Por Enfoque Derecho

  1. Introducción

En el alba del 5 de febrero, las y los vecinos del centro de Lima vieron interrumpido su sueño por el tañir de las campanas ubicadas en las torres del templo de San Francisco,  el ruido de los taladros y el bullicio de los transeúntes amalgamaban un escenario difícil de detallar a esas horas de la noche. La problemática descrita se vierte en vista al retiro, por parte de la Municipalidad de Lima, del cerco instalado alrededor del complejo monumental del templo de San Francisco, en pro de recuperar este espacio público, el cual se encuentra contemplado en el plan de peatonalización del Centro Histórico de la tres veces coronada Ciudad de los Reyes.

Este hecho desató la molestia de los frailes franciscanos, ya que los mismos consideran este acto como una afrenta al patrimonio cultural de su complejo arquitectónico que data su inauguración el 3 de octubre de 1672[1]. Del otro lado de la orilla, encontramos a 2 organismos de carácter estatal, siendo el primero la municipalidad, entidad que busca mediante el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, recuperar espacios públicos, los cuales serán revalorados y puestos al servicio de la comuna limeña y por otro, el Ministerio de Cultura, que bajo una estricta coordinación con la representación edil marcaron un plan de trabajo para el retiro de este muro perimétrico.

Así las cosas, Enfoque Derecho mediante este editorial busca abordar un análisis amplio desde el aspecto histórico, así como su relación con el acápite de los derechos reales y la implicancia que tienen en pro de la conservación del patrimonio cultural, haciendo a la par, una disquisición en cuanto al proceso que realizó la Municipalidad de Lima al igual que el Ministerio de Cultura. Ante ello, la posición de quienes redactan esta crónica versará en criterios y puntos estrictamente legales buscando arribar a un entendimiento propio del concepto de propiedad, posesión y otros relevantes para el caso.

  1. Análisis del caso

2.1 Construcción del cerco perimétrico

Uno de los registros más antiguos de la ciudad de los reyes, es sin duda la división y repartición de solares efectuada por Francisco Pizarro posterior a la fundación de Lima en 1535[2], dado que en esta suerte de división provisional se entregó gran cantidad de territorios a los vecinos notables, así como a soldados de rangos quienes posterior a su llegada de España colaboraron con Pizarro en la conquista del Perú. Es en ese entender, que los solares contiguos al centro administrativo de Lima tenían cierta importancia dada su ubicación y extensión, por lo que uno de los muchos distribuidos fue entregado a la orden Franciscana, donde se erigió una pequeña capilla que a la postre de los años fue tomando mayor relevancia por la cantidad de feligresía, así como por la complejidad en el acabado arquitectónico de la época; sin embargo, el terremoto del 4 de febrero de 1655 que asoló Lima colapsó las estructuras de este recinto de oración.

Tiempo después y dada la necesidad de un espacio dedicado al culto catolico para la población limeña del siglo XVII, se inicia la construcción del recinto que conocemos en la actualidad ubicado entre el jirón Ancash y el jirón Lampa en el centro de nuestra ciudad capital. Un dato relevante en este punto es que ningún documento histórico al que éste editorial tuvo acceso habla de un muro perimetral, del cual se tiene una data posterior. El registro conlleva a afirmar que este muro no habría sido parte de la estructura original del Templo, más al contrario, este elemento habría sido adosado al perímetro en las postrimerías de la década de 1980 y siguientes, dada la amenaza de los ataques con coches bomba u otros atentados perpetrados por integrantes de Sendero Luminoso a estructuras inmuebles en la ciudad capital.

No obstante, durante la investigación arqueológica que se realizó en la Plazuela de San Francisco, en los primeros meses del año 2021, para su recuperación y puesta en valor, se hallaron restos coloniales cuya data se calcula entre 1603 y 1669. El Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, que ejecuta el equipo de profesionales y técnicos de varias disciplinas de Prolima, descubrió, entre otras cosas, los remanentes de un cerco perimétrico (ver imagen 1), que dan a conocer las medidas exactas y el material original del también llamado muro pretil. Se sabe que el muro tenía la función de demarcar un espacio considerado sagrado por la iglesia[3].

 Imagen 1: La iglesia de San Francisco, el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad y la iglesia del Milagro con el muro pretil que originalmente rodeaba este espacio de la arquitectura colonial.
Fuente: Revista En Lima

Imagen 2: Vista del actual del (ahora demolido) muro que rodea la Iglesia San Francisco
Fuente: Misioneros Digitales Católicos MDC

En ese orden de ideas, el cerco perimétrico del convento de San Francisco, que fue construido en la década de los 80, en realidad rodea mayor espacio del que se consideraba sagrado por la Iglesia y era protegido por el original muro pretil. Es decir, el cerco perimétrico que ha sido el foco de la discordia estas últimas semanas en realidad nunca formó parte del complejo arquitectónico original del templo San Francisco, por lo que las obras de peatonalización del Centro Histórico de la capital buscan recuperar este espacio para el paso público, como se detalla más adelante.

2.2 Accionar de la municipalidad y Ministerio de Cultura

En el año 2019, PROLIMA elaboró el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima que promueve la recuperación histórica, arquitectónica, urbana, social y humana del CHL, respetando los valores asociados al Paisaje Urbano Histórico y cumpliendo el mandato establecido en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de 1972. Este Plan 2019-2029 cuenta con las aprobaciones de los ministerios de Cultura y de Vivienda así como de UNESCO Internacional y corresponde a la necesidad de actualizar y ensamblar la nueva realidad de la ciudad y su necesidad de conservación.

Uno de los ejes estratégicos es el centro metropolitano de carácter tradicional y cultural, para ello, elaboraron proyectos estructurantes que buscan reestructurar las dinámicas urbanas de zonas concretas. En específico, en la zona Áncash se cambiarían todo los pavimentos recuperando el espacio público para los peatones, se recuperará integralmente 25 inmuebles, parcialmente 103 y se intervendrán 97 predios con fines de renovación urbana. Para lo que nos compete, una de las 6 etapas de intervención es San Francisco[4].

Imagen 3: Vista del proyecto de puesta en valor de la plazuela de San Francisco que contempla la vuelta al origen y la peatonalización del espacio.
Fuente: Revista En Lima

Así como advertimos anteriormente, el 5 de febrero, el personal de la Municipalidad de Lima se presentó en la iglesia San Francisco y demolió la reja de 145 metros que protegía la plazuela. Frente a la clara oposición de los Franciscanos, la Municipalidad de Lima sostuvo que la ejecución de las obras se notificaron a la  Dirección de Patrimonio Histórico Inmueble del Mincul y tenían su autorización.

El ministerio de Cultura confirmó que mediante la Resolución N.° 000009-2022-DGPC/MC del 07 de enero del 2022, se emitió la autorización sectorial para la ejecución del proyecto de Mejoramiento y remodelación del servicio de recreación pasiva en la Plazuela San Francisco. Así, se afirmó que la revisión y evaluación de la propuesta tuvo como base la normativa específica vigente para el Centro Histórico de Lima (Reglamento Único de la Administración del Centro Histórico de Lima – RUACHL), así como Documentos Fundamentales para el Patrimonio Cultural, de carácter internacional. Como mencionamos, el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, que planificó la demolición del muro para la recuperación de los espacios peatonales, obtuvo la autorización de la UNESCO Internacional[5].

2.3 Denuncia de los Franciscanos

Pese a que la Municipalidad de Lima, aparentemente, cuenta con las autorizaciones correspondientes, el fraile Rafael Hurtado, miembro de la Comisión Jurídica de la orden, lamentó el accionar de la municipalidad y aseguró que no es la primera vez que atentan contra su patrimonio cultural. Asimismo, sostuvo que el municipio no ha realizado los estudios de impacto patrimonial que exige la UNESCO en estos casos.

Por otro lado, la congregación de franciscanos presentó una denuncia ante el Ministerio de Cultura y la Fiscalía a raíz de los daños ocasionados por un camión que trasladaba cemento en la plazuela de la iglesia de San Francisco, donde la Municipalidad de Lima realiza obras de peatonalización. El fray Rafael Hurtado, comunicó que “esta destrucción ilícita del muro que forma parte del conjunto monumental y protegía precisamente toda la plazuela, a consecuencia de ello tenemos un forado inmenso que ha afectado la bóveda interna de una de las catacumbas. A razón de ello hemos presentado una denuncia al Ministerio de Cultura y también a la Fiscalía de prevención del delito contra el Patrimonio”[6].

Asimismo, el Ministerio de Cultura ya comunicó que se ha puesto a disposición para que exista un diálogo entre ambas partes: la Orden Franciscana y la Municipalidad Metropolitana de Lima, con la finalidad de lograr acercamientos en beneficio del Patrimonio cultural.

  1. El derecho de propiedad
  • Análisis posesorio

A este punto, vale la pena detallar el concepto de posesión y que, como es sabido, en nuestro ordenamiento jurídico se adopta la teoría de Savigny, teniendo en ella 2 elementos claros y necesarios, siendo estos el corpus; capacidad donde se tiene un contacto físico y directo con el res o la cosa, por lo que se podría tomar una determinación de hacer o dejar de hacer con el objeto de manera unilateral y el animus domini, entendiéndose como el ejercicio del derecho de propiedad, en palabras de Jorge Avendaño y Francisco Avendaño[7] es “no reconocer el derecho de propiedad de otro”, en este caso sobre el bien propio dado su carácter posesorio. En igual medida los autores refieren en su texto,  “en este sentido, la posee tanto el propietario como el ladrón, ya que ambos tienen animus domini”. Esta reflexión es necesaria para poder comprender el valor que tiene la posesión en vista que es un comportamiento sobre la cosa que se tiene bajo tutela, tomando en cuenta también que no recae un análisis de buena fe, dado su característica de comportamiento.

  • Análisis de Propiedad

Ahora bien, una vez detallada la posesión es necesario pasar al entendimiento de otro de los pilares de los derechos reales; la Propiedad, siendo entendida como un derecho constitucional amparado en nuestra carta magna, mismo que tiene un matiz amplio de ejercicio y a la par tiene un umbral de restricciones implícitas a su aplicación. Este derecho está enmarcado por 4 características determinadas en el artículo 923 de nuestro Código Civil, el cual a la letra dice “La propiedad es el poder jurídico que permite usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Debe ejercerse en armonía con el interés social y dentro de los límites de la ley.”

De este razonamiento jurídico se puede pormenorizar varias cosas, la primera es, sin duda, las características que tiene la propiedad, pues en cuanto al uso, podemos aseverar que es el hecho de servirse del bien, dándole una razón para satisfacción de una necesidad o requerimiento de su titular. En cuanto a disfrutar, se puede coligar a la acción de percibir frutos del bien, con lo cual el aprovechamiento desde una perspectiva económica es palpable. Por otro lado, disponer refiere a prescindir o despojarse del elemento de propiedad; siendo reivindicar el último atributo de la propiedad, por lo que se debe entender como la acción de recuperar. En palabras de Jorge Avendaño, “esto supone que el bien esté en poder de un tercero y no del propietario”[8], en ese entendido es que esta cita, al igual que el atributo de propiedad son necesarios para el entendimiento del presente editorial, dado que en el panorama actual de lo ocurrido en las afueras del recinto franciscano se habría tomado la determinación de optar por dicha figura.

  • Prescripción y argumentos

Es válido mencionar desde otra perspectiva necesaria para el desarrollo de este caso, el análisis del artículo 950 de nuestro Código Civil, dado que la prescripción adquisitiva de un bien inmueble podría ser citada como argumento de resolución de este u otros casos similares. Por ello, este acápite legal de nuestra normativa civil versa sobre el paso de un período de tiempo establecido en la norma que dará pie a la extinción del derecho innato de un titular pasando este a favor de quien ocupó el bien por el periodo establecido. Este concepto es detallado en similar conceptualización por Berastain Quevedo[9], a quien refiere “consiste en el transcurso de un determinado lapso de tiempo que aunado a la falta de ejercicio de un derecho da lugar a la extinción de la acción correspondiente a ese derecho”.

En este mismo sentido y en un análisis sucinto, Jorge Avendaño y Francisco Avendaño reseñan a la figura de prescripción adquisitiva como “un modo de adquisición del derecho de la propiedad, mediante la posesión de un bien durante un tiempo de manera continua, pacífica y como propietario”. Esta visión nos permite adentrarnos más a fondo en el caso que este editorial se ocupa, pues el eje de discusión es la óptica de los derechos reales y si es que estos pueden ser ejercidos por la congregación franciscana.

  • Posibilidad de prescripción al estado y aplicación de la Ley 29618

Sin lugar a duda, otro punto necesario de análisis es la aplicación de la Ley 29618, misma que tiene una redacción escueta en sus disposiciones pero necesaria para el cuidado y mantenimiento de los bienes estatales, los cuales hasta antes de su ejecución sufrían de procesos prescriptorios a favor de particulares contraviniendo al erario y patrimonio estatal. Es en ese entender, que a partir de noviembre de 2010 los bienes estatales tienen el carácter de imprescriptible y con presunción de posesión por parte del estado.

Con relación al análisis es que se conlleva un trasfondo constitucional tanto para el artículo 70, que a la letra dice “El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza. Se ejerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley …” así como para el artículo 73 que refiere “Los bienes de dominio público son inalienables e imprescriptibles…”.

Ahora bien, el profesor Alan Pasco[10] hace una acertada referencia en el análisis del Pleno Jurisdiccional Civil y Procesal Civil 2016, del cual se reseña que “puede declararse la prescripción adquisitiva del dominio sobre bienes de dominio privado del Estado si es que antes de la entrada en vigencia de la Ley N° 29618 el poseedor ya ha cumplido con los requisitos necesarios para acceder a la prescripción”. En palabras de Pasco:

“A partir del 2010, entonces, el Estado goza de una prerrogativa que lo hace inmune frente a los potenciales pre escribientes. El momento “bisagra” es la fecha de entrada en vigencia de la Ley: los bienes que al momento de la entrada en vigencia de la Ley eran del Estado se convierten en imprescriptibles; los bienes que al momento de la entrada en vigencia de la Ley no eran del Estado (ya sea porque nunca fueron propiedad estatal o porque habiéndolo sido en un inicio, fueron ganados adquiridos por prescripción por un particular) no se someten a la regla de imprescriptibilidad.”

Otra óptica de necesaria revisión en el ámbito constitucional referido al derecho de propiedad, es el artículo 21 de nuestra Constitución, el cual refiere que el “Patrimonio Cultural de la Nación, los yacimientos y restos arqueológicos, construcciones, monumentos, lugares, documentos bibliográficos y de archivo, objetos artísticos y testimonios de valor histórico, expresamente declarados bienes culturales, y provisionalmente los que se presumen como tales, son patrimonio cultural de la Nación, independientemente de su condición de propiedad privada o pública. Están protegidos por el Estado.”, entendiéndose así que el perímetro del contorno de la plaza es materia de análisis y otros espacios públicos son de protección estatal. En la misma línea, a pesar de que esta normativa no podría ser aplicada al caso, es válido mencionarla, a razón de ser un punto vital para el análisis de un supuesto derecho adosado a los parámetros de aplicación de la ley.

Como corolario de esta sección de análisis de Derechos Reales, podemos inferir que la relación de posesión que se ejercía por parte de los frailes franciscanos fue válida, a pesar de que el trazo de la plaza jamás dejó de pertenecer a un espacio público, pues, independientemente de la existencia de la cerca, esta jamás habría pasado al dominio de la orden católica. Por otro lado, es válido indicar también que este espacio obedece a un parámetro patrimonial que atañe directamente al Estado bajo un mandato constitucional, siendo accesorio a ello que no se habría iniciado algún proceso de reconocimiento de dominio por parte de los frailes. Teniendo ello en cuenta, el proceder tanto de la Municipalidad de Lima como del Ministerio de Cultura es acorde a derecho y a la razón de sus funciones como entidades que buscan salvaguardar los parámetros urbanísticos del Centro Histórico de la ciudad capital.

Conclusiones

A raíz del presente análisis, concluimos que las acciones tomadas por la Municipalidad de Lima, con la autorización del Ministerio de Cultura, se enmarcan en el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima. El cerco perimétrico actual fue construido, en realidad, ante el temor de los atentados del grupo terrorista Sendero Luminoso, cuya expansión es mayor al antiguo muro pretil que demarcaba un espacio consagrado por la iglesia. Así, tomando en cuenta que todo poseedor se presume propietario salvo que se demuestre lo contrario, por mandato constitucional y la aplicación de la Ley 29618, concluimos que el Estado es poseedor de los inmuebles en cuestión dada la evidente propiedad de los mismos. En tanto los inmuebles de dominio privado estatal son imprescriptibles, la congregación no puede alegar la prescripción adquisitiva del cerco perimétrico. Por lo tanto, la Municipalidad se encontraba facultada para el retiro del muro en cumplimiento del Plan Maestro aprobado.


REFERENCIAS

[1] http://museocatacumbas.com/services-2/

[2]https://repositorio.up.edu.pe/bitstream/handle/11354/2053/PortocarreroFelipe2004.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[3] https://revista-enlima.com/2021/01/la-iglesia-de-san-francisco/

[4]https://aplicativos.munlima.gob.pe/uploads/PlanMaestro/plan_maestro_resumen_ejecutivo.pdf

[5]https://larepublica.pe/sociedad/2022/02/05/ministerio-de-cultura-confirma-que-autorizo-obras-de-remodelacion-en-plazuela-san-francisco-municipalidad-de-lima/

[6]https://elcomercio.pe/lima/centro-de-lima-franciscanos-presentaron-denuncia-tras-el-hundimiento-de-un-camion-en-la-plazuela-de-la-iglesia-san-francisco-municipalidad-de-lima-rmmn-noticia/

[7]Avendaño, J., & Avendaño, F. (2017). Derechos reales (Vol. 1). Fondo Editorial de la PUCP.

[8] Código Civil Comentado TOMO V pág. 225.

[9] Código Civil Comentado TOMO V pág. 362.

[10] https://laley.pe/art/3557/prescripcion-contra-el-estado-en-el-pleno-jurisdiccional-2016

Editorial escrito por Mariel Abad y Genaro Ormachea

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