Enfoque Derecho entrevistó a Óscar Vidarte, Magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia y egresado de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, sobre la actual situación de Cuba respecto al proyecto que busca reformar la Constitución de dicho país.


ED: Raúl Castro y Díaz-Canel encabezaron la comisión que reformará la Constitución en Cuba, ¿cuál cree que es la principal motivación para una reforma en este contexto?

OV: Yo creo que es necesario en Cuba actualizar incluso la Carta Magna. Raúl Castro ha demostrado, de alguna manera, que entiende que el mundo está cambiando y también el comunismo. Es así que eso requiere adecuar a Cuba y, por tanto, a su normativa a este mundo cambiante y a estas transformaciones, sobre todo a la luz de las dos experiencias más exitosas de comunismo en la actualidad que son el caso vietnamita y el caso chino, como referentes probablemente del modelo cubano.

Además, creo que en los últimos años en Cuba se han dado una serie de reformas que requieren consolidarse, institucionalizarse y eso necesita transformaciones al más alto nivel. Por ejemplo, el régimen de Raúl Castro ha promovido cierta actividad privada, lo que se llama los cuentapropistas. Esta es una actividad privada muy pequeña pero que estimula de cierta manera el mercado en un país que, en principio, carece de mercado. Entonces, ¿cómo introducimos esa actividad y cómo consolidamos y fortalecemos una actividad en la cual participa hoy por lo menos el 15%  de la población económicamente activa en Cuba? ¿Cómo esa actividad la insertamos en una Constitución que no permitiría eso, una Constitución que hablaba de una sociedad comunista? Es entonces que eso hay que introducirlo. Hay que promoverlo. Hay que institucionalizarlo y consolidarlo. Por ejemplo, dentro de la nueva propuesta de Constitución, hay un acápite donde se reconoce la actividad privada, siempre con la preeminencia del Estado; pero hay una actividad privada, y eso es reflejo de una Cuba que está cambiando, que ha cambiado en los últimos años y que requiere seguir cambiando en esa línea..

ED: Entre los cambios planteados, también figura la eliminación de la palabra comunismo, pero el Partido Comunista sigue siendo el órgano principal de decisión. Entonces, ¿usted considera que este podría ser el inicio de un cambio ideológico?

OV: No. Más allá de que se eliminen algunos términos y otros no, lo cierto es que yo veo en Cuba 2 grandes transformaciones en estos cambios constitucionales. Por un lado, transformaciones en materia del régimen político. Yo creo que el régimen político cubano que estaba sostenido sobre la imagen de los todopoderosos Castro: Fidel y Raúl y un sistema que básicamente se construyó en función de ellos y de lo que fue su dinastía, hoy, ante el futuro, va marcado  por su desaparición. Estamos en la fase final de esta presencia de los Castro en el más alto poder de Cuba. Es así que creo que Cuba se ha visto en la necesidad de transformar un régimen frente a un nuevo contexto que va a estar marcado por la ausencia de los Castro; y en este nuevo contexto, ¿hacia dónde se dirigen? Creo que están desarrollando lo que han hecho otros países, es decir, han creado la figura de un presidente, la figura de un primer ministro. Ello sin desconocer la importancia del partido comunista en una cosa medio extraña que no existe en países como el Perú. Existe un primer ministro pero también existe un secretario del partido que parece tener tanto poder como el presidente. Esa figura es la existe en Vietnam y en China. El modelo es muy parecido.

Xi Jinping, en China, es al mismo tiempo presidente y secretario del partido, es las dos cosas al mismo tiempo, por lo cual engloba todo el poder y tiene un primer ministro que, dicho sea de paso, es Li Keqiang. Entonces, yo creo que se están actualizando a un formato fundamentalmente bajo la premisa de un mundo cubano que va a carecer de liderazgo de los Castro y, por eso, ahí también empiezan a construir herramientas para evitar que aparezca un nuevo Castro como, por ejemplo, crear límites al mandato presidencial (2 mandatos presidenciales como máximo), lo cual creo que es saludable para que no haya otra persona que se empodere en el poder por 30, 40 años. Esos sistemas son también los que tenían Vietnam y China. China lo acaba de cambiar para permitir que Xi Jinping se reelija por tercera vez, pero están siguiendo modelos ya conocidos. Están reformando un modelo político de cara a lo que es un nuevo escenario post-castros

La segunda gran reforma de este modelo es una adaptación a nuevos tiempos, es decir, están haciendo reformas sociales y económicas. Ahí, creo que hay 2 banderas visibles. Por un lado, el tema de la actividad privada, que es un cambio trascendental. Por otro lado, el tema de los matrimonios de personas del mismo sexo. Aunque no se dice puntualmente del mismo sexo, se habla de matrimonio entre seres humanos y esto creo que también es un auto reconocimiento de una política nefasta que tuvieron en el pasado y un reconocimiento de que Cuba está cambiando y que puede adaptarse y liderar estos nuevos cambios. Yo creo,, pues que eso es positivo. Así, hay cambios políticos y hay también cambios económicos y sociales. Siguiendo como modelos los casos vietnamita y chino. Yo no me sorprendería si es que Cuba ve en estos modelos ejemplos a seguir. Sobre todo Vietnam, que es un país más pequeño; sin embargo, el problema de Cuba es que tiene a Estados Unidos encima. Así, las políticas que plantea Estados Unidos respecto a Cuba van a dificultar siempre su inserción al mundo globalizado.

ED: ¿Los cambios que se proponen en el proyecto que será materia de referéndum podrían marcar el inicio de una mejor relación con Estados Unidos?

OV: El acercamiento de Estados Unidos  a Cuba durante el gobierno de Obama tuvo como objetivo partir de una premisa fundamental: décadas de embargo (para los cubanos), bloqueo (para los americanos) no han tenido ningún efecto. Los Castro siguen ahí. Más bien, han aislado más a Cuba. Cuba se encuentra mucho más alejada a EEUU y siempre contestataria a sus intereses. Es así que lo que hace Obama es buscar un acercamiento pero ese acercamiento se funde también sobre algunos cambios que se dan en la isla.

Cuba, también, de alguna manera, sin dejar de ser un régimen autoritario, supo leer esta oportunidad y comenzó a llevar a cabo transformaciones económicas, sociales, en materia de derechos humanos, sin dejar la represión y sin dejar la falta de libertades que existe en Cuba pero mostrando cierto relajamiento en torno a la represión, por ejemplo, se dio libertad a muchos presos, sin que esto implique, el fin del autoritarismo.

Así, yo creo que Cuba leyó esta mano que le tendió en un momento el régimen de Barack Obama. La idea de EEUU era justamente que estos cambios se sigan dando y que vayan insertando a Cuba dentro del mundo. Lamentablemente, la victoria y ascenso al poder de Donald Trump ha quebrado todo estos intentos. Trump tiene una mirada más al estilo republicano duro. Él entiende que la apertura no funciona en Cuba y  lo único que hace es darle acceso a recursos para mantener su régimen autoritario y que, por ello, hay que volver al endurecimiento de las políticas pensando que mientras más duros sean con ellos, más posibilidades de cambio. Lo cual en 5 o 6 décadas ha demostrado que no sirve para nada. A pesar de ello, Trump ve que están frente a un nuevo contexto donde el nuevo líder no va a ser un Castro, sino un tipo mucho más débil y, en ese contexto podría considerar que hay que aprovechar la debilidad del nuevo líder para golpear y, si se puede, buscar transformaciones por medio de la fuerza, que es lo que casi siempre han hecho los republicanos. Por ello, yo creo que inclusive partes de las reformas pueden verse detenidas debido a una relación insostenible con EEUU y eso sería lamentable para los cambios.

Ahora, pensar que estos cambios que estamos viendo en Cuba van a llevar a la democracia o el mercado… Yo creo que la democracia está muy lejos y el mercado, que está más cerca todavía requiere mucho trabajo y desarrollo. Son procesos bastante lentos que lo que buscan es no generar inestabilidad y permitir que el régimen comunista siga teniendo un papel predominante en la isla. Así, lo que los líderes cubanos buscan es justamente no generar inestabilidad  y, dentro de eso, promover cambios que sean lentos y que no den la percepción de debilidad, fragilidad que provoquen pues la transformación del sistema.

ED: De aprobarse el referéndum, ¿cómo cree usted que podría cambiar la situación de la isla en el escenario internacional?

OV: Políticamente, yo creo que la isla va a cambiar poco, es decir, va a seguir siendo un régimen comunista, cerrado, autoritario, como pasó en China, como pasó en Vietnam. Económicamente, deberían seguir las transformaciones. Las transformaciones que inició Castro van a seguir. Hay indicios de reapertura, acceso a internet, actividad privada. Ese proceso indefectiblemente va a continuar, como en otros países, pero con la dificultad de tener a EEUU. Una situación de embargo es siempre complicada. Esperemos que algún día EEUU se dé cuenta de que esa política tiene que terminar, como terminó con China, como terminó con Vietnam en su momento. Creo que ya está terminando pero Trump es un manotazo final de algo que es indefectible. Va a tener que establecerse en un futuro cercano una nueva relación entre Cuba y EEUU. Creo que hacia eso vamos pero eso no es el presente, sino el futuro cercano. Obama avanzó bastante pero todavía falta mucho.

Cuba tiene una participación mucho más activa en los foros regionales. Acordémonos que Cuba había sido excluida de la OEA. Cuba fue siempre el pato feo pero ahora tiene cada vez una participación más activa. Ha sido reincorporada a la OEA. Participa en la Cumbre de las Américas. Raúl Castro no vino a Lima hace poco pero vino un representante cubano. Entonces, yo creo que poco a poco no solo por esto (las posibles reformas constitucionales), sino que los cambios que se han venido dando en los últimos años están haciendo que Cuba tenga una mayor presencia internacional. No tiene el mismo liderazgo que tuvo en algún momento en los sesentas y setentas en los que, en verdad, fue un líder del comunismo y la izquierda en la región, pero tiene más presencia. Poco a poco, su relación con EEUU se va construyendo a pesar de Trump y en la región tiene más presencia. Incluso, ha logrado influencia en redes como el ALBA que, aunque viene bastante desmejorada, ha tenido influencia. Además, la presencia de Cuba en países como Bolivia, Venezuela y, hasta en algo, Ecuador fue importante en los últimos años y demuestra que Cuba aun ejerce alguna influencia sobre los países de la región, que Cuba está volviendo a insertarse y esos cambios constitucionales pueden consolidar los cambios económicos y sociales que estamos viendo en los últimos años y que han hecho que Cuba tenga una mayor presencia, tampoco tanta, pero mayor presencia.

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