Por María Fernanda Tamayo Morote, abogada por la Universidad de Lima y asociada del estudio Garrigues.

Dentro de las alternativas de financiamiento más atractivas para inversionistas, en Perú se ha abierto un mercado (en crecimiento) respecto a las colocaciones privadas o private placements.

¿Qué tienen de atractivo este mecanismo de financiamiento?

Bajo el Securities Act de 1933 de los Estados Unidos de América –regla madre del mercado de valores de Estados Unidos– se incluyen ciertas excepciones que permite la emisión de valores mobiliarios sin necesidad de realizar el registro de las sociedades y de los valores mobiliarios, evitando así un proceso engorroso ante la autoridad encargada (Securities Exchange Comission – SEC).

Las emisiones bajo la regla 4(a)2 del Securities Act de 1993 encajan dentro de las excepciones señaladas en el párrafo anterior. Ello permite que, considerando cierto grado de sofisticación de los inversionistas que compran bonos emitidos bajo esa regla, no se requiera tanta exhaustividad y protección por parte del SEC hacia el inversionista y se aplique la excepción a la regla del registro.

¿Qué beneficios implica?

Por esta vía, las sociedades extranjeras pueden levantar sumas importantes de dinero para el financiamiento de sus proyectos, ingresando a un mercado de inversionistas sofisticados con interés de inversión en regiones emergentes como Latinoamérica sin la necesidad de (i) tener domicilio en Estados Unidos, y (ii) pasar por un trámite y fiscalización exhaustiva del SEC.

Es así que este mecanismo de financiamiento ha ingresado en el mercado peruano como una opción atractiva, especialmente para el financiamiento de proyectos que requieren sumas importantes para su desarrollo y que resultan difíciles de alcanzar vía emisiones locales.

Las complejidades en este tipo de financiamientos para los abogados locales residen en la preparación de un memorándum con los aspectos materiales de (i) la compañía, (ii) el marco regulatorio aplicable al sector de la compañía, y (iii) el esquema de garantías.

A diferencia de una emisión bajo la regla 144/A del Securities Act de los Estados Unidos de América (que también encaja dentro de las excepciones del registro ante el SEC), donde la elaboración del Offering Memorandum que contiene toda la información relevante es elaborada típicamente bajo la Ley de Nueva York y por el emisor (empresa local), en un Private Placement, el memorándum reemplaza este Offering Memorandum y, aunque no existe un formato definido, debe contener la información necesaria para dar la seguridad suficiente a los inversionistas sobre la emisión.

Llevándolo a la práctica, podemos ver, por ejemplo, el caso de la co-emisión de los Parques Eólicos de Marcona y Tres Hermanas, cuyo memorándum fue bastante específico y elaborado en base a dudas puntuales del inversionista relacionadas al marco regulatorio y al esquema de garantías, ello debido a una prohibición de garantías cruzadas que contenían los contratos de concesión. Por otro lado, tenemos el private placement para el refinanciamiento de Ergon Perú, el cual implicó la elaboración de un memorándum con un análisis exhaustivo de la normativa eléctrica y de recaudación del sistema de energía local, así como de los mecanismos de pago de la sociedad y de los inversionistas.

Es así que, si bien la emisión se hace bajo una norma extranjera, el documento de sustento -por el cual el inversionista decide si invertir o no- termina siendo elaborado por los abogados locales que tienen un rol principal en este tipo de operaciones y una relación directa con los inversionistas.

Lo cierto es que el financiamiento (en específico el project finance) a través de las colocaciones privadas se encuentra cada vez más en tendencia en el mercado de empresas peruanas y los asesores legales locales nos encontramos tomando una mayor participación en este tipo de operaciones complejas.

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