Eduardo Pedroza Añorga, abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú y asociado de Miranda & Amado Abogados.

En una entrada anterior, hicimos una revisión general del tratamiento tributario de los Fondos de Inversión constituidos en el Perú, teniendo en cuenta que los mismos son considerados como transparentes para efectos del Impuesto a la Renta (“IR”), por lo que los contribuyentes del referido impuesto serán sus partícipes. En dicha oportunidad, nos enfocamos especialmente en el tratamiento tributario de los Fondos de Inversión en Renta de Bienes Inmuebles -también denominados “FIRBIs”-, los cuales revisten un tratamiento tributario más beneficioso, principalmente, para las personas naturales que inviertan en ellos.

En el presente artículo, nos referiremos al tratamiento tributario de los Fondos Mutuos de Inversión en Valores (“FMIV”), los cuales si bien comparten algunas características comunes con los fondos de inversión tradicionales, tienen un tratamiento tributario particular para efectos del IR peruano. En especial, incidiremos en el tratamiento tributario de los partícipes de estos FMIV que sean personas naturales, domiciliadas o no en el país.

Sobre el particular, de acuerdo al artículo 238 del Texto Único Ordenado de la Ley del Mercado de Valores (“LMV”)[1], un FMIV es un patrimonio autónomo integrado por aportes de personas naturales y jurídicas para su inversión en instrumentos y operaciones financieras. Así, a diferencia de lo que ocurre en el caso de los fondos de inversión[2], este tipo de vehículos es constituido principalmente para realizar inversiones en valores mobiliarios[3].

Al igual que en el caso de un fondo de inversión local, ambos vehículos son transparentes para efectos del IR, por lo que las ganancias o pérdidas que generen no están sujetas a imposición en cabeza de tales vehículos. En su lugar, los contribuyentes por las eventuales rentas que pudieran obtenerse serán los partícipes en el caso del fondo local, o los inversionistas en el caso del FMIV.

Ello, no obstante, a diferencia de lo que ocurre en el caso de los fondos de inversión en los que las rentas son atribuidas a los partícipes conservando su misma naturaleza (pudiendo ser, por ejemplo, rentas empresariales, no empresariales, gravadas o no gravadas)[4], en el caso del FMIV[5], la Ley del IR[6] equipara el tratamiento de los certificados de participación que emiten al tratamiento que otorga a otros valores mobiliarios como las acciones. En ese sentido, los inversionistas que adquieren tales certificados solo obtendrán rentas susceptibles de ser gravadas con el IR cuando enajenen, rediman o rescaten sus certificados de participación en los FMIV.

Así pues, los partícipes solo quedarán obligados al pago del IR cuando realicen ganancias mediante la enajenación, redención o rescate de sus certificados de participación en los FMIV. Ante cualquiera de dichos supuestos, la renta bruta o pérdida del partícipe estará dada por la diferencia entre el valor de transferencia del certificado de participación (o el importe que obtenga por su rescate o redención) y el costo computable del mismo, el cual es equivalente a su costo de suscripción o adquisición.

Es importante señalar que las rentas de los inversionistas por enajenar, redimir o rescatar sus certificados de participación en los FMIV calificarán como de fuente peruana. Así pues, en el caso que el tenedor del certificado de participación sea una persona natural, la renta que obtenga por su enajenación, redención o rescate calificará como renta de fuente peruana de segunda categoría.

En el caso descrito en el párrafo anterior, si el tenedor es una persona natural domiciliada en Perú, sumará la renta bruta obtenida por la transferencia, redención o rescate de la cuota de participación, a las demás rentas brutas de segunda categoría percibidas en el mismo ejercicio gravable por la enajenación, redención o rescate de otros valores mobiliarios (siempre que estos generen rentas de fuente peruana). Al resultado de dicha operación se le aplicará una deducción de 20% para hallar la renta neta anual.

En el caso en que la persona natural domiciliada en Perú haya obtenido pérdidas en el mismo ejercicio por la enajenación de valores mobiliarios, incluidos los certificados de participación en FMIV, compensará dichas pérdidas con su renta neta anual de segunda categoría por enajenación, redención o rescate de valores mobiliarios. De existir un saldo de pérdidas que no resulte compensado al término del ejercicio, no podrá utilizarse en los ejercicios siguientes. Si el resultado de la compensación es positivo, esta será la base imponible del IR anual de segunda categoría por dichas transacciones, sujeto a la tasa del IR de 6.25%.

Por otro lado, en el caso de inversionistas que sean personas naturales no domiciliadas en el país, su renta neta será el total de la ganancia[7] percibida por la enajenación, redención o rescate de los certificados de participación. Dicha ganancia equivaldrá a la diferencia entre el valor de transferencia de la cuota de participación y su costo computable[8], sin admitir la deducción del 20% mencionada anteriormente para el caso de personas naturales domiciliadas.

La renta neta mencionada en el párrafo anterior estará gravada con la tasa del IR de 30%. Ello no obstante, esta tasa será de 5% si los certificados de participación están inscritos en el Registro Público del Mercado de Valores y son transferidos en la Bolsa de Valores de Lima (“BVL”)[9].

Sin perjuicio de lo antes señalado, cabe indicar que la transferencia de certificados de participación en el FMIV por parte de los inversionistas referidos en el presente artículo se encontrará exonerada del IR hasta el 31 de diciembre de 2019, siempre que se cumpla con las siguientes condiciones:

          1. la transferencia se lleve a cabo en Rueda de Bolsa de la BVL; y,
          2. los certificados a ser transferidos tengan “presencia bursátil” dentro de la BVL, lo cual debe ser determinado de acuerdo a la fórmula establecida por las normas reglamentarias correspondientes[10].

Finalmente, debe notarse que, en cualquier caso, la Sociedad Administradora del FMIV está obligada a retener[11] el IR que corresponda al partícipe, domiciliado o no, por sus rentas de segunda categoría como consecuencia de la redención o rescate del certificado de participación. En el caso particular de las personas naturales domiciliadas en el país, estas se encontrarán obligadas a presentar una Declaración Jurada Anual del IR por sus rentas de segunda categoría derivadas de la enajenación, redención o rescate de valores mobiliarios, deduciendo del importe a pagar el monto de las retenciones efectuadas previamente.


[1] Aprobado por el Decreto Supremo No. 093-2002-EF.

[2] Para un ejemplo de tipos de inversiones que pueden ser realizadas por los fondos de inversión, cuando son colocados por oferta pública, pueden referirse al artículo 27 de la Ley de Fondos de Inversión y sus Sociedades Administradoras, aprobado por el Decreto Legislativo No. 862.

[3] El artículo 249 de la LMV establece las inversiones que podrán ser realizadas con cargo a los recursos de los FMIV.

[4] Incluso en el caso de estos vehículos, la Ley del IR exige que -bajo ciertos supuestos- las rentas obtenidas por estos se encuentren sujetas a tributación incluso a pesar de no haber sido efectivamente distribuidas.

[5] Ello, a diferencia de los fondos de inversión locales, los cuales atribuyen a los contribuyentes respectivos las rentas que obtienen, distinguiéndolas entre rentas de fuente peruana y rentas de fuente extranjera, y manteniendo la condición con la que hubieran sido obtenidas; es decir, como gravadas, inafectas o exoneradas.

[6] Cuyo Texto Único Ordenado ha sido aprobado por el Decreto Supremo No. 179-2004-EF.

[7] Las personas naturales no domiciliadas en Perú no tienen derecho a compensar pérdidas por la enajenación, redención o rescate de valores mobiliarios con dicha renta ni con otras rentas de fuente peruana.

[8] En este caso, el partícipe no domiciliado deberá obtener de la SUNAT, de manera previa a la percepción de la contraprestación por la transferencia, un certificado de recuperación del capital invertido para determinar el costo computable de los certificados de participación objeto de transferencia. De lo contrario, no se podrá deducir dicho costo para hallar la renta neta gravada por dicha enajenación.

[9] No se requerirá el certificado de recuperación del capital invertido para determinar el costo computable deducible tratándose de la ganancia por la venta de certificados de participación en Rueda de Bolsa de la BVL, ni por la redención o rescate de los certificados de participación.

[10] Los certificados listados por primera vez en el registro de la BVL tendrán un plazo de 360 días para cumplir con los requisitos relacionados a la presencia bursátil, de manera que las ventas que se realicen de estos certificados en la Rueda de Bolsa de la BVL durante el referido plazo, estarán exoneradas del IR siempre que cuenten con un “formador de mercado”.

[11] En el caso del partícipe domiciliado, la retención tiene carácter de pago a cuenta del IR por rentas de segunda categoría derivadas de la enajenación, redención o rescate de certificados de participación. En el caso de partícipes no domiciliados, la retención tendrá carácter de pago definitivo del IR.

Fuente de la imagen: LMI PERÚ 

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