Concurrencia de acreedores de bienes muebles: propuesta de reforma legislativa

El autor analiza el sistema de transferencia mobiliaria adoptado por el legislador y los problemas que genera la incorrecta regulación e interpretación establecida en el artículo 1136, para finalmente desarrollar una propuesta de reforma legislativa con relación a la transferencia de la propiedad de bienes muebles no registrados y una eventual concurrencia de acreedores.

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Por David Rubio Alcántara, estudiante de Derecho en la PUCP y miembro de la asociación civil THEMIS.

El sistema de transferencia mobiliaria, a diferencia del sistema de transferencia inmobiliaria, no ha recibido suficiente atención hasta el momento por parte de la doctrina nacional. Es por ello que son muy escasos las propuestas de reforma respecto de los errores patológicos que su regulación posee al día de hoy.

En el presente artículo nos avocaremos a realizar un estudio acerca del sistema de transferencia mobiliaria adoptado por el legislador peruano en el Código Civil de 1984 y los problemas que genera la incorrecta regulación e interpretación establecida en el artículo 1136 respecto de la concurrencia de acreedores sobre los mismos, para finalmente desarrollar una propuesta de reforma legislativa con relación a la transferencia de la propiedad de bienes muebles no registrados y una eventual concurrencia de acreedores.

  1. Creación del Sistema Nacional de Registros Públicos y la SUNARP[1]:

El Sistema Nacional de los Registros Públicos (en adelante, el Sistema Nacional) se creó el 4 de octubre de 1994 mediante la dación de la Ley N° 26366, la misma que fue publicada el 16 de octubre del mismo año en el Diario Oficial El Peruano. La presente ley se creó con el objetivo de mantener y preservar la coherencia y unidad del ejercicio de la función registral en todo el país[2].

En un principio, como indica el artículo 2 de la ley en cuestión, conformaban el presente sistema los registros de (i) Personas Naturales, (ii) Personas Jurídicas, (ii) Propiedad Inmueble y Bienes Muebles. Asimismo, con el pasar de los años se fueron incorporando una serie de Registros que pertenecían a los distintos Ministerios.

Este es el caso del Registro de la Propiedad Vehicular que pasó a formar parte del Sistema Nacional mediante la dación de la Resolución Ministerial N° 467-97-MTC-15.02[3] el 29 de septiembre de 1997. De este modo, el presente Registro deja de ser uno meramente administrativo y pasa a producir los efectos que un Registro Jurídico genera ante terceros, como lo establecen los principios registrales que se hallan en el Libro IX del Código Civil.

  1. Sistemas de transferencia de propiedad:

Los principales sistemas de transferencia de propiedad son el Sistema Constitutivo alemán y Sistema Consensualista francés. Sin embargo, para comprender la lógica bajo la cual operan (que es lo que nos interesa para efectos del presente artículo) es preciso desarrollar lo concerniente a la teoría del título y el modo y el principio del solo consentimiento (solo consensus).

La teoría del título y el modo es un legado del Derecho romano que ha perdurado en el tiempo y ha sido adoptado por el Derecho alemán en Bürgerliches Gesetzbuch (BGB). La presente teoría establece la necesidad de celebrar un contrato (título) y un posterior acto consistente (modo) para transmitir el derecho de propiedad respecto de una cosa.

En otras palabras, el título hace referencia al acto mediante el cual se establece la voluntad de enajenación y adquisición del derecho de cada una de las partes; mientras que el modo es el acto consistente por el que se efectúa la enajenación del bien (Vidal, 2014,  p. 6).

Por consiguiente, la teoría del título y el modo establece que sin título previo o modo subsiguiente no se transfiere -y se hace adquirir al que recibe- el derecho de propiedad.  Asimismo, es preciso indicar que al día de hoy el modo no solo es la tradición (entrega) de la cosa, sino que también puede ser la inscripción de la misma en un registro constitutivo[4].

Por otro lado, el principio del solo consentimiento o solo consensus nace como consecuencia de un proceso de espiritualización de la teoría del título y el modo, teniendo como principal consecuencia que la entrega de la cosa (tradición) deje de ser un mecanismo de adquisición de la propiedad.

De esta manera, la entrega real del bien se reemplazó por una cláusula[5] donde el enajenante declaraba haberse despojado de la posesión de la cosa en favor del adquirente, quien declaraba haberse apoderado de la misma.

El constante uso de la mencionada cláusula dessaisine-saissine hizo que el legislador francés reconozca lo que sucede en el día a día y decida positivizarla en el artículo 1138[6] del Code Civile o Código de Napoleón de 1804, marcando una separación de la clásica teoría del título y el modo.

Nos concierne ahora desarrollar cuál ha sido la teoría adoptada por el legislador peruano en el Código Civil de 1984 respecto de la transferencia de bienes muebles registrables y no registrables.

  1. El sistema transferencia de bienes muebles adoptado por el legislador peruano:

El legislador peruano ha establecido que la tradición o entrega de la cosa es la forma de adquirir la propiedad de un bien mueble determinado; es decir, acoge la teoría del título y el modo en el artículo 947 del Código Civil que prescribe lo siguiente:

Artículo 947. – La transferencia de propiedad de una cosa mueble determinada se efectúa con la tradición a su acreedor, salvo disposición legal diferente.

El presente dispositivo normativo es bastante claro y no necesita de mayor explicación; sin embargo, es necesario realizar ciertas precisiones respecto de su carácter general en concordancia con lo establecido en el artículo 1136.

Por un lado, la transferencia de la propiedad de bienes muebles determinados se perfecciona únicamente con la entrega de la cosa al acreedor (comprador). No sucede lo mismo con la transferencia inmobiliaria, la cual no requiere de un modo específico (tradición o inscripción) para perfeccionar la transferencia[7].

Por otro lado, la regla contemplada en el presente articulo es de carácter general puesto que “no funciona cuando existe disposición legal diferente, como es la de aquellos acasos en los cuales para la transferencia del dominio de las cosas muebles se requiere la inscripción en un determinado Registro” (Arias-Schreiber, 2020, p. 349).

En este sentido, la Corte Suprema ha establecido, en la Casación N° 1622-2013-Lambayeque, lo siguiente:

La entrega física no es una exigencia consustancial para que opere la transferencia de propiedad de un bien mueble registrable ya que la entrega se entiende efectuada al momento de la inscripción del derecho de propiedad del nuevo adquirente, constituyendo a partir de entonces una entrega jurídica. En este sentido, se concluye que desde el momento en que se inscriba el derecho del comprador en el registro de propiedad vehicular se entenderá entregado jurídicamente el bien a su favor, aunque el mismo permanezca aún en poder del vendedor” (énfasis nuestro).

Estamos de acuerdo con que no es necesario que opere la tradición de un bien mueble registrable para que se perfeccione su transferencia puesto que se enmarca dentro de una disposición legal diferente, a la cual no debería ser aplicable el artículo 947.

No obstante, la Corte Suprema adopta una posición distinta en el Pleno Jurisdiccional Nacional Civil, Lima: 20-10-12. La conclusión plenaria establece que “la transferencia de una unidad vehicular se perfecciona mediante tradición, como señala el artículo 947 del Código Civil”. Este acuerdo jurisprudencial (Primera Ponencia) fue adoptado por 47 votos, contra los 34 que obtuvo la Segunda[8].

A pesar de la existencia de un Pleno Jurisdiccional, no se ha podido establecer una jurisprudencia uniforme con relación al momento donde se perfecciona la transferencia de propiedad de bienes muebles registrables, como es el caso de los vehículos. Esta situación se agrava cuando existe concurrencia de acreedores sobre los mismos.

  1. La concurrencia de acreedores de bienes muebles:

A diferencia del artículo 1135[9], el cual prefiere al acreedor de buena fe que ha inscrito primeramente su título o derecho, el artículo 1136 prepone el derecho del acreedor a quien se le ha hecho entrega del bien mueble. El artículo en cuestión prescribe lo siguiente:

Artículo 1136.- Si el bien cierto que debe entregarse es mueble y lo reclamasen diversos acreedores a quienes el mismo deudor se hubiese obligado a entregarlo, será preferido el acreedor de buena fe a quien el deudor hizo tradición de él, aunque su título sea de fecha posterior. Si el deudor no hizo tradición del bien, será preferido el acreedor cuyo título sea de fecha anterior; prevaleciendo, en este último caso, el título que conste de documento de fecha cierta más antigua.

Salta a simple vista que cuando estamos ante una concurrencia de acreedores de un bien mueble (por ejemplo, a causa de una doble venta) se preferirá -como regla general- al acreedor a quien se le ha entregado el bien por encima del acreedor que ha inscrito su derecho en el Registro respectivo (por ejemplo: comprar un televisor, una laptop, una mesa, etc.).

Sin embargo, si concordamos el presente dispositivo normativo con el artículo 947 del Código Civil, podemos arribar a una correcta interpretación que implica la inaplicación del artículo 1136 con el objetivo de preferir el derecho de quien ha inscrito el mismo, siempre y cuando la concurrencia se de sobre un bien mueble registrable (por ejemplo, un vehículo).

Como se indicó líneas arriba, la transferencia de bienes muebles registrables no se rige -debe regir- por lo establecido en el artículo 947, debido a que el perfeccionamiento de la transferencia ocurre al momento de su inscripción.

En esta línea, regir la concurrencia de acreedores de los mismos bajo lo establecido en el artículo 1136 no es concordante con otros dispositivos del Código Civil, como es el caso del artículo 2012. Por consiguiente, consideramos necesario reformar la manera en que se está regulada la presente concurrencia de acreedores de bienes muebles registrables.

  1. Propuesta de reforma legislativa:

La jurisprudencia acerca de la concurrencia de acreedores sobre bienes muebles registrables no es unánime, lo que conlleva a la degradación de la seguridad jurídica (principio del derecho) y la pérdida de confianza de los ciudadanos en la justicia puesto que no existe certeza de cómo se resolverá el caso.

Para comprender mejor lo que sucede considero necesario colocar un caso -simplificado- de lo que implica la concurrencia de acreedores sobre bienes muebles registrables.

Caso: Alex vende una camioneta a Benito, el adquirente no efectúa su inscripción puesto que ya se le había hecho entrega del bien mueble -registrable-. Posteriormente, Alex, quien aparece como titular registral, vende la misma camioneta a Carlos, quien inscribe la transferencia en el Registro de Propiedad Vehicular.

¿Qué acreedor es preferido? Se prefiere al acreedor al que se le ha realizado la tradición del bien por encima de aquel que ha confiado en Registros Públicos. Esta situación es absurda puesto que el Registro es el más eficiente y exacto sistema de publicidad que existe.

La Corte Suprema ha adoptado una posición similar en la Casación N° 1773-2005-Santa, donde concluye lo siguiente respecto de una concurrencia de acreedores de un bien mueble inscribible:

El art. 1136 del Código Sustantivo, aplicado en las sentencias de mérito, regula el supuesto de concurrencia de acreedores para el caso de bienes muebles no inscribibles (…). Que, la norma indicada no se refiere propiamente a bienes registrables como el de autos, por lo que ella debe concordarse con lo dispuesto por el art. 2014 del Código material, que contempla la figura de la buena fe registral y el art. 1135 de ese mismo Código, que si bien se refiere a la concurrencia de acreedores sobre bienes inmuebles, resulta aplicable al caso de autos, por analogía toda vez que el bien sublitis se trata de un bien inscribible” (énfasis nuestro).

No obstante, la argumentación jurídica antes citada no es unánime en todos los juzgados del país, lo cual genera incertidumbre jurídica en las partes. Por consiguiente, en ausencia de un pleno casatorio, consideramos necesario añadir al artículo 1136 un agregado normativo donde se establezca que “se preferirá al acreedor al que se le hizo tradición del bien, salvo disposición legal diferente”.

En otras palabras, como sucede con el artículo 947, se debe limitar expresamente la aplicación del artículo 1136 para los casos de concurrencia de acreedores sobre bienes muebles no registrables. De esta manera, ante la concurrencia de acreedores de vehículos (bien mueble registrable), el ordenamiento preferirá a aquel acreedor que inscribió primero su derecho y que cumple con los demás requisitos legales establecidos.

  1. Conclusiones:

En el Sistema de Transferencia de Bienes Inmuebles, el Código Civil establece que, en caso de concurrencia de acreedores, prevalece aquel acreedor que inscribe primero su derecho; sin embargo, en la concurrencia de acreedores sobre bienes muebles, no siempre prevalece el derecho del acreedor que inscribe primero, pues este prefiere a quien se le ha hecho la entrega del bien.

El Código Civil no ha regulado expresamente el caso de concurrencia de acreedores de bienes muebles registrables y esto tiene una explicación histórica, pues a la dación del Código Civil (1984) el Registro de la Propiedad vehicular era un Registro Administrativo que pertenecía al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). Es recién en 1994, con la creación del Sistema Nacional de los Registros Públicos, que el Registro de Propiedad Vehicular se vuelve jurídico y, por ende, se le aplican los principios del Derecho Registral.

Por todo lo antes expuesto, el artículo 1136 del Código Civil, ante una concurrencia de acreedores de bienes muebles registrables debe preferir al adquirente -de buena fe- que inscribe primero su título. Por consiguiente, debe quedar redactado de la siguiente manera:

Artículo 1136 .- “Si el bien cierto que debe entregarse es mueble y lo reclamasen diversos acreedores a quienes el mismo deudor se hubiese obligado a entregarlo, será preferido el acreedor de buena fe a quien el deudor hizo tradición de él, aunque su título sea de fecha posterior. Si el deudor no hizo tradición del bien, será preferido el acreedor cuyo título sea de fecha anterior; prevaleciendo, en este último caso, el título que conste de documento de fecha cierta más antigua. En el caso de bienes muebles registrables, se preferirá al acreedor de buena fe que haya inscrito primero su título o derecho(énfasis nuestro).


Fuente de imagen: autofact.pe

Bibliografía:

ARIAS-SCHREIBER, M. (2020). Transferencia de propiedad de bien mueble. En MURO, M. y TORRES, M. (Coord.). Código Civil Comentado. Tomo V (4ª edición). Lima: Gaceta Jurídica.

BARCHI, L. (2020). Concurrencia de acreedores de un bien mueble. En MURO, M. y TORRES, M. (Coord.). Código Civil Comentado. Tomo VI (4ª edición). Lima: Gaceta Jurídica.

GONZÁLES, G. (2013). Tratado de Derechos Reales. Tomo II (3ª. edición). Lima: Jurista Editores.

VIDAL, J. (2014). El sistema de transferencia de la propiedad inmueble en el Derecho Civil peruano. Lima: Congreso de la República.

[1] Superintendencia Nacional de los Registros Públicos.

[2] Artículo 1.-Créase el Sistema Nacional de los Registros Públicos con la finalidad de mantener y preservar la unidad y coherencia del ejercicio de la función registral en todo el país, orientado a la especialización, simplificación, integración y modernización de la función, procedimientos y gestión de todos los registros que lo integran”.

[3] Artículo 1.-Transferir con fecha 30 setiembre de 1997, al Sistema Nacional de los Registros Públicos, en el estado en que se encuentren las funciones, personal, recursos materiales, económicos, financieros y acervo documental correspondientes a los Registros de la Propiedad Vehicular y de Prenda de Transporte en el ámbito de la Dirección General de Circulación Terrestre así como en el de las Direcciones de Circulación Terrestre de las Regiones o Subregiones pertinentes”.

[4] Así lo establece el legislador alemán respecto de la transferencia de la propiedad inmobiliaria.

[5] Por ejemplo, las cláusulas constituto possessorio y dessaisine-saissine.

[6] Artículo 1138 .-La obligación de entregar la cosa es prefecta con el solo consentimiento de las partes contratantes; y hace propietario al acreedor desde que la cosa ha debido ser entregada, aunque la tradición no haya sido hecha (…)”.

[7] Artículo 949 .-La sola obligación de enajenar un inmueble determinado hace al acreedor propietario de él, salvo disposición legal diferentes o pacto en contrario” (énfasis nuestro).

[8] Segunda Ponencia:Para que se perfeccione la transferencia de un vehículo se requiere de la formalización del contrato de transferencia y su inscripción en los Registros Públicos”.

[9] Artículo 1135 .-Cuando el bien es inmueble y concurren diversos acreedores a quienes el mismo deudor se ha obligado a entregarlo, se prefiere al acreedor de buena fe cuyo título ha sido primeramente inscrito o, en defecto de inscripción, al acreedor cuyo título sea de fecha anterior (…)” (énfasis nuestro).

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