Por Talía Hormaeche, asociada del Estudio Rodrigo, Elías & Medrano.

Según información publicada por INFOGAS[1], al cierre de febrero del 2019, se registraron 277,146 vehículos convertidos al sistema de Gas Natural Vehicular (en adelante, “GNV”); no obstante, en dicho mes, sólo 193,259 registraron consumos de GNV. Si bien las causas que sustentan dicho desfase son diversas, las restricciones regulatorias para el uso de nuevas tecnologías resulta ilógica, considerando la exaltada intención del Estado de masificar el uso del Gas Natural a nivel nacional, con especial énfasis en los sectores residencial y vehicular.

En el 2005, el Reglamento para la Instalación y Operación de Establecimientos de Venta al Público de Gas Natural Vehicular, aprobado por Decreto Supremo No. 006-2005-EM, definió al GNV como el “Gas Natural empleado como combustible vehicular que se encuentre sometido a compresión para su posterior almacenamiento en cilindros de GNV (…)”, restringiendo la definición del GNV al Gas Natural sometido a un proceso de compresión (denominado Gas Natural Comprimido o GNC), para reducir 200 veces su volumen y facilitar su transporte.

Si bien en ese entonces no existía la Planta de Licuefacción instalada en Pampa Melchorita[2] -en la cual se procesa el Gas Natural para reducir 600 veces su volumen y facilitar su transporte a mayores distancias-, desde el inicio de su operación (junio del 2010), al no haberse ampliado la definición de GNV en nuestra legislación, se deja de lado la posibilidad de aprovechar el Gas Natural Licuefactado producido en dicha instalación (también denominado “GNL”)[3] para el mercado vehicular, tal como se viene haciendo en otros países.

Para respaldar la intención estatal de fomento y desarrollo de la industria del gas natural, declarada de interés nacional y necesidad pública mediante la Ley No. 27133, mediante Decreto Supremo No. 009-2006-EM se declaró de interés nacional el uso de GNV, dada su importancia social, económica y medio ambiental, y se encargó al Estado –en todos sus niveles- promover su utilización masiva en el transporte terrestre automotor.

En el marco de dicha política, en octubre del 2013, el Estado adjudicó las concesiones Norte y Sur Oeste del proyecto Masificación del Uso de Gas Natural a Nivel Nacional, con la intención de descentralizar el uso del Gas Natural y extenderlo al norte y sur del país. El modelo de concesión aprobado dispuso que ambas áreas de concesión se alimentarían del GNL de Pampa Melchorita, que sería transportado por vía terrestre hasta cada área de concesión para luego ser distribuido por redes de ductos. Dichos contratos de concesión incluyeron además la obligación de demostrar que existen instaladas y operativas un mínimo de 9 y 4 estaciones de GNV en la Concesión Norte y Concesión Sur Oeste, respectivamente.

Para el cumplimiento de esta última obligación –que implica el diseño, construcción y operación de estaciones de GNV- tal como se encuentra regulado en nuestra legislación, los concesionarios deberán agregar a los costos incurridos para colocar el GNL en el área de concesión, los costos asociados a los procesos de vaporización y compresión, necesarios para convertir el GNL recibido a GNV (esto es, Gas Natural sujeto a compresión). Ello, sin considerar la ineficiencia de dicha conversión y la falta de competitividad que tendrá el precio del GNV finalmente obtenido, frente a los combustibles vehiculares sustitutos.

No obstante, para solucionar esta ineficiencia no basta con la incorporación del GNL en la definición de GNV, también será necesario actualizar las normas técnicas peruanas y la regulación referida a la aprobación del diseño, instalación y operación de estaciones de GNV que operen con GNL como insumo, al registro de los agentes certificadores, entre otros. Todo esto, a fin de garantizar que existan los agentes necesarios para permitir que los vehículos a GNV cuenten con autonomía a nivel nacional, mantenimientos adecuados, certificaciones especializadas, entre otros.

La falta de la regulación necesaria para el desarrollo de proyectos que involucran GNL no solo dificulta el cumplimiento de las obligaciones a cargo de los concesionarios, sino que también perjudica a los consumidores que apostaron por el GNV y reduce el interés y confianza de la población en dicho combustible vehicular. La restricción del concepto GNV encarece el precio del producto finalmente ofrecido al mercado y la ausencia de una red de estaciones de GNV a nivel nacional no solo reduce el área de uso de los vehículos convertidos, sino que también desincentiva las futuras conversiones.

Si bien a la fecha se encuentra en revisión tanto la Norma Técnica Peruana 111.032, que regula la operación de estaciones de servicio de GNL para vehículos e instalaciones de consumidor directo de GNV, como los reglamentos que regulan la comercialización del GNV, GNC y GNL, esta revisión aún pendiente tiene años de retraso en lo que respecta al desarrollo del mercado e industria vehicular y el crecimiento y desarrollo del país.

Considerando lo antes expuesto, ¿cuánto tiempo más deberá transcurrir para que el Estado interiorice que la adjudicación de proyectos de inversión, sin la normativa necesaria para su implementación, no solo resulta inviable sino que además genera desconfianza en la población y perjuicios económicos a los inversionistas? Se requiere con urgencia de una articulación responsable de los diversos niveles de gobierno para desarrollar el marco normativo que resulte necesario para dar cumplimiento eficiente a las obligaciones encargadas a los titulares de cada proyecto; así como permitir a la mayor brevedad posible la aplicación de las nuevas tecnologías desarrolladas a nivel mundial, para desarrollar los mercados con mayor eficiencia y ser receptores de inversión para el desarrollo de proyectos de vanguardia.

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[1] http://www.infogas.com.pe/reportes.aspx

[2] Primera planta de licuefacción de gas natural de Sudamérica.

[3] Artículo 3 del Reglamento de Comercialización de Gas Natural Comprimido (GNC) y Gas Natural Licuefactado (GNL), aprobado por Decreto Supremo No. 057-2008-EM:

“(…) 1.14 Gas Natural Licuefactado (GNL): Gas Natural que ha sido sometido a un proceso criogénico y licuefactado a presión atmosférica, en una Estación de Licuefacción, para su posterior almacenamiento, transporte y/o comercialización. Debido al proceso adicional de licuefacción, el GNL se considera como un producto diferente al Gas Natural que le Concesionario suministra por la red de distribución. (…)”

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