Por Nicole Isabel Vera Trujillo, estudiante de Derecho de la PUCP y miembro del programa de Desarrollo Social de THĒMIS – Khuska.

 

Introducción

El 11 de marzo de 2020, el Gobierno decretó a nuestro país en estado de emergencia sanitaria a causa del Covid-19. Desde entonces, hemos sido testigos de todos los efectos negativos que ha causado tanto a nivel económico, social, en salud y entre otros. Si bien la pandemia del Covid-19 nos ha afectado a todos y a todas, es importante el evidenciar y visibilizar que esta afectación ha sido mucho mayor en las poblaciones en situación de vulnerabilidad, como es el caso de las poblaciones indígenas y originarias de nuestro país.

Lamentablemente, las poblaciones indígenas y originarias han sido totalmente olvidadas por nuestras autoridades, pues incluso, desde antes de la pandemia, estas poblaciones no podían satisfacer necesidades básicas como el acceso a la salud, agua potable y saneamiento, educación en todos sus niveles, entre muchos más. Aquel olvido histórico debido a las desigualdades estructurales que viven estas comunidades se ha visto reflejado y acrecentado en los efectos del covid-19. Un claro ejemplo de ello es la falta de hospitales y centros médicos que brinden una atención rápida y eficiente para tratar los casos relativos al Covid-19.

De esta manera, el presente artículo busca evidenciar y visibilizar de qué forma se han visto afectados los pueblos indígenas originarios a propósito de la pandemia de Covid-19 y los retos que nos quedan por lograr para alcanzar un país realmente intercultural y democrático que brinde las herramientas necesarias para que las poblaciones indígenas puedan desarrollarse plenamente.

Derechos de los Pueblos Indígenas 

Los derechos humanos son las facultades y libertades que tiene todo ser humano por el simple hecho de existir y son necesarios para el desarrollo adecuado de la vida humana [1]. Todos y todas, sin excepciones, contamos con estos derechos enumerados en nuestra Constitución Política y diversos instrumentos normativos internacionales. En adición a ellos, los pueblos indígenas cuentan con derechos colectivos propios reconocidos por el Estado. El Ministerio de Cultura define a estos derechos colectivos, y específicamente a los derechos de los pueblos indígenas, como: “aquellos derechos reconocidos en el Convenio 169 que buscan proteger la identidad, integridad y desarrollo de los pueblos indígenas u originarios, sin menoscabo de los derechos fundamentales y del sistema jurídico internacional.” [2].

Dicho Convenio incluye tres medidas claves en su aplicación: a) que aseguren a los miembros de dichos pueblos gozar, en pie de igualdad, de los derechos y oportunidades que la legislación nacional otorga a los demás miembros de la población; b) que promuevan la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de esos pueblos, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres y tradiciones, y sus instituciones; c) que ayuden a los miembros de los pueblos interesados a eliminar las diferencias socioeconómicas que puedan existir entre los miembros indígenas y los demás miembros de la comunidad nacional, de una manera compatible con sus aspiraciones y formas de vida [3]

Como sabemos, nuestro país es pluricultural en tanto acoge diversas culturas, lenguas y formas de vida. Actualmente, en el Perú conviven 55 pueblos indígenas, los cuales según datos del INEI, equivale al 24,9% de la población censada en el país [4]. Sin embargo, lejos de que el Estado promueva el desarrollo y el correcto ejercicio de sus derechos, las poblaciones indígenas han vivido en un estado de vulnerabilidad continuo. Esto no es reciente. Antes de la pandemia, estas poblaciones ya veían sus derechos vulnerados y se evidenciaba cómo es que las medidas de aplicación que brinda el Convenio 169 no son cumplidas. Podemos enumerar algunos ejemplos [5]:

  • Falta de acceso a agua, higiene y saneamiento.
  • Escaso acceso a servicios de salud.
  • Falta de acceso a la educación.
  • Pobreza: tienen casi tres veces más probabilidades de vivir en la extrema pobreza que los no indígenas.
  • Conflictos y violencia.
  • Represión y criminalización: cada mes, cuatro líderes indígenas son asesinados en América Latina por defender sus derechos.
  • Pérdida de su cultura y tradiciones: el 40% de las lenguas indígenas están en peligro de extinción.
  • Expropiación de sus tierras.
  • Impacto del cambio climático, etc.

Ahora bien, nos centraremos en los dos derechos que abordaremos en este artículo: el derecho a la salud y a la información. Especialmente, en cómo se puede garantizar y brindar una adecuada promoción de estos derechos, por parte del Estado, dentro de las poblaciones indígenas.

Por un lado, sobre el derecho a la salud, es necesario que el Estado “tenga en cuenta los conceptos distintivos de los pueblos indígenas en materia de salud, que están inextricablemente vinculados con la realización de otros derechos, incluidos los derechos a la libre determinación, al desarrollo, a la cultura, a la tierra, al idioma y al medio ambiente saludable” [6]. Es decir que, por ejemplo, en el caso del Covid-19 y la vacuna que veremos más adelante, no se puede pretender iniciar una campaña de vacunación en las poblaciones indígenas sin tomar en cuenta su propia cosmovisión e interacción con la medicina, la cual es mayormente a través de la medicina tradicional.

Por otro lado, en el caso del derecho a la información, para que se pueda dar una comunicación asertiva e intercultural y, por tanto, lograr que la información realmente pueda tener algún efecto, se debe distinguir entre tres tipos de condiciones para su funcionamiento adecuado y un éxito en el diálogo intercultural: i) condiciones, sociales y políticas; ii) mínimos compartidos y iii) competencias de conocimiento del otro [7]

En el caso de la primera condición, hace referencia a la inequidad, posiciones de poder, desigualdades y discriminación que hay entre las poblaciones indígenas y no indígenas. De modo que, al momento de hacer este diálogo intercultural, es importante que quien brinde el mensaje tome en cuenta estas condiciones y busque reducir dichas brechas. Por otro lado, sobre la segunda condición, antes de impartir la información y comenzar el diálogo intercultural es importante el reconocer que tienen en común las dos poblaciones. Por ejemplo, en cuanto objetivos y buscar que el diálogo vaya en dicha línea. Finalmente, la tercera condición se refiere a que, para que haya un diálogo intercultural efectivo, es importante conocer a la otra población, de forma que al momento de darse esta comunicación, se tenga un conocimiento mínimo de su cultura, formas de vida, cosmovisión, etc. [7]

La situación de mayor vulnerabilidad en la salud de las poblaciones indígenas durante la Pandemia

Pese a que las poblaciones indígenas se encuentran especialmente amparadas tanto a nivel nacional como internacional, con el fin de que el Estado pueda promover su desarrollo a través de medidas y políticas estatales que las beneficien, en la realidad, sucede todo lo contrario. Y es que existe una vulneración histórica a sus derechos, tanto económicos, sociales, como culturales, y una desprotección y olvido total. 

Para efectos de ejemplificar esta desprotección y olvido, en tiempos de COVID-19 podemos evidenciarla en (i) La falta de atención médica y accesibilidad a establecimientos de salud, (ii) La falta de una comunicación adecuada e intercultural sobre la vacuna hacia las poblaciones indígenas. Sobre el primer punto, tal como afirma el Informe 169 de la Defensoría del Pueblo, “más del 50 por ciento de pueblos indígenas amazónicos no cuentan con centros de salud cercanos, no cumpliéndose la condición de accesibilidad física” [8]. Lamentablemente, dicha situación pone en mayor riesgo a estas poblaciones, ya que no hay forma en la que puedan atenderse en caso contraigan el COVID-19.

Sobre la distancia entre las poblaciones indígenas y los centro de salud, el epidemiólogo Gabriel Carrasco detalla que: “los grupos indígenas con más difícil acceso a un hospital son los Cashinahua, que habitan la región Ucayali, les tomaría entre 4 y 6 días llegar a un centro de referencia para el tratamiento de Covid-19; los Ticuna, en Loreto; y los Shawi, en Loreto y San Martín, emplearían entre 1 y 4 días; los Asháninkas entre 2 y 4 días. Las comunidades quechuas, muchas de ellas más cercanas a rutas de transporte terrestre, están a entre dos y 24 horas de un hospital.” [9]. Es importante que las poblaciones indígenas puedan tener mayor accesibilidad a centros de salud, no solo por la pandemia actual, sino por las distintas enfermedades que puedan padecer, ya que también debemos tomar en cuenta que las poblaciones indígenas son las más expuestas a epidemias, como el dengue.

El efecto que el olvido en el sector salud de las poblaciones indígenas tuvo durante la pandemia se representó en las lamentables cifras de contagios y fallecidos. Un ejemplo de ello, que seguro recordaremos por el impacto que tuvo a nivel televisivo, es el caso de Loreto. Loreto fue y es una de las regiones más golpeadas por el Covid-19, especialmente sus poblaciones indígenas, y la situación de los pocos hospitales que había era devastadora: “Los pasillos y las salas de espera se convirtieron en pabellones improvisados. Cuando no quedan camas, los pacientes yacían en colchonetas en el suelo, cada uno sujeto por un tubo flexible a un cilindro de oxígeno. Algunas personas informaron que los cuerpos envueltos en sábanas se amontonaban más rápido de lo que podían ser retirados” [10]. Esta situación, y la falta de acceso a salud, dejó en total desamparo a las comunidades indígenas, por lo que muchos de ellos se organizaron y “en algunas comunidades, las familias abandonaron sus hogares y se adentraron en el bosque, construyendo refugios donde esperaban remontar la pandemia con alimentos que cazaban, pescaban o cultivaban en pequeños huertos [10].

Con hemos podido evidenciar, desde el inicio de la pandemia existe una vulneración al derecho a la salud de las poblaciones indígenas, que si bien no es nueva, se ha podido evidenciar y visibilizar mucho más. Es necesario que el Estado comience a tomar medidas de desarrollo en pro de las poblaciones indígenas, tanto en el sector salud como en los demás sectores que se encuentran igual de desamparados.

El 66% de poblaciones indígenas en Loreto y Ucayali no quieren vacunarse. ¿Por qué existe este rechazo?

Similar es lo que sucede alrededor del derecho a contar con información adecuada. Actualmente, en la capital, nos encontramos en un buen momento de vacunación, donde la vacuna ha llegado hasta los más jóvenes y logrado la aceptación que necesitaba para tener un proceso de vacunación exitoso. Dicha situación, no es compartida dentro de las poblaciones indígenas. Organizaciones indígenas de Loreto y Ucayali mostraron su preocupación respecto al proceso de vacunación que se realiza en sus comunidades.

Dicha preocupación ha sido materializada en una encuesta realizada por diversas organizaciones (Orpio, la Organización Regional AIDESEP-Ucayali (Orau), USAID, Alianza por la Amazonía Frente al COVID-19, Rainforest Foundation US y CEDRO), las cuales dieron como resultado que el 66% de la población indígena en Loreto y Ucayali no quieren vacunarse, siendo dos de las causas principales la desinformación y el miedo.

Tal como menciona Jorge Pérez, presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas de Oriente: “Lo que dice esta encuesta es que los pueblos indígenas necesitan información sobre la vacuna, sino no esperemos que se vacunen una gran cantidad de hermanos”. [13] Por ello, “la información difundida debe ser de calidad, objetiva, oportuna, y además, culturalmente apropiada. Las campañas de información sobre la vacunación contra el COVID-19 deben realizarse en las lenguas originarias de los pueblos, en coordinación y con la participación de sus miembros para así garantizar una efectiva adecuación cultural” [14]

De la mano con ello, tras la preocupación expresada por distintos líderes, como el señor Jorge Pérez Rubio y Josué Juamanga Ruiz, hacia la vacunación de los pueblos indígenas, la Defensoría del Pueblo se pronunció al respecto, resaltando una vez más la importancia de brindar información de manera intercultural: “La Defensoría del Pueblo ha manifestado a las autoridades nacionales y regionales la necesidad urgente de difundir ampliamente, en lenguas indígenas u originarias, información relacionada sobre las vacunas, el progresivo proceso de vacunación y su importancia en la lucha contra el coronavirus, frente a la desinformación e información inexacta” [15].

Por otro lado, para que la información brindada sobre el Covid-19 y el proceso de vacunación sea realmente eficaz, es importante reconocer  y tomar en cuenta las diferentes formas de vida y cultura que tienen estas poblaciones.

Las poblaciones indígenas, como parte de su cosmovisión e identidad, han hecho uso, desde tiempos ancestrales, de la medicina tradicional. La medicina tradicional conforma parte importante de la cultura de estas poblaciones y su fuente principal de salud. “Nuestra población ha desarrollado durante siglos conocimientos y prácticas de salud basadas en su experiencia; constituyendo sistemas de salud que incorporan otras formas de relaciones en sus procedimientos de curación o sanación; tales como elementos del ritual, la cosmovisión y la interrelación de terapias” [11]. Si bien, se ha buscado integrar ambas medicinas, aún existe una falta de reconocimiento y valoración hacia la medicina tradicional, lo cual acrecienta aún más la distancia entre ambas.

Es debido a esa distancia, que es totalmente comprensible el hecho de que las poblaciones indígenas sientan este sentimiento de rechazo hacia la vacuna, que parte, justamente, de esta medicina occidental que al día de hoy aún se encuentra alejada de estas poblaciones. Sin embargo, es esencial hacer hincapié en que este rechazo no solo se da por la diferente cosmovisión que tienen estas poblaciones, sino también por la falta de información y olvido por parte del Estado.

Un ejemplo de ello, es el caso de Cantagallo, en el cual, debido a la falta de atención médica para curar el Covid-19, esta comunidad ha optado por hacer uso de su medicina tradicional. Es así que, Comando Matico, el grupo dedicado a hacer uso de las plantas medicinales para hacer frente al Covid-19, menciona que: 

“Nosotros no tenemos quién nos brinde apoyo, pero vamos a hacer que nos apoyen. Vamos a demostrarles que nuestras plantas medicinales siguen siendo de gran uso y necesidad en este tiempo de pandemia. Y eso es lo que hicimos: demostrar que nuestra planta medicinal sí resulta, sí salva vidas, aunque otros digan que no. Porque nosotros como los autores que realmente vivimos y trabajamos con las plantas medicinales durante este tiempo de pandemia. Y estamos muy contentos de ver los resultados que dan nuestras plantas medicinales” [12]

Este testimonio demuestra que las poblaciones indígenas necesitan un mayor apoyo por parte del Estado, y parte de ese apoyo también consiste en brindar información y mantener una comunicación intercultural y asertiva con estas comunidades, con el fin de que puedan sentirse más seguros y seguras de ponerse la vacuna y lograr este diálogo entre las distintas formas de medicina. 

Reflexiones y Conclusión

Todo lo mencionado anteriormente nos lleva a reafirmar que tanto antes de la pandemia como ahora se muestra una clara necesidad de crear medidas por parte del Estado en pro del desarrollo de las poblaciones indígenas. Ello, en un marco intercultural y de respeto, donde se tenga cabida a las diferentes culturas, formas de vida, cosmovisiones, y se trabaje desde la igualdad, no desde la discriminación o las relaciones de poder. Por ello, es que también se hace necesario el hacer partícipes de estas decisiones y creación de medidas y políticas públicas a las propias poblaciones indígenas. Es imperativo que se les permita adoptar un rol más participativo y político dentro de la sociedad, con el fin de que puedan representar verdaderamente las necesidades de sus pueblos, y participar activamente en la creación, planeación y ejecución de las políticas públicas orientadas a resolver estas necesidades.

En el caso del acceso a la salud y la comunicación e información intercultural hemos podido evidenciar las deficiencias que ambos ámbitos han tenido y tienen durante la pandemia. Lamentablemente, seguimos viviendo en un país con grandes barreras, donde un derecho tan primordial como lo es la salud no es satisfecho por todas y todos; lo cual, a su vez, se ve reforzado por la falta de información intercultural, como lo pudimos apreciar con la promoción de la vacunación.

Finalmente, si bien aún queda un largo camino que recorrer con el fin de romper estas barreras. Es importante el reconocer los avances que hay en la materia, como la implementación de la Plataforma Itinerantes de Acción Social (PIAS), “donde el envío de mensajes de texto y llamadas pregrabadas, forma parte de la Estrategia Informativa en Lenguas Indígenas u Originarias sobre la importancia de la vacunación contra la COVID-19 a los pueblos indígenas, la cual busca garantizar que la inmunización será un proceso libre, informado y en sus lenguas maternas” [16]; y el caso de Jack Jarlin Faquín, servidor Shipibo-Konibo, quien ha sido el intermediario entre el Estado y los pueblos indígenas, con el fin de promover la vacuna y sus beneficios. 

Es esencial apuntar a generar mayores avances como estos. Lo cual será posible en la medida que comencemos a considerar a las poblaciones indígenas como aliados en la lucha contra el COVID-19, y que el Estado Peruano se comprometa a garantizar efectivamente sus derechos.


[1]https://www.dar.org.pe/wp-content/uploads/2018/06/Cartilla-1-Derechos-de-los-pueblos-indigenas-aprobada-14_05_18_R.pdf

[2]https://centroderecursos.cultura.pe/sites/default/files/rb/pdf/DerechosdelospueblosindigenasenelPeruMaterialesdecapacitacion2.pdf

[3]https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2019-05/Folleto-Convenio-169-OIT.pdf

[4]https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1642/cap03_01.pdf

[5]https://ayudaenaccion.org/ong/blog/ayuda-humanitaria/covid-indigenas/

[6]https://www.ohchr.org/Documents/Issues/IPeoples/OHCHRGuidance_COVID19_IndigenouspeoplesRights_ES.pdf

[7]https://centroderecursos.cultura.pe/sites/default/files/rb/pdf/DIALOGO%20INTERCULTURAL%20-%20A5.pdf

[8]http://www.defensoria.gob.pe/modules/Downloads/informes/defensoriales/Informe-Defensorial-N-169.pdf

[9] https://ojo-publico.com/1849/la-pandemia-avanza-en-la-amazonia-mas-rapido-que-el-estado

[10]https://www.filac.org/covid-en-la-amazonia-peruana-la-lucha-de-los-pueblos-indigenas-por-sobrevivir/

[11]https://web.ins.gob.pe/es/salud-intercultural/medicina-tradicional

[12]https://www.culturalsurvival.org/news/abandonados-por-el-gobierno-los-pueblos-indigenas-del-peru-lideran-una-poderosa-respuesta

[13]https://www.actualidadambiental.pe/mas-del-66-de-indigenas-encuestados-no-quieren-vacunarse-por-falta-de-informacion/

[14]https://idehpucp.pucp.edu.pe/notas-informativas/los-pueblos-indigenas-y-el-derecho-a-tener-acceso-a-una-vacuna-contra-la-covid-19/#_ft 15

[15]https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2021/04/Oficio-N%C2%BA-171-2021-DP-AMASPPI-Minsa-recomendaciones-vacunaci%C3%B3n.pdf

[16]https://www.gob.pe/institucion/cultura/noticias/502887-ministerio-de-cultura-informa-sobre-la-importancia-de-la-vacuna-contra-la-covid-19-a-traves-de-mensajes-en-lenguas-indigenas?fbclid=IwAR1CR6_K4LHbx6DAEcar82ukhwMWQJaHblB318VlWUJUWFZL1Cor7uZ_NL4

 

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