Por André Saldarriaga, estudiante de Derecho de la PUCP y miembro de Enfoque Derecho.

El Poder Ejecutivo presentó el jueves pasado el Proyecto de Ley de reforma constitucional, que pretende retornar al sistema bicameral del Congreso de la República. Desde luego, la propuesta planteada por el Presidente Vizcarra ha vuelto a poner en debate la conveniencia de retornar a un sistema bicameral.

Al respecto, gran parte de las opiniones académicas coinciden en que dicha reforma constitucional sería lo mejor para el país, principalmente, por dos razones: (i) un congreso bicameral tiene mayor calidad legislativa, y (ii) otorga un mayor nivel de representatividad.

Sin embargo, tal como analizaremos a continuación, las razones para apoyar un sistema bicameral se sostienen sobre presupuestos falsos o, en todo caso, no son exclusivas de un sistema bicameral.

En efecto, el primer punto señalado se basa en la idea de que la existencia de una segunda cámara -senadores- que actué como un filtro de las actuaciones legislativas de la primera -diputados- implicaría que el resultado de la labor parlamentaria tenga mayor calidad, como consecuencia del mayor debate, experiencia y edad de los senadores, etc. En ese sentido, muchos ven en la bicameralidad un modelo que disminuiría significativamente el número de leyes ineficientes que tenemos hoy en día. Sin embargo, muy por el contrario de lo que plantean los partidarios del sistema bicameral, la calidad y aprobación de las leyes no depende de la cantidad de filtros, tiempo de debate o experiencia de los representantes, sino que depende del juego político y de las ventajas que eventualmente tenga una ley para un grupo parlamentario.

Tal como lo señala el Profesor Magno, más que en una cuestión de reflexión y análisis, las decisiones de la función legislativa en la cámara de diputados y en la de senadores dependen de razones políticas. [1]

De hecho, en el Perú no existen pruebas que señalen que históricamente un Legislativo con dos órganos nos ha traído más beneficios que uno unicameral. Basta con hacer una apreciación superficial para observar cómo es que en tiempos donde existían dos cámaras la actuación del Poder Legislativo era deficiente y obedecía a cuestiones de conveniencia política.

Ejemplo de lo anterior es cómo durante el gobierno de Belaúnde, en el cual teníamos un sistema bicameral, la coalición APRA-UNO, que gozaba de mayoría en ambas cámaras, evitó todo intento de reforma respecto a la eliminación del latifundismo. [2]

Desde luego, con esto no pretendemos argumentar que un sistema unicameral sí produce mejores leyes y es más reflexivo. Sino que la existencia de esta segunda cámara “reflexiva” seguramente no nos va a dar un mejor producto, pues el mismo va a depender en la mayoría de los casos de razones políticas.

En segundo lugar, a pesar de que la propuesta presentada por el gobierno no plantea incrementar el número de congresistas, igualmente es importante reflexionar sobre el tema de la representatividad.

Este es un tema que podría resultar impopular en el Perú -quizás de allí que Vizcarra plantea mantener el numero de representantes- pero que tiene gran implicancia en la función principal que desempeña el Congreso. Así, hoy en día es comúnmente aceptado que, más que una función legislativa, el Congreso desempeña una función representativa, esto es, valga la redundancia, representar a sus electores y procurar sus intereses en armonía con el bienestar general.

En ese sentido, debemos buscar que nuestro Congreso sea lo más representativo posible. Sin embargo, conforme a las investigaciones, el Perú tiene un número muy reducido de representantes como para hablar de una adecuada “representación”. De hecho, a nivel comparado, el Perú es uno de los países con menor cantidad de representantes tomando en consideración el número de electores.

A partir del problema anterior se ha planteado que un congreso bicameral mejoraría el nivel de representatividad en el Perú. Sin embargo, el aumento del número de representantes no es exclusivo de un legislativo con dos órganos, sino que, puede darse también en un sistema unicameral. En efecto, países como Bulgaria y Finlandia tienen 230 y 200 representantes respectivamente, siendo ambos países con sistemas unicamerales.

De esta manera, los beneficios de un Legislativo con dos órganos no son necesariamente ciertos o, en todo caso, no son excluyentes del sistema bicameral. Pues, como hemos explicado, las actuaciones legislativas dependen de razones políticas y la representatividad puede mejorar significativamente en un sistema unicameral.

 

Fuente de la imagen: Perú21


[1] MAGNO, Carlo “¿Es necesario el bicameralismo en el parlamento peruano? Depende”. En Cuestiones de la polis Blog de Carlo Magno Salcedo Cuadros. 16 de junio de 2008. Ver: http://blog.pucp.edu.pe/blog/carlomagnosalcedo/2008/06/19/es-necesario-el-bicameralismo-en-el-parlamento-peruano-depende/

[2] PEASE, Henry “La política en el Perú del siglo XX”. Segunda edición, Lima. Fondo editorial PUCP. 2015.

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