¿Qué es eso que llamamos Justicia?: Apuntes sobre la virtud de la Justicia desde Javier Hervada.

El autor explica de forma sintética el análisis que hace Javier Hervada sobre la noción de Justicia en su obra "Introducción Critica al derecho natural", de tal manera busca que la terminología que usa el iusnaturalismo en sus diferentes investigaciones sea accesible tanto para los que pretenden criticarlo, como defenderlo.

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Por Rodrigo Adolfo Castañeda y Menacho

Constantemente se nos pide a los abogados ser personas justas en nuestra práctica profesional. Sin embargo, resulta discordante que, ante las exigencias por parte de la sociedad de generar juristas justos, se discuta muy poco respecto sobre aquello que llamamos justicia. En gran parte se debe al escepticismo y relativismo sobre la posibilidad de saber qué es la justicia, ya decía Blaise Pascal: “Lo que es verdad de este lado de los Pirineos, es mentira del otro (…) ¡Valiente justicia, esa a la cual pone límite un río!”[1]. Sin perjuicio de ello, existe una definición de Justicia, dada por Ulpiano en el siglo III d.C., que constituye el paradigma de los debates sobre la justicia, tanto del bando de quienes la estudian para criticarla y sustentar su relativismo, como otros que la estudian para destacar un objetivismo en ella:

     Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo.

Este trabajo buscará explicar de forma sintética el análisis que hace Javier Hervada sobre tal noción de Justicia en su obra Introducción Critica al derecho natural, de tal manera que la terminología que usa el iusnaturalismo en sus diferentes investigaciones sea accesible tanto para los que pretenden criticarlo, como defenderlo.

1) ¿Cuáles son los presupuestos para poder dar a cada uno lo suyo?

1.- Las cosas están repartidas.

Es algo que todos podemos comprobar en nuestra experiencia cotidiana, las diferentes cosas del mundo están atribuidas en diferentes sujetos[2], (el todo no es de todos), y es de este hecho el que se sigue que existan cosas que son tuyas, mías y nuestras (aparecen las nociones de lo tuyo y lo mío). Ahora bien, ¿Por qué esto es importante?, pues si no existiera las nociones de lo tuyo o lo mío, sería imposible dar a cada uno lo suyo, – pues tiene que existir lo suyo para poder dárselo. Por tanto, se puede concluir que estando las cosas repartidas recién se hace posible la justicia. ¿Y este reparto como se hace?, respecto a ello se dice que existen cosas que son mías por acuerdo de voluntad (derecho positivo), y por otra parte cosas que son de uno por su propia naturaleza de ser humano (derecho natural).

La Justicia Sigue al Derecho [3]

Este principio esta ya implícito en la explicación anterior, solo podemos dar a cada uno lo suyo si es que tales cosas ya estaban atribuidas- sea por derecho natural o por derecho positivo.  Para ilustrar ello, dividiremos este principio en dos momentos para así poder notar la consistencia de la justicia como acto segundo.

Primer acto: Acto de atribución

Podemos decir que primero se da un acto de atribución, se le atribuye un título al sujeto que ante no lo tenía. (Se hace un reparto de títulos, sean este naturales o positivos).  ¿Qué es un título?, es aquello que atribuye derecho[4], ejemplo de título positivo, es el contrato el cual atribuye diferentes derechos tanto al acreedor como el deudor. Otro ejemplo de titulo positivo es la constitución pues ella atribuye diferentes derechos y obligaciones tanto a gobernantes como gobernados, siendo la constitución aquel titulo que atribuye derechos a las partes mencionadas.

Segundo acto: Acto de Justicia

Y después entra la justicia como acto segundo, la cual manda respetar y cumplir el derecho de cada quien. Por ejemplo, una vez hecho un contrato de compra y venta, este hace suyo el objeto vendido al comprador, y el precio al vendedor (otorga a cada uno de las partes derechos y obligaciones sobre tales cosas). Así pues, dar a cada uno lo suyo en este caso, consistiría por parte del vendedor entregar el objeto al comprador, y respecto el comprador entregar el precio al vendedor. En síntesis, la justicia no atribuye cosas, sino que sigue al hecho que ya están atribuidas[5].

  • Sobre la idea corriente y iusnaturalista de Justicia

Tanto en los medios de comunicación, como en generar en el imaginario colectivo cuando se habla de Justicia se le entiende, como algo anterior al Derecho, como una clase de idea a la que tiene que aspirar. Sin embargo, como vimos para la tradición iusnaturalista el Derecho es anterior a la Justicia, y por tanto solo podemos hablar de un Derecho positivo Justo e Injusto, si es que presuponemos un Derecho anterior a él. Pues hablar de un Derecho positivo justo, seria hablar si este derecho da o niega aquello que le es suyo a alguien por el Derecho natural (que vendría siendo este derecho prexistente).

Del Derecho natural se atribuye una serie de cosas a los sujetos en virtud de unos títulos naturales (el hecho que sean seres humanos), de los cuales aparecen ciertas nociones de lo suyo y lo mío, con las cuales se podrá decir que un Derecho positivo es justo, si es que este da a cada uno lo suyo, es decir si da y respeta aquello que les propio uno por Derecho natural.

Con base en lo anterior, Hervada concluye que no sería posible discutir si un Derecho positivo es justo o injusto, si es que no existiera un Derecho prexistente al Derecho positivo, pues de no existir un derecho preexistente a él, no habría un marco para determinar la justicia de las normas. Pues se asumiría que todo Derecho positivo, crea puramente lo suyo y lo mío, y que fuera de él, no hay algún punto de referencia para discutir si realmente, lo suyo y mío asignado, son realmente lo suyo y lo mío. Es decir, no sería posible hablar de injusticias en un Derecho positivo- sino admitiéramos la existencia de un Derecho que le anteceda- pues todo Derecho positivo seria necesariamente justo.

De lo anterior podemos concluir, que las ideas de “normas de justicia”, “exigencias de justicia”, “orden de Justicia”, desde la perspectiva iusnaturalista no son más que formas de referirse al Derecho natural[6].

2) Las cosas están o pueden estar en poder de otros.

Es necesario que las cosas estén o puedan estar en el poder de otros, para de esa manera uno pueda dar (entregar o respetar) a uno lo que es suyo. Si las cosas del sujeto no tuvieran ninguna posibilidad de ser vulneradas o pasadas al poder de otro, no tendría sentido la virtud de la justicia, pues no habría forma de que se concretice en un mundo de tales características.

Critica de Kant:

Para Immanuel Kant, la formula “dar a cada uno lo suyo” lleva a un absurdo, pues si algo ya está en mi poder, se dice que es mía, y por tanto no se me pueda dar, pues “ya la tengo”[7].

Ante ello, Hervada replica que Kant no se dio cuenta, que las cosas de cada uno, permaneciendo suyas, pueden pasar temporalmente a la posesión de otros[8]. Por ejemplo, cuando uno realiza un alquiler, o un préstamo.

3) La Justicia es virtud de las relaciones sociales:

Para que sea posible la Justicia, es necesaria la intersubjetividad, es decir la presencia de dos sujetos, aquél de quien es la cosa y aquél que, por tenerla (o por poder dañarla), se la da (o se la respeta)- es por ello que la justicia es una virtud que se ejerce en la vida social, e imposible de ejercerlas si no hay un otro.

2. Análisis a la fórmula de la Justicia: “Dar a cada uno lo suyo”

1. Dar

¿Qué significa Dar?

Es toda acción u omisión por la cual una cosa pasa o permanece al poder de quien, en virtud de un título jurídico, le corresponde legítimamente. Al ser una palabra genérica, puede equivaler, a entregar, respetar, transferir, devolver o incluso desalojar.

¿Ese dar es un acto o una norma?

La Justicia como norma:

Generalmente gran parte de la sociedad, piensa en la justicia con contenido prescriptivo, en parte por enunciados como: “exigencia de justicia”, “deberes de justicia”, etc. Y es desde esa forma de pensar sobre la justicia con contenido prescriptivo, en la cual surge la principal crítica kelseniana.

Según Kelsen, la Justicia sería tanto una virtud como una norma, y por tanto la fórmula de Justicia tendría una forma prescriptiva: “Debe darse a cada uno lo suyo”. Pero como lo suyo, es lo que es le es debido a uno, la formula terminaría en una tautología: “Debe darse a cada uno lo que se le debe dar”[9]. Ante esta crítica, Hervada responde explicando la consistencia de la justicia como virtud ligada a un acto, antes que como una norma.

La Justicia como acto:

¿Qué es una virtud?

Toda virtud consiste en una disposición de las potencias del sujeto a realizar determinado acto[10]. Es un habito a realizar cierto acto, por ello cuando una persona obra constantemente con prudencia decimos que es una persona prudente, igual si alguien se habitúa a obrar con justicia, se dice que es una persona justa. Por ello es que Ulpiano resalta la justicia como una constante y perpetua voluntad, pues la virtud de la justicia es una cualidad (un hecho) y no una norma (un deber).

¿A que dispone la virtud de la Justicia?

A realizar un acto, el acto de dar. Y en medida que una virtud es definida por su acto, se entiende la definición de Justicia que es “Dar a cada uno lo suyo”. La cual remite a una acción, y no a un deber ser.

Sobre la relación entre virtud, precepto y la cosa suya

La virtud orienta al deber, en este caso la virtud de la justicia habitúa a la voluntad a dar a cada uno lo suyo, y este “lo suyo”, será lo debido según dicte la ley positiva o natural[11], es decir el centro de la moralidad – y en general de los debates filosóficos-jurídicos- no es la virtud propiamente, pues es un hábito, sino aquello a lo cual se orienta, (la ley que busca cumplir).

2. A cada uno

Se dice «a cada uno», porque la justicia mira a todas y a cada una de las personas humanas que tienen un título sobre algo[12], sea éste de derecho positivo o de derecho natural. Estando el arte del Derecho ordenado al caso concreto, en el cual tendrá que dar a cada uno lo que se le debe según su título que corresponda.

Principio de no Discriminación:

La discriminación se da cuando el dar a cada uno su derecho no obedece exclusivamente a razones objetivas de la titularidad de un derecho o su ejercicio[13], sino a condiciones o circunstancias externas (etnia, sexo, edad, etc.).

¿La Justicia es dar a todos lo mismo?

La justicia trata a todos por igual, en el sentido de que da por igual a todos sus derechos, pero no necesariamente da las mismas cosas a todos, si todos no son titulares de ellas[14].

Pues como se mencionó antes, la justicia sigue al Derecho, es decir da a cada uno por igual sus derechos (acto segundo de justicia), pero no reparte esos derechos (acto primero de atribución): este reparto corresponde en parte a la naturaleza y en parte a la sociedad humana.

3. Lo suyo

Para Javier Hervada -a diferencia de muchos iusnaturalistas- lo suyo, concretándose en la realidad, es una cosa en sentido genérico. Esta cosa puede ser una actividad (el trabajo que uno se comprometió a realizar por contrato), una pena por causa de delito, cosas incorporales (como la buena fama, o un cargo), o una cosa en sentido estricto. En suma, es toda cosa de lo que una persona es titular en concepto de algún tipo de derecho[15].

¿Esta cosa, qué clase de cosa es?

Es una cosa externa[16], algo que por su propia naturaleza esta fuera del sujeto, o se manifiesta fuera de él, pudiendo ser objeto de relaciones humanas.

¿Por qué tiene que ser una cosa externa?

Pues por la propia definición de justicia, uno solo puede dar lo suyo, si es que esto que le es “suyo”, es posible de ser dañado, interferido o transferido por un agente externo. Lo cual solo es posible si ese algo es externo al sujeto, objeto posible de relaciones humanas. Un clásico ejemplo que usa Hervada para explicar ello, es el caso de la fe y la libertad religiosa; propiamente el acto de fe es un acto interno de individuo, que por su misma naturaleza no es objeto posible de relaciones humanas y mucho menos de regulación estatal, sin embargo, esa cosa interna como es la fe tiene manifestaciones externas como es que el sujeto se reúna con miembros de su comunidad religiosa en iglesias, haga cultos, etc. Esta manifestación externa si es objeto posible de ser mandada a respetar ante los demás, de ello es que exista el derecho a la libertad religiosa, que entre otras cuestiones protege la libre reunión religiosa.

Conclusiones:

¿Entonces que es lo Justo?

Lo justo es el objeto de la virtud de la justicia, aquello que ella esta orientada a dar, que como vimos, en lo suyo de cada quien. En un primer sentido se dice que lo justo es lo igual[17], en tanto lo que una da debe ser igual a lo que se le debe a cada uno, ni dar más por exceso ni dar menos por defecto, los justo es lo igual entre lo dado y lo debido. En un segundo sentido, se dice que lo justo es derecho[18], en tanto lo que uno da, es una cosa que tiene la cualidad de ser debida ante los demás – al ser objeto de relaciones humanas-, cosa que el sujeto podrá exigir ante los demás su respeto, cumplimiento, etc. Y por este carácter de debida y exigible, se dice que tal cosa debida constituye derecho del sujeto, así pues, dar a cada uno lo suyo, termina siendo equivalente a dar cada uno su derecho.

Si bien para Hervada en sentido estricto, lo justo es una cosa, no todos los iusnaturalistas piensan así, por ejemplo, para Georges Kalinowsky es la conducta debida[19]. Aun con tales discrepancias, no deja de ser enriquecedor el aporte del autor en el análisis de la virtud de la justicia, que a propósitos de este trabajo permite llevar a un público jurídico general, la terminología iusnaturalista que serviría para adentrarse en los debates actuales sobre la justicia.


Bibliografía:

1.- Javier Hervada Xiberta. Introducción Critica al derecho natural. 10ª edición. Pamplona.EUNSA.2011.

2.- Gabriel Albac. Si hay Pirineos. ABC. 13 de enero de 2014.

3.- Eduardo Martin Quintana. El concepto de derecho. 1° edición. Buenos Aires. EDUCA. 2008


[1] Gabriel Albac, Si hay Pirineos, ABC, 13 de enero de 2014. Paráfrasis por parte de Gabriel Albac de una de las famosas frases de Blaise Pascal.

[2] Javier Hervada Xiberta, Introducción Critica al derecho natural, 10ª edición, (Pamplona: EUNSA,2011), 23.

[3]  Ibid., 25.

[4] Ibid.,48.

[5] Ibid.,24.

[6] Ibid.,27.

[7] Ibid.,30.

[8] Ibid., 30-31.

[9] Ibid.,33.

[10] Ibid.

[11] Ibid.,34.

[12] Ibid.,36.

[13] Ibid.,38-39.

[14] Ibid.,39.

[15] Ibid.,41.

[16] Ibid.,40.

[17] Ibid.,46.

[18] Ibid.,43.

[19] Eduardo Martin Quintana, El concepto de derecho, 1° edición, (Buenos Aires: EDUCA, 2008), 19.

Fuente de la imagen: LaNuevaProvincia

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