Oscar Sumar, director de Regulación Racional y doctor en Derecho por UC Berkeley y  en Sumar & Sánchez Abogados.

Hace pocos días, la Comisión Europea ha sancionado a la matriz de Google por infringir normas antitrust. Los hechos básicos del caso son los siguientes: la matriz de Google también es dueña de Android, que supuestamente domina el mercado de sistemas operativos para celulares (85%). Google obligó –como condición para el uso de Android- a que las empresas manufactureras instalaran aplicaciones de Google en los teléfonos, incluyendo Chrome. La Comisión dice que Google usó dicha posición de dominio para forzarlos, generando un típico caso de “tying” o atadura de productos. ¿Tiene sentido la decisión? De hecho, tal como ha señalado James Stewart de NYT, “Es difícil encontrar algún experto en libre competencia, americano o europeo, que esté de acuerdo con la lógica o el resultado de esta decisión por la Comisión Europea”*.

Nuestra posición coincide con la mayoría de expertos, en base a tres criterios: 1) Los consumidores prefieren Chrome porque es mejor, no porque venga pre-instalado; y, en general, Google no ha violado normas de libre competencia en este caso. 2) En el fondo se trata de una competencia entre modelos de negocios entre Google, Microsoft y Apple, donde la Comisión está privilegiando modelos menos exitosos. Lejos de beneficiar a consumidores, la decisión parece proteger intereses de empresas rivales. 3) La decisión del caso no va a disuadir a Google y va a ser irrelevante en el agregado.

  • Google no ha violado normas de libre competencia

Para que haya “atadura”, primero debe haber posición de dominio y segundo el producto “atado” debe no ser uno que “naturalmente” vaya junto al otro. Por ejemplo, no se puede alegar que el cinturón de seguridad vaya “atado” a un auto.

En este caso, ¿existen las condiciones? Primero, existe una tendencia (más política que económica) de ver casi automáticamente posición de dominio en estos casos. Segundo, la Comisión ha excluido a Apple como competidor. ¿Acaso no resulta bastante obvio que Apple y Android compiten? Tercero, aun si alegamos que un navegador no es “naturalmente” un producto que venga junto a un celular inteligente, ¿Chrome está siendo realmente “atado”? En este punto, se ha usado de manera bastante suelta y sin muchos sesos detrás una especie de teoría de sesgos que diría que por más bajos que sean los costos de cambiar de aplicación default, el hecho de ser la aplicación por default le da una ventaja equiparable a la atadura. Pero, existe una explicación más simple a por qué las persona no cambiarían Google o Chrome de sus celulares: porque son mejores que el resto.

Incluso para usuarios de Iphone (donde Safari es la aplicación por default), cerca de un tercio de estos prefiere Chrome (es mi caso). ¿Cómo se explica que un tercio de usuarios de Iphone cambie de aplicación mientras que en Android casi ninguno?

  • Es competencia entre modelos

Tal como ha destacado el profesor Randall Picker, Microsoft, Apple y Google tienen maneras bastante distintas de hacer dinero con sus creaciones: Microsoft cobra directamente a los consumidores para instalar su software, Apple está integrada verticalmente y Google pretende seguir dominando el negocio de las búsquedas que –según sus propios cálculos- estaban en peligro de perder si no entraban en los celulares.

¿Alguno de estos modelos es mejor que el otro? ¿Depende de un ente burocrático como la Comisión Europea hacer de árbitro para decidir cuál modelo es más exitoso? ¿Crea un perjuicio en el mercado esta competencia de modelos o es tan necesaria como la competencia de productos misma?

Es llamativo que justamente los promotores de denuncias de este tipo sean empresas competidoras de Google (a través de SafeSearch) en el mercado de búsquedas.  Incluso Microsoft fue parte de SafeSearch hasta 2015. Por otro lado, la decisión afecta a la sociedad al reducir la competencia en el mercado de celulares y entre modelos de negocios. Eso, fuera de los costos que añadirá a consumidores que –al final de cuentas- significan una pérdida de eficiencia.

  • La decisión es irrelevante

Tal como se ha destacado en relación a las decisiones afectando a Microsoft años atrás, las decisiones de este tipo suelen ser desfasadas, porque la burocracia avanza mucho más lento que la innovación tecnológica. Mientras las autoridades deciden sobre ataduras en el mercado de los celulares, las empresas están pensando en cómo llevar las búsquedas a relojes, lentes o artefactos caseros.

Al final de cuentas, esta decisión sobre Google parece tener como motivación y como causa la protección de competidores (con millonarios lobbies de por medio) antes que la búsqueda del bienestar de los consumidores o –lo que es peor- el beneficio de la sociedad, que es (o debería ser) el real foco y objetivo de una política de libre competencia.

*“It’s hard to find any antitrust expert, European or American, who has endorsed the logic or outcome of the ruling by the European Commission”.

Fuente de la imagen: Mobiliza academy

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