1. Introducción

Es válido recordar la importancia que tienen los grupos o coaliciones que son integradas por diversas naciones, en busca de un fin común. El caso en específico nos lleva a abordar al Grupo de Lima, mismo que fue suscrito el 8 de agosto de 2017, con el objetivo de asistir y vislumbrar una salida de diálogo y en los canales democráticos de la crisis social, política y económica que aún afronta Venezuela. Dentro de sus más de 4 años de trabajo este grupo ha tenido que sortear diversas problemáticas, propias del quehacer diplomático en la órbita bilateral o multilateral, así como de cara al ámbito político interno de cada uno de los 14 países firmantes del acuerdo.

De un tiempo a esta parte, algunos de los suscritos en el acta de la “Declaración de Lima”, han visto como una opción legítima abandonar esta instancia multilateral, a razón de diversas perspectivas de plano político o de lineamiento partidario. Dada esta argumentación y posterior a la toma de mando del presidente Pedro Castillo, sucedida por la designación de Héctor Béjar como canciller, es que se ha puesto en entredicho si la permanencia de Perú dentro del grupo que lleva como seudónimo el nombre de su capital, llegaría a su fin.

Diversas opiniones han surgido posterior al enunciado de esta posibilidad, ya que el compromiso de Perú como líder de este grupo fue aplaudido y celebrado no solo por los firmantes del acuerdo, sino también por naciones ajenas al grupo. Es en ese entender, que países como Estados Unidos y diversos miembros de la Unión Europea avalan un sin número de pronunciamientos, mismos que condenaban y rechazaban los férreos bloqueos al diálogo y procesos de negociación con el Palacio de Miraflores, hoy ocupado por Nicolás Maduro.

Lo a continuación descrito grafica la problemática que vive el Grupo de Lima, ya que la constante y ácida crítica surgida en estos días, se ha convertido en un patrón recurrente, dado que muchos de los objetivos propuestos no habían sido alcanzados a cabalidad; de la misma manera, se avistan iniciativas multilaterales para aplacar los ánimos tan caldeados en el ámbito político, económico, social y, sobre todo, diplomático en suelo que vio nacer al libertador bolivariano.

2. Hitos y caídas del Grupo de Lima: ¿Por qué ha fracasado?

En primer lugar, es necesario mencionar que la razón del Grupo de Lima y su creación se refrenda en sus 16 declaraciones, mismas que tienen la tarea de cumplir con el restablecimiento del orden democrático en el país llanero, así como condenar la violación a los derechos humanos y libertades fundamentales. Sin lugar a duda, una misión loable.

La problemática que enfrenta Venezuela es ampliamente conocida, pues más allá de afectar la economía, ha violentado innumerables derechos de sus connacionales, incluyendo niños, niñas y adolescentes, los cuales salieron de su suelo natal y, sin entender de prerrogativas, buscaron un futuro diferente en países fronterizos, los cuales en algunos casos tuvieron una apertura humanitaria. Por otro lado, algunos otros países fueron esquivos ante los llamados internacionales de apertura y acogida.

Para el 2019, año en que el Grupo de Lima venía ejerciendo una labor de coordinación y búsqueda de canales de diálogo con la administración estatal de Venezuela, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) realizó un reporte de la crisis migratoria en Venezuela, contabilizando aproximadamente 4 millones de personas desplazadas. Desde ese mismo año hasta iniciado el 2021, Colombia, Perú, Chile y Argentina albergan la mayor proporción de esta población. A inicios del 2021 la plataforma de Respuesta a Venezolanos estimó que en los últimos años el Perú habría recibido a 1.4 millones de migrantes.

En este sentido, el Grupo de Lima tuvo desde sus inicios una política que buscaba mejorar las relaciones multilaterales venezolanas, esto a razón de la crisis existente hasta la actualidad en sus ámbitos económico, social y político. Desde el año de su creación, los países involucrados hicieron denodados esfuerzos en buscar el diálogo y la negociación con el “Palacio de Miraflores”, quienes en todo momento rehuyeron a este hecho; dada esta negativa es que se dio inicio a una estrategia más rígida por parte de los miembros firmantes, pues la iniciativa previa no había dado el resultado esperado. Es en ese entender, que el 4 de enero de 2019, se refrenda un comunicado donde las delegaciones de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, reiteran la elección ilegítima del gobierno de Nicolás Maduro[1].

Sin lugar a dudas, dentro de un análisis amplio, el Grupo de Lima es una pieza fundamental en la agenda de política exterior de los países latinoamericanos, tanto por el interés del retorno a la democracia en Venezuela, así como por el fenómeno migratorio que esta crisis acarrea en países conexos, como Ecuador, Colombia o Perú, quienes actualmente cuentan con un número alto de ciudadanos llaneros en sus territorios nacionales, mismos que en diversos casos sirven de paso para llegar a otros países como Uruguay, Chile o Argentina. Otro punto importante, y que fue destacado por el ex-canciller Allan Wagner, radica en la colocación de la problemática venezolana dentro de la agenda internacional, impulsada por el Grupo de Lima, dado que anterior a sus pronunciamiento esta problemática era completamente aislada o representaba una postura sin eco en la comunidad internacional[2].

En ese sentido, diversos países voltearon su mirada a Latinoamérica, en vista de la importancia que tendría Venezuela dentro de los mercados petrolíferos o de otros commodities, mismos que son requeridos por sus socios estratégicos o por países vecinos. Desde otra arista, la crisis venezolana también fue demarcada y abordada no solo por diversos países, sino también por la Organización de las Naciones Unidas, quienes concretizaron diversas misiones de carácter evaluativo y coyuntural para buscar soluciones y enmarcar vías de respeto a derechos fundamentales para la población en general.

Ahora bien, es completamente natural que, en el devenir de las administraciones, estas tengan un lineamiento en específico, el cual les permita seguir con el posicionamiento de sus políticas bilaterales o multilaterales. El caso específico del Grupo de Lima, no es una excepción, dado que la salida de Bolivia, México, Argentina y reciente, Santa Lucía, se debería a una posición política de no injerencia de asuntos exteriores de otros Estados o en su defecto el bloqueo que había algunos estados firmantes y no firmantes como una política de presión al régimen de Maduro. Un claro ejemplo es el de Argentina, que posterior a la asunción de mando del presidente Fernández, inició una política diferente al de su antecesor el ex-presidente Macri.

El presidente argentino Fernández, al igual que sus homónimos de Bolivia y México, postula que el análisis en las «fallas de origen» del Grupo de Lima no implicaría desconocer la crisis venezolana, buscando una mayor reflexión de mecanismos regionales para contribuir a una solución negociada, pacífica y democrática, poniendo al Grupo de Lima de lado en aras de encontrar otro tipo de soluciones. Claro está que este lineamiento es una maniobra política; sin embargo, también es necesario resaltar que este pronunciamiento posee validez, ya que el principal enunciado de los países que rehusaron su firma en el acuerdo primigenio estarían buscando otras alternativas anexas a la política emplazada por el Grupo de Lima.

Graficado el marco de la existencia de una sociedad polarizada en toda Latinoamérica, es válida la pregunta: ¿la tarea del grupo en mención es la más adecuada? Dado que un bloqueo a una economía devastada, con cinco millones de emigrantes, un gobierno sostenido en el vínculo con las Fuerzas Armadas o grupos paramilitares; además de una vulneración constante de los derechos humanos y una oposición fragmentada, misma que incluye a sectores que promueven una intervención extranjera (en algunos casos armada) y otros que apuestan a una negociación son algunas de las aristas de la crisis en Venezuela, la cual requiere de una intervención fuerte, pero encausada en los canales diplomáticos y de respeto de los derechos fundamentales.

Frente a esta aparente debilidad del Grupo de Lima, Enfoque Derecho conversó con el profesor Oscar Vidarte[3], especialista en Relaciones Internacionales, cuya posición es que a todas luces el Grupo de Lima habría fracasado. “En los últimos años, el Grupo de Lima no ha podido contribuir al retorno de la democracia en el país bolivariano; sin embargo, no es una situación que solo el Grupo de Lima pueda solucionar” indica el especialista.  En esa misma línea, Vidarte comenta que existen distintos factores que explican la permanencia de Nicolas Maduro en la presidencia del país, y en consecuencia la inestabilidad política y económica que continúa. Sin embargo, la estrategia tomada del Grupo de Lima no contribuyó a contrarrestar la crisis democrática multicausal en Venezuela. En general, los mecanismos de presión tales como desconocer a Maduro o enviar ayuda humanitaria con la intención de debilitar la estructura militar que sostiene al mandatario no funcionaron. A esto se suma, la estrategia militar y sanciones de Estados Unidos que no contribuyeron a construir una posición unida en la región.

3. El rol de Estados Unidos y la presión internacional

Años antes de la crisis venezolana, la floreciente primavera económica de este país basaba sus cimientos en la extracción petrolífera, esto permitió a sus socios comerciales poder establecer relaciones económicas a amplitud, dichas relaciones también se veían reflejadas en políticas conjuntas en el ámbito multilateral, entendido como presencia de actores diplomáticos en diversos foros, cumbres y tratados con miembros de la comunidad internacional. De un tiempo a esta parte y posterior a la avanzada crisis llanera, las relaciones diplomáticas sufrieron un descalabro palpitante, pues la política del gobierno de Nicolas Maduro fue reacia a estas medidas (impulsadas por el Grupo de Lima u otro país). En ese plano, la actividad diplomática de los países colindantes y algunos otros con un valor superlativo en las relaciones internacionales optaron por retirar a sus embajadores de sus sedes diplomáticas en Caracas, así como algunas oficinas consulares, esto en vista al bloque diplomático, sumado al bloqueo económico, mismo que estuvo liderado en gran parte por la administración Norteamericana.

Ahora bien, un punto aparte es la política que prevé Washington con sus aliados estratégicos para el desarrollo de la agenda latinoamericana, pues ha sido notorio el alejamiento de la “Casa Blanca” en los asuntos inmersos a esta parte del hemisferio. En este sentido la administración del presidente Trump, mostró un acercamiento a la problemática venezolana al recibir la visita de la figura presidencial de Juan Guaidó, quien posterior a una declaración capitalizada por la coalición de oposición al régimen de Maduro fue nombrado como Presidente de Venezuela, esta acción política en la actualidad ha decaído drásticamente, llegando al punto de que diversos países ratifican a Maduro como presidente de la nación llanera.

Ciertamente, la presión internacional de Estados Unidos es una de las más fuertes; sin embargo, esto también ha sido una crítica que ha sido recurrente entre los países que abandonaron el grupo. Esta objeción también ha fungido como un punto clave para que tome mayor relevancia el “Grupo de Contacto”, institución que analizaremos en párrafos posteriores.

4. Declaraciones y contexto de la renovada polémica

Paralelamente e iniciado el mandato de Biden en Estados Unidos, en el Perú se venía desarrollando la campaña electoral para la elección del gobierno bicentenario, misma que tuvo como resultado la proclamación de Pedro Castillo como presidente constitucional de la república, y asumiendo la cartera de exterior, el actual canciller Hector Bejar. En su discurso del 2 de agosto en las instalaciones del Palacio de Torre Tagle, indicó diversos puntos de agenda regional, así como políticas para retomar nuevos lineamientos como UNASUR y buscar un afianzamiento de política interna. En este sentido Béjar indicó:

“Debemos modernizar la Comunidad bajo un nuevo modelo de integración multidimensional, dejando de lado objetivos ya superados por la historia, como el mercado único, el arancel externo común o la programación industrial. Los ejes de ese nuevo modelo de integración andina deben estar constituidos por la zona de libre comercio, la integración física y de las comunicaciones, la interconexión eléctrica, energética y digital que junto con una reforzada dimensión social en los ámbitos de la salud, la educación, la 6 vivienda, el trabajo y la cultura, aparecen como los ejes de este nuevo modelo de integración andina”[4].

En ese entender y luego de una revisión del discurso dado a los miembros del cuerpo diplomático peruano, fue notorio el mutis en referencia al Grupo de Lima, o algún atisbo en referencia a este. Más al contrario, del extracto citado anteriormente se prevé que la administración de “Torre Tagle”, estará inclinada a buscar otros medios, como mecanismos multilaterales para afrontar cualquier tipo de crisis existente con el país llanero.

A este acontecer de hechos se suma un personaje que fue recurrente en la pasada campaña electoral, así como su reiterada presencia en los tabloides o las entrevistas de este último fin de semana. Vladimir Cerrón, el actual presidente del partido político Perú Libre, se ha convertido en un alfil político, mismo que ingresa al debate de la acción diplomática y de política internacional, de una manera poco ortodoxa. En declaraciones pasadas via Twitter, se refirió al Grupo de Lima indicando que:

“Perú no será más parte del #GrupoDeLima, grupo de palomillas como los llamé en Caracas, que en realidad son el #GrupoDeWashington, un grupo que expresa el neocolonialismo contemporáneo. ¡América Latina tiene que ser libre y soberana!” [5]

Estas mismas declaraciones, han encendido un debate en vista al contenido y los calificativos expresados en esta comunicación, más aún a sabiendas de las constantes visitas que tendría el secretario general del partido de gobierno a las reuniones bolivarianas presididas por Nicolas Maduro. Por otro lado, la administración Sagasti tomó una posición amplia y de apoyo con relación al Grupo de Lima, sin embargo, esta problemática quedó opacada y relegada a un segundo plano dado el contexto de pandemia, ergo tampoco se abordó de manera galopante la crisis venezolana.

Dicho esto, la referencia al “Grupo de Washington”, estaría dada por la tentativa de alineación política que tendrían la mayoría de administraciones gubernamentales latinoamericanas con la “Casa Blanca”, misma que ha sido criticada por Cerron y Maduro. En relación a ello y en declaraciones a los medios el día domingo 15 del presente, Cerron indicó:

“Me hubiera gustado [estar a cargo] de la Cancillería, por qué, porque me gusta la política exterior y yo creo que hay cosas que hay que desligar a nuestro país de una dependencia neocolonial que se ve a todo nivel” [6].

A estas declaraciones, se suman los comentarios del entonces Canciller Béjar en su discurso de designación, lo que da cuenta de que la política exterior del gobierno Castillo se acercaría más a mecanismos multilaterales que funcionen bajo la premisa del diálogo pacífico a fin de encontrar un acuerdo entre la oposición y el oficialismo venezolano. Sin embargo, acorde a lo que menciona el profesor Vidarte, la pésima comunicación institucional sobre el tema ha permitido que surjan especulaciones, que incluso han llevado a politizar la salida del Perú del Grupo de Lima. Enfatizamos que no debe confundirse las declaraciones de personajes como Vladimir Cerrón con las comunicaciones oficiales de Cancillería y el Premier Bellido sobre la permanencia del Perú en el Grupo.

5. Conclusión y la política exterior peruana a futuro

Por ello, también vale analizar qué panorama tendría el Perú en los próximos meses o años dado el debate sobre la permanencia de Perú en el Grupo de Lima. En el diálogo con el profesor Vidarte acerca de las repercusiones del retiro del Perú del Grupo, nos comentó que, “la diplomacia peruana quedaría muy dañada si se decidiera el retiro de forma abrupta debido a que nuestro país fue el impulsor del Bloque e incluso le dio su nombre”. Por otro lado, una posibilidad es la que se habría analizado desde Cancillería. El “Grupo de Contacto” ha venido siendo una iniciativa sostenible desde su coalición, dado que es liderado por países de la Unión Europea con una larga data de negociaciones internacionales las cuales tuvieron un final exitoso, tal como refrenda el ex-canciller Garcia-Sayan[7].

En ese sentido, no consideramos incompatible el acercamiento del Perú al “Grupo de Contacto” y su permanencia en el Grupo de Lima en tanto los sucesos de los últimos días han mostrado que la mediación de Noruega de la Mesa de Diálogo en México es una muestra del diálogo como mecanismo más eficaz. En este punto, podemos mencionar que la característica principal de estas coaliciones es el trabajo conjunto y un objetivo en común, el cual debería ser cumplido, muy al margen de quién sea el líder o cual sea el nombre. Dicho esto, el debate aún está en la mesa, ya que no se puede soslayar, la importancia que tiene la democracia en Venezuela ni mantenerla como un valor alejado de nuestras realidades.

El ahora excanciller Béjar aseguró que:

“el Perú va a propiciar que todas las iniciativas internacionales converjan alrededor del Grupo de Contacto, que hoy por hoy se presenta como la alternativa más eficaz para unificar la acción internacional a favor de una solución del problema venezolano»[8].

Consideramos que el nuevo o nueva  titular de la cartera de exteriores tendrá que acoger una posición más analítica a la de Héctor Béjar. Además, de continuar con la misma estrategia confrontacional del Grupo de Lima, se alejaría a nuestro país de la propia razón de ser del Grupo: la realización de elecciones democráticas y la vigencia de los derechos fundamentales en Venezuela. Precisamente, Vidarte y Kahhat[9] coinciden en que, las sanciones económicas contra Venezuela y respaldadas por una abrumadora mayoría de países pertenecientes al Grupo de Lima solo ha afectado directamente a la población, y de acuerdo a conocidas estadísticas su efectividad es reducida. A nuestro parecer, el nuevo Canciller tendrá la ardua tarea de acercar al Grupo de Lima, tomando en cuenta su parcializada composición, al “Grupo de Contacto” para priorizar las acciones pacíficas que primen el diálogo.

Por lo antes planteado el profesor Vidarte indica “Lo que el Perú debería hacer es seguir impulsando el acercamiento al Grupo de Contacto para articular el de Lima a la estrategia del Contacto promoviendo el diálogo en México”. En ese sentido, esta resultaría una tarea difícil pues algunos países de la región se sienten más cómodos con las presiones y sanciones, por lo que será también una prueba para el liderazgo del Perú en la región en tanto conformar un frente unido ante la crisis venezolana.

Por último y en consecuencia, la salida de Perú del Grupo de Lima tiene diversas implicancias, que vistas desde diversas ópticas son contrapesadas con otras decisiones diplomáticas o políticas. Debemos reafirmar que dicho Grupo tiene aún la opción de reconducir su política, buscando alianzas más ambiciosas, como la del Grupo de Contacto, en pro de solucionar el problema venezolano. En razón a ello, el hecho de que el Perú salga o no del Grupo de Lima, no es algo que resulte trascendental para resolver el foco del problema, sino el hecho de que el Perú procure los medios necesarios para el retorno a la democracia del país llanero, valor que busca resurgir a la luz de una esperanza de diálogo, siendo este el único instrumento que preverá el cauce democrático para el futuro de nuestro vecino país.


[1] https://www.gob.pe/institucion/rree/noticias/24270-declaracion-del-grupo-de-lima

[2] https://rpp.pe/mundo/venezuela/cual-es-el-nuevo-enfoque-del-grupo-de-lima-respecto-a-venezuela-esto-dice-allan-wagner-noticia-1346746

[3] Magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia y egresado de la Facultad de Derecho de la PUCP. Es profesor ordinario del Departamento Académico de Ciencias Sociales de la PUCP y de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

[4]https://www.gob.pe/institucion/rree/noticias/509162-discurso-del-ministro-de-relaciones-exteriores-sr-hector-bejar-rivera-en-la-ceremonia-de-asuncion-del-cargo

[5] https://twitter.com/VLADIMIR_CERRON/status/1423871607626420233

[6] https://elcomercio.pe/politica/vladimir-cerron-sobre-indulto-a-antauro-humala-si-lo-ha-prometido-el-presidente-pedro-castillo-debe-cumplirlo-peru-libre-nndc-noticia/

[7] https://www.youtube.com/watch?v=DXzJmvkeXNI

[8] https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20210810-per%C3%BA-respalda-reinicio-de-di%C3%A1logo-entre-maduro-y-oposici%C3%B3n-venezolana-en-m%C3%A9xico

[9] https://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/el-ocaso-del-grupo-de-lima

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