Elmer Arce, profesor de Derecho Laboral en la PUCP.

ED: ¿Existe una relación laboral entre el jugador de fútbol y el club?

Elmer Arce: Definitivamente sí; el artículo 1 de la Ley 26566 dice que existe una relación laboral entre los clubes deportivos de fútbol y los futbolistas profesionales.

Una primera acotación es que esta ley regula una relación de tipo laboral solamente para futbolistas profesionales. Los amateurs, por ejemplo los que juegan Copa Perú, ellos estarían excluidos. En segundo lugar, los elementos esenciales se configurarían como eventualmente lo hacen cualquier otra prestación de servicios subordinada: hay prestación personal, es el futbolista el que presta sus servicios al poner a disposición del club su fuerza laboral; la remuneración porque hay un fin productivo, no es un fin solamente de goce ni disfrute, sino es un fin de querer ganar dinero y de querer ganar dinero para la subsistencia; y la subordinación, ya que efectivamente va a haber una dependencia jurídica entre el jugador y el club. O sea, este le va a indicar, por ejemplo, cuáles tienen que ser sus tiempos de descanso, qué es lo que tiene que comer, a qué hora hay que entrenar, cuándo tiene que viajar para poder jugar partidos del torneo. En realidad hay una organización de la vida del futbolista que, en ese caso, la hace el club a través de su director técnico o simplemente  a través de su órgano representativo.

ED: Dada la especialidad de la relación laboral, ¿cuáles serían los derechos especiales que tendría el jugador?

Elmer Arce: En este caso estamos ante una relación jurídico laboral especial porque en estos casos hay un alto índice de inaplicación de las normas del régimen común. Si se quisiera aplicar la Ley de Productividad y Competitividad Laboral, nos daremos cuenta de que en muchos casos no sería posible, por ejemplo el tema de jornada o en el tema de beneficios remunerativos.

Las especificidades del trabajo del futbolista profesional es precisamente la de temporalidad, los campeonatos duran generalmente un año. La vida profesional del futbolista es una vida de 10 o de 12 años y, por ejemplo, eso tiene efectos sobre la seguridad social y sobre los derechos colectivos. Digamos también los futbolistas han ejercido su derecho a la libre sindicalización y tiene una agremiación de futbolistas; tienen una negociación colectiva porque incluso ya hay un estatuto negociado con la asociación deportiva; y en el ámbito más individual, tenemos los temas relacionados a jornadas también, por ejemplo, la Constitución dice que la jornada de trabajo no puede ser mayor de 8 horas diarias o de 48 horas semanales. Sin embargo, los futbolistas podrían exceder esta jornada en una concentración de 2 o 3 días. Paralelamente, la norma especial, otorga al futbolista de manera específica, por ejemplo, el descanso semanal en feriado y vacacional teniendo en cuenta que muchos partidos de fútbol del campeonato descentralizado puede terminar siendo en días feriados. Luego, la ocupación efectiva es un derecho que también lo otorga la ley 26566 como un derecho exclusivo de los futbolistas porque el futbolista no puede ser excluido ni siquiera de los entrenamientos.

Hay otros temas especiales, por ejemplo, el tema de las multas; algunas legislaciones no tienen como posibilidad la sanción o la exclusión del futbolista de los entrenamientos o de los partidos porque esto terminaría perjudicando al mismo club. Entonces, lo que hacen es que las sanciones se viabilicen a través de multas. Asimismo, entre los distintos temas que hay en materia laboral, también está la contratación temporal y el tipo de contrato que se tiene que hacer. En el fútbol no hay contratación indefinida. El artículo 4 de la Ley es muy claro en afirmar que la relación laboral de los futbolistas es de duración determinada y pudiendo producirse por el tiempo que dure un campeonato (parcial o total).

Finalmente, el tema de las transferencias, que es un tema muy relevante y debatible. Las transferencias no están reguladas en la ley peruana. En nuestro caso, el artículo 9 de la Ley dice que la transferencia de los futbolistas se rige por las normas de la FIFA y de la FPF; es decir, existe una situación de remisión a las normas deportivas, pero no las que rigen en el campo, sino una especie de situación jurídica de ámbito público. En ese aspecto, el Derecho Laboral podría tener algún espacio de incidencia; sin embrago, la FIFA ha decidido en más de una vez regular este tema de las transferencias. Esto ha generado múltiples pronunciamientos; en este tema es en el que han existido más conflictos con tribunales estatales. Para que haya una transferencia, la FIFA exige el consentimiento de los dos clubes, tanto del club cedente, como del club destinatario, y además el consentimiento del futbolista. Un problema que existe aquí es que hay clubes que no quieren transferir al futbolista, por tanto, el futbolista tendría que quedarse en su club, a veces contra su voluntad. Esto ha sido cuestionado y enjuiciado en tribunales ordinarios; y más de una vez estos tribunales les han dado la razón a los futbolistas; es decir, la liberación del futbolista para que pueda ir a jugar en otro club.

Un caso emblemático de los años 90 es el caso Bosman. En este caso, uno de los clubes no estaba de acuerdo con su transferencia, por ende Bosman tenía que quedarse en su club. Por tal motivo, recurrió al tribunal de justicia de las comunidades europeas, el cual le dio la razón y ordenó a la FIFA que lo deje ir. En un primer momento la FIFA acepta la situación, pero luego por alguna razón Bosman se quedó en el club y prácticamente terminó en ese mismo club su carrera futbolística.

ED: ¿Toda esta regulación se da solo en los jugadores profesionales o puede darse también en los jugadores amateurs?

Lo que pasa es que la Ley 26566 dice que los futbolistas que entran dentro del ámbito de aplicación de esta norma son aquellos que tienen una relación establecida con carácter regular y se dedican voluntariamente a la práctica del fútbol dentro del ámbito de dirección y organización de un club a cambio de una remuneración. Entonces están los 3 elementos esenciales más este carácter de regularidad. Ahora bien, la norma no especifica que se debe entender por “regular”.

Los clubes de primera o segunda categoría profesional entran sin duda en esta categoría; sin embargo, se genera la duda de qué pasa por ejemplo en los clubes amateur o, como los llama la FPF, los clubes no aficionados. Normalmente el jugador amateur tiene otro trabajo y ve el fútbol como un complemento, pero eso no implica que no tengan que entrenar dos o tres veces a la semana, o que vayan a jugar cada fin de semana como lo haría un profesional. Desde mi punto de vista, si al jugador se le paga una remuneración sí habría una relación laboral, pero no podría estar dentro del ámbito de aplicación de la Ley 26566. A este tipo de jugadores se les ha denominado como un jugador amateur fraudulento. Es decir, un jugador que tiene un vínculo laboral, pero que no alcanza la regularidad que tiene un futbolista profesional.

En caso de conflicto entre el jugador y el club, ¿se puede recurrir a los mecanismos tradicionales del Derecho Laboral? En todo caso, ¿qué mecanismos se podría usar?

Elmer Arce: Los mecanismos internacionales no. La FIFA es tajante en decir que hay procedimientos y tribunales especiales que deben aplicar las normas FIFA más que las normas del Estado. Depende en realidad de la materia. En caso sea en materia laboral, el futbolista tiene que ir obligatoriamente a la cámara de conciliación y resolución de disputas de la FPF. Si el jugador recurriera a un juez ordinario, la Federeción incluso lo puede inhabilitar. La sanción es bastante fuerte como para que un futbolista quiera tomar esa opción.

Para otros temas hay otro tipo de tribunales arbitrales. Por ejemplo, en temas relacionados con competición existen comisiones de justicia en la asociación y luego en segunda instancia en la Federación. Eso incluso es apelable al TAS.

Nuevamente, en materia laboral, esta cámara emite laudos arbitrales, y tiene como ámbito de aplicación la relación entre los clubes y los jugadores, y se ha incluido paulatinamente a otro tipo de actores, como entrenadores, médicos, etc. Esta cámara solo aplica para el futbol profesional de primera y segunda división. Los jugadores aficionados, que consideren que tienen un contrato laboral, si tendrían que ir al juez ordinario.

ED: ¿Cuál sería la relación entre los jugadores de Fútbol y la selección peruana?

Elmer Arce: La selección no tiene vínculo laboral con el futbolista, quien tiene el vínculo laboral es el club. Lo que hace la FIFA es dictar periodos de fechas FIFA, en las que los clubes están obligados a ceder a sus jugadores a la selección. Sería una especie de cesión de mano de obra. No sería una cesión prohibida porque no habría una intención de sacar provecho de esta cesión de mano de obra. Es más, los clubes no reciben nada por parte de las selecciones; sino que prestan a los jugadores porque es lo que le manda la FIFA y que además le da más reputación a sus jugadores.

Quien sí tiene relación laboral es el Director Técnico y todo su equipo, ya que en este caso se cumplen todos los elementos de la relación laboral.

Imagen: La Vanguardia

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