferta (cumplir reglamentos) sin reducir asimetría informativa
Aumenta competencia: más alternativas a menor precio Aumenta “competencia leal” (definida así por el propio Estado) pero no impacta la “competencia real”.
Pone en valor recursos “dormidos” Reduce opciones

A pesar de lo anterior, el Congreso peruano está bastante activo en su búsqueda por regular el supuesto “vacío legal” en el que se encuentran estas “apps” (aquí y aquí). Sin embargo, no es que haya un vacío legal, lo que hay es una forma alternativa de regulación: la tecnología, que en este ámbito le viene ganando por goleada a la regulación estatal.

Para continuar informándose sobre esta discusión, recomendamos revisar este trabajo publicado por el Mercatus Center de George Mason: aquí.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here