Entre la colaboración procompetitiva y la colusión anticompetitiva: derecho de la competencia en contextos de crisis

“La principal lección que extraemos de esta experiencia es que mantener a los mercados competitivos no es menos importante durante tiempos de angustia económica que durante tiempos económicamente normales”.

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Por Gustavo Rodríguez García, abogado por la PUCP, magíster por la Universidad Austral de Argentina, doctorando en Ciencias Jurídicas por la Pontificia Universidad Católica de Argentina y socio en Rodríguez García Consultoría Especializada.

Existe amplio consenso sobre las virtudes de preservar un mercado competitivo. Progreso material y bienestar individual son consecuencias de adoptar reglas legales que no sustituyen el funcionamiento impersonal del mercado por el control centralizado del poder público. Pese a ello, es natural que en tiempo de crisis nos enfrentemos a una tentación reforzada por implementar medidas absolutamente reñidas con el sano consenso pro-competitivo. Los controles de precios, por mencionar un ejemplo, empiezan a ser vistos como una medida excepcional apropiada en tiempos también excepcionales.

La razón por la que un tiempo de crisis no puede justificar un derecho de la competencia de crisis alejado de las reglas que todos conocemos es poderosa aunque, admitimos, impopular. Las consecuencias derivadas de la implementación de reglas radicales “de excepción” serán sufridas en mayor medida con el paso del tiempo y, en algunos casos, casi de inmediato. A nadie le gusta un especulador y, sin embargo, su odiado papel asegura la existencia de la oferta de un producto altamente demandado cuando más se necesita. A nadie le gusta pagar más pero el precio alto es una señal que, de un lado, aconseja el uso racional y, de otro, fomenta el incremento de la producción o el traslado de la oferta a dónde es más requerida.

Carl Shapiro del Departamento de Justicia de los Estados Unidos tiene un excelente comentario en el que alude al abordaje de los temas de competencia en el tristemente recordado caso Appalachian Coals, Inc. con Estados Unidos (1933) y en éste refiere que: “(l)a principal lección que extraemos de esta experiencia es que mantener a los mercados competitivos no es menos importante durante tiempos de angustia económica que durante tiempos económicamente normales (Shapiro, Carl. “Competition policy in distressed industries”, 2009).

En estos tiempos complejos -aunque eso aplica en todo momento- resulta esencial que los agentes económicos y agencias de competencia tengan especial cuidado con la frontera entre colaboración y colusión. Ninguna economía puede funcionar sin colaboración entre agentes económicos. Dicho eso, el acercamiento para cooperar no puede convertirse en un espacio para celebrar acuerdos que anulan la presión competitiva y que sustituyen al mercado por la voluntad de quienes forman parte de este plan lesivo.

Los momentos que vive el país y el mundo requieren de esfuerzos colaborativos especiales y, por eso, la incertidumbre sobre la siempre compleja frontera entre colaboración y colusión puede traducirse en un desincentivo para emprendimientos conjuntos. Las respuestas merecidamente agresivas que se aplican contra los hard core cartels no debieran traducirse en un efecto intimidatorio de esfuerzos cooperativos que termine inhibiendo sinergias en materia de innovación y desarrollo en el campo de la salud pública.

En momentos de Coronavirus, necesitamos que la colaboración se produzca y que la colusión siga siendo sancionada y todo ello, como siempre, sin echar por tierra las reglas de mercado que aseguran el desarrollo económico de nuestros países. Es saludable, en ese orden de ideas, que Indecopi haya emitido un comunicado destacando la licitud de los acuerdos de colaboración para asegurar el abastecimiento de productos de primera necesidad. Ahora bien, dado que de ningún modo puede interpretarse que nuestra legislación acepta la configuración de cárteles de crisis, consideramos saludable que se abra la posibilidad de solicitar opiniones consultivas al Indecopi a fin de esclarecer las fronteras de la colaboración y la colusión. En estos momentos, la claridad resulta importante, como ya adelantáramos, para no inhibir cooperaciones que la ciudadanía requiere con urgencia.

Fuente de imagen: Revista Proactivo. 

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