Apuntes del modelo educativo peruano en el panorama de la crisis internacional

“El modelo educativo de hoy no responde a las exigencias de la sociedad actual, pues la vigencia de sus planes curriculares hoy no se destaca como uno de sus mayores aciertos”.

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Por Julio Jesús Mormontoy Pérez

Abogado por la Universidad Nacional del Santa. Ex miembro principal del Centro de Investigación Proceso y Constitución (2014-2016). Alumno invitado a aulas de maestría en Derecho Procesal por la Universidad de Riberao Preto de Sao Paulo Brasil (2018-2). Pasante invitado en calidad de investigador por la Universidad de Chile (2018-02). Ex miembro extraordinario del Grupo de Relaciones Inter. y DD.HH. ALEPH (2018-2021). Abogado dedicado a la defensa libre.  julio_perez_12@outlook.es.

Resumen

Este breve artículo es parte de las páginas de un diario de la educación en confinamiento, en el disertamos sobre el decaimiento irreversible de la “Escuela Nueva”, y se estaría en la búsqueda de un modelo educativo que conllevaría al activismo de la sociedad frente a la división entre educación y economía, ello, a la luz de los derechos humanos.
El modelo educativo actual se ve esmerado a adecuarse a exigencias no previstas, aspectos que han conllevado a variar su método (que ortodoxamente era presencial, y que a causa de la expansión inusitada del virus ha hecho que para combatir al mismo tengamos que adaptar la forma virtual), para proseguir con la normal continuación del plan curricular educativo en el que la vigencia de este se ha visto condicionada al activismo de la sociedad.

I. Introducción

II. Desarrollo

1. Hacia la determinación de un modelo educativo.
2. La era digital y la postmodernidad.
3. La división entre educación y economía.
4. Sobre la necesidad de un nuevo método educativo.
5. Nuevas exigencias del aprendizaje.

III. Conclusiones

IV. Referencias bibliográficas


I. Introducción

Por ende, al ser este un intento por teorizar sobre la realidad educativa en este primer tercio de siglo, tal y como fue desarrollada aquella corriente denominada la “Escuela Nueva”, modelo educativo que sirvió a los propósitos de la sociedad burguesa y la revolución industrial, y que resultó insuficiente a finales del siglo pasado e inicios del presente por sus precarios conocimientos y su falta de adaptación a las nuevas exigencias que planteaba la sociedad del conocimiento hoy nos conlleva a reinventar los métodos de la educación.

Dada, así las cosas, brindamos atención a un derecho que pertenece a la segunda generación de derechos denominado Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en esta oportunidad el derecho a la educación el cual está regulado en el art. 26 y 27 de la Declaración Universal de los DD.HH[1]., así también  recogido en el art. 13, literales a), b), c), d), y e) del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales[2]; y que a nivel de la Convención Americana sobre DD.HH. se encontraría configurado en su capítulo tercero, art. 26 sobre el desarrollo progresivo de los Estados[3]. Y, que a nivel constitucional en nuestro país se encontraría mencionado en el capítulo dos, del título primero, art. 13, 14, 15 y 16 de la Constitución Política del Perú[4].

Hoy es cuando como sociedad tenemos la oportunidad de repensar algunas cosas como la educación, sin desconocer otras igual de importantes (como salud, seguridad, etc.) empezando por revalorizar aquellas profesiones que frente a un estado de emergencia asumen el protagonismo de las mismas como tales. «Nuevas exigencias de institucionalización del Estado contemporáneo», hoy algunos países la empiezan a denominar.

Partiendo del estado en que nos situamos, de una realidad industrial a una eminentemente tecnológica, para proseguir con el desarrollo curricular del sistema educativo no solo a nivel de escuelas, sino también de universidades. Siendo que por el estado de la cuestión, y la situación que planteamos, formulamos la siguiente interrogante: ¿Sería necesario fijar un nuevo modelo educativo?

Al respecto, consideramos que no, sin desconocer que la realidad de hoy exige que los métodos de enseñanza se adapten a los embates sociales, endémicos, etc., y que deberá conservar de igual manera, superadas ciertas crisis como la que actualmente vivimos a propósito de la pandemia, el desarrollo de ejercicios que permitan generar abstracciones en el raciocinio del alumno, condición necesaria para lograr un pensamiento abstracto propio del conocimiento científico lo cual resulta apropiado  con los modelos educativos de primer mundo hoy en día, y lo cual es conforme con los parámetros de la nueva sociedad del conocimiento, tarea que demanda la inclusión de nuevos métodos los cuales no estén exentos de la formación en valores.

II. Desarrollo

  1. Hacia la determinación de un modelo educativo.

El Presidente Pedro Castillo y su gabinete tienen la oportunidad de romper esta muralla que divide a la educación de la economía. Por ello, se debe invertir, en un modelo educativo (“novedoso”) que esté (cimentado) en valores cívicos y éticos, que aspiramos sigan vigentes en nuestro país en su bicentenario y de los que todos nos sintamos parte y orgullosos como agentes responsables de manera directa e indirecta.

Consideradas las cosas, el asunto en específico respecto de la educación no parece ser solo un aspecto de formatos, ni solo de composición textual, ni de ilustraciones sobre cada materia de estudio, ni de solo invertir en infraestructura, materiales, computadoras, capacitación y salarios docentes. De lo que se trata más bien es del decaimiento manifiesto de los hábitos de lectura, escritura y algunos otros como los de comprensión reflexiva del estudiante.

Decía Marco Aurelio Denegri que, existen tres tipos de sociedad: la sociedad ágrafa de oralidad primaria (la cual tiende a perder el hábito de escribir), la sociedad de la lectura de oralidad secundaria (la cual tiende a perder el hábito de leer), y la sociedad informática de visión primaria y de interconexión fundamental un ejemplo de esta es la internet.

Actualmente nos correspondemos con una sociedad informática inmersa en una era digital de sencilla interconexión social. La masividad informativa y su sencilla manera de acceder en esta no son sino herramientas puestas a disposición para una mejor comodidad de las personas en sus comunicaciones, interrelaciones, negocios, etc., y hoy en día en la educación.

Ante ello vale citar a Giovani Sartori, quien menciona lo siguiente: “Estamos en plena videocracia. Este es el gobierno de la imagen. Esta es la regencia de la imago. Y cuando gobierna la imagen, la lectura desaparece o tiende a desaparecer: es la natural consecuencia de esa regencia”.

Lo que Mario Vargas Llosa ha venido a denominar o  llamar “La civilización del espectáculo” no es más que un fenómeno de la postmodernidad que se inicia con el advenimiento de la sociedad informática y la era digital a mediados de la década de 1980. Este nuevo paradigma parece haberse acentuado sin inconvenientes porque hace que el cerebro entre en un estado de pláceme porque su estado normal, connatural es la distracción con lo cual se descuidan y en grados, tal vez, serios otras actividades que ejerciten a este mismo.

  1. La era digital y la postmodernidad.

La era digital y la postmodernidad en general, según Denegri, se caracterizan por el aflojamiento de vínculos y por el aflojamiento de los acontecimientos y de los quehaceres; por eso, son cada vez menos las personas con identidad en esta época en que vivimos. Época a la cual la caracteriza cuatro ismos: el inmediatismo, el fragmentarismo,  el superficialismo y el facilismo.

Un ejemplo muy claro sería lo detallado por César Hildebrant quien alega que a la llegada de la televisión en el Perú, a nivel educativo y cultural, con el paso del tiempo ha sido devastador. Se ha empobrecido la comunicación, se ha empobrecido la masa crítica de inteligencia en el Perú, se ha reducido considerablemente y en ello existe una causa común: la televisión. Los paradigmas que vende, que produce y que recrea representan un proceso de decadencia en los últimos quince o veinte años. Los contenidos cada día son menos exigentes, más insignificantes, y más tendientes a la barbarización de la especie.

La pregunta es obvia: ¿el Perú se merece esa televisión que indirectamente se ve vinculada con nuestra educación? sobre todo, porque juega un papel protagónico que conlleva a la falta de escritura, a la falta de lectura, a la falta de comprensión y reflexión, e incluso a la falta de determinación de la propia identificación.

Todo lo descrito es un problema que ha convivido con nosotros, y que se ha acentuado más en este primer tercio de siglo, y que se hizo más exponencial a llegada de la pandemia. León de Trahtemberg se refiere a la frecuencia con que oímos, leemos y preguntamos si en las modalidades virtuales los alumnos aprenderán lo que deben aprender en el grado, bajo la presunción de que no ser así deberían “recuperar clases” o hasta dar por perdido el año. Y considera que quizá la pregunta deba ser al revés: “¿Cuánto más van a aprender en este año atípico al verse forzados los profesores y alumnos a incursionar en el mundo de la educación a distancia, cosa que no estaba previsto en ninguna parte al inicio del año escolar y a la aparición de la pandemia?”.

A todo esto, debemos cuidadosamente referirnos con quienes hoy asumen un rol importante impartiendo las clases vía señal televisiva. Pues para entender los principios que regulan la administración pública del Estado peruano, claro ejemplo, respecto de las encargaturas de los ministerios del gobierno los cuales son asumidos de acuerdo a profesionales de cada especialidad (economía, salud, agro, etc.), y por el que también deberían conducirse coherentemente los canales de televisión a la impartición de estas tareas de enseñanza sostenemos que a cada especialidad corresponde un especialista. Desde ya damos cuenta que el método que se lleva no es el más adecuado para la enseñanza, pero en miras de sobrellevar la situación corresponde adaptarnos.

Eso no puede ser motivo «ómnibus» para dar ingreso a todo y de todo. Con ello comprobaremos que no solo son los profesionales formados y dedicados a la actuación (sean actores y/o actrices) los que puedan llegar con un mensaje claro, pues no se estaría desconociendo tales capacidades que tiene dichos artistas para el cine y la televisión sino que hablamos de las mismas oportunidades para los profesionales de la pedagogía.

Con ello debería desterrarse posibles falacias como la ad hominen en que los ataques personales son contrarios a los argumentos racionales, pues de lo que hablamos es de una situación de democracia porque consideramos que toda carrera u oficio profesional toma una trayectoria de preparación y en el caso específico de los docentes una licenciatura, una maestría, capacitaciones y otras exigencias para una mejor preparación. Siendo este el momento de comprobarse sus cualidades y sobre todo su vocación para la educación.

  1. La división entre educación y economía.

Con lo concerniente a economía y su indesligable conexión con la educación, consideramos que corresponde citarse a Michael Apple quien hiciera presentación de su libro en la ciudad de Santiago de Chile, titulado: ¿Puede la educación cambiar la sociedad? (LOM, 2018). Allí alega que “la sociedad no es más que solo economía, pues ello ha sido una idea desastrosa”. El autor basa sus afirmaciones ayudado de una serie de experiencias educativas comprometidas con el cambio social y las tareas de los educadores críticos sobre las cuales reflexiona en su libro.

Apple, refiriere que: neoliberales y conservadores hoy entienden que la escuela es una poderosa herramienta de transformación social, sostiene Apple. Pero el panorama no es desalentador, añade, si activistas y comunidades acuden a su propia historia para apropiarse colectiva y solidariamente de la educación. “Optimismo sin ilusiones”, le llama. Cuestión optimista y ambiciosa. Considera que dicha labor de cambio y compromiso social en el que juegan un papel protagónico los educadores críticos deba ser responsable porque tener conocimiento implica ser forzado a actuar.

Entonces parte del trabajo de los medios de comunicación, de los académicos y de otros actores es decir la verdad. ¿Ello sería un compromiso democrático? pregunta el autor, y si lo fuese, ¿cuáles serían las tareas del activista y académico crítico en educación? Apple, considera que la primera es dar testimonio: esta es la realidad y no la podemos seguir escondiendo. Esto requiere tomar riesgos, emprender trabajo académico que está siendo desfinanciado, y, por lo tanto, estar dispuestos a hacer esfuerzos.

Es por ello que consideramos que los métodos y planes de enseñanza a niveles de escuelas y universidades e institutos (más públicos que privados), se han visto por años en constante ataque por su identificable desconexión de una frente a otra como centros de formación lo cual se evidencia con ideas o expresiones del “conocimiento inútil” sobre lo cual no habría más que corregirse y tomarse medidas sobre el caso.

Por ende, citamos al célebre novelista Henry Miller, a quien cuando algunos jóvenes culturalmente inquietos y amantes de las letras iban donde él a preguntarle sobre la utilidad y conveniencia de publicar revistas literarias). Les decía que: publicar, y sobre todo en los EE.UU., una revista literaria era completamente inútil pero que no dejarán de hacerlo, que la falta de acogida no sea un pretexto para cruzarse de brazos y no hacer nada. Así comprobamos, como en el caso de la educación, que como toda institución social cambia no por los profesores sino por las movilizaciones de la comunidad.

Podríamos concluir este punto con la idea de Apple quien manifiesta: Está en desarrollo una “guerra epistemológica”, una guerra acerca de cómo juzgaremos el conocimiento, ¿por las ganancias que produce y según cómo contribuye al control de los grupos dominantes sobre la economía? Todo el resto es interesante, me puede gustar ir al teatro y leer libros, pero eso es secundario. También lo que está en juego es la noción de ciudadanía crítica. Marx tenía la idea de que una sociedad realmente buena tendría gente trabajando parte de su tiempo, jugando parte de su tiempo y durmiendo parte de su tiempo. Está, en cambio, es una noción que destruye esa concepción de la condición humana y que dice que las personas son básicamente trabajadoras y que serán juzgadas según su contribución a la “economía”.

Por ello el autor concluye que no sería esa una comprensión adecuada de la condición humana. Y que más bien habrían tres normas que debieran guiarnos: amor, cuidado y solidaridad. Pues piensa que una sociedad debiera ser juzgada por su capacidad en sus formas de conocimiento y de su visión de la humanidad para movilizar. Que la sociedad no es más que economía, en definitiva, ha sido una idea desastrosa porque está destruyendo comunidades.

  1. Sobre la necesidad de un nuevo método educativo.

En las últimas semanas se están produciendo cambios insospechados y a la vez acelerados en los aspectos educativos, económicos, sociales, políticos, y de las telecomunicaciones (sea la internet, la televisión, etc.) para facilitar y permitir, por medio de esta última, las anteriores. Sin lugar a dudas uno de los cambios más acentuados (sin desconocer los que se hayan producido sobre las otras esferas), es lo relativo a la continuación del sistema educativo a distancia, a tal punto que quien posee capacidad económica y con suerte una accesible situación geográfica se atribuye factores que le permiten  una mayor y mejor cobertura de las informaciones, y por ende proseguir con su tares curriculares de aprendizaje sin interrupciones lo cual no supone que esa actividad de conexión virtual sea totalmente idónea y efectiva en el método de enseñanza – aprendizaje.

  1. Nuevas exigencias del aprendizaje.

La sociedad de hoy se adapta a nuevos procesos, y uno de sus ejemplos concretos responde a las exigencias que se han planteado en el proceso de aprendizaje y su concurrente proceso de formación del conocimiento los cuales se encuentran en una etapa de innovación, desplazando la normal capacidad cognitiva de acuerdo a sus posibilidades económicas y geográficas para así adaptarse a los actuales cambios permanentes, lo que en el transcurso del proceso conllevaría a ir formando cualidades personales de tipo psicosocial y psicocultural para la rápida adaptación al cambio, con un más alto nivel de empatía y que como señala Orlando Rodas iría favoreciendo en un mayor aprovechamiento el interés por el conocimiento como eje central de todo proceso intelectual.

Además, el interés por el conocimiento requiere que en la escuela se le cultive, creando las condiciones necesarias con la intervención activa del adulto, situación que no se había dado en la Escuela Nueva, pero que hoy se da igualmente a nivel del mundo.

III. Conclusiones

  • El modelo educativo de hoy no responde a las exigencias de la sociedad actual, pues la vigencia de sus planes curriculares hoy no se destacan como uno de sus mayores aciertos.
  • En la sociedad de hoy las actividades que debería enfatizar el docente para con el alumno, respecto del proceso de aprendizaje de este último, debería ser uno que le permita desarrollar un pensamiento coherente, critico, analítico y acorde a su propia realidad para tener que resolver diferentes problemas en el que ejercite de por medio su capacidad de abstraer la necesidad que se le presenta y así darle respuesta.
  • Es este el momento de comprobar cualidades y vocación para con la educación por parte de docentes a quienes se les debería permitir el pleno ejercicio de sus competencias a través de las plataformas que el Estado ha creado (virtuales, televisivas, radiales, etc.) en la que asuman el activismo de la educación, tarea que incluso hoy también hace necesaria la intervención activa del adulto para con la formación de aquellos menores en etapa escolar.

IV. Referencias Bibliográficas 

  • Apple, M. (2018, 18 de mayo). Chile ha sido un laboratorio de malas políticas educacionales. Otras voces en educación.

http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/277978

  • Benavides, M. (2020, 23 de marzo). Hablemos del Covid-19. Plan curricular de educación a distancia ante el brote incesante del coronavirus. TV Perú.

https://www.tvperu.gob.pe/noticias/nacionales/ministro-benavides-aprendo-en-casa-busca-garantizar-la-continuidad-del-servicio-de-educacion

  • Denegri, A. (2014, agosto). La lectura ¿por qué no se lee? Diario El Comercio.

http://lawebdelche2000.blogspot.com/2014/08/la-lectura-por-que-no-se-lee.html

  • Denegri, A. & Hildebrandt, C. (2015, 17 de diciembre). La televisión. TV Perú.

https://www.youtube.com/watch?v=Nz8rUSgG0_0

  • Rodas, J. (2013, 20 de enero). El activismo de la escuela nueva. Slide Share.

https://es.slideshare.net/20kenny05jeanfranco91/modelo-de-ensayo-el-activismo-de-la-escuela-nueva

  • Trazignies, F. (2011, 27 de diciembre). ¿Cuál vendría a ser una nueva insolencia jurídica? IUS ET VERITAS.

https://www.youtube.com/watch?v=gcsjcW8asjY.

  • Vargas, M. (2014, 14 de febrero). La civilización del espectáculo.Bulletin Hispanique.

https://journals.openedition.org/bulletinhispanique/2951?lang=es

[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Art. 26.

Numeral 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

Numeral 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Numeral 3. Los padres tendrán derecho preferentemente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Art. 27.

Numeral 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

Numeral 2. Toda tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

[2] Pacto Internacional de Derechos Económico, Sociales y Culturales.

Art. 13.

Inciso 1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la educación. Convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Convienen asimismo en que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz.

Inciso 2. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio de este derecho:

      1. La enseñanza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos gratuitamente;
      2. La enseñanza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la enseñanza secundaria técnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita;
      3. La enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita;
      4. Debe fomentarse o intensificarse, en la medida de lo posible, la educación fundamental para aquellas personas que no hayan recibido o terminado el ciclo completo de instrucción primaria;
      5. Se debe proseguir activamente el desarrollo del sistema escolar en todos los ciclos de la enseñanza, implantar un sistema adecuado de becas, y mejorar continuamente las condiciones materiales del cuerpo docente.

[3] Convención Americana sobre Derechos Humanos

Capítulo III. Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Art. 26. Desarrollo Progresivo.

Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia, cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, or vía legislativa u otros medios apropiados.

[4] Constitución Política del Perú.

Art. 13. La educación tiene como finalidad el desarrollo integral de la persona humana. El Estado reconoce y garantiza la libertad de enseñanza. Los padres de familia tiene el deber de educar a sus hijos y el derecho de escoger los centros de educación y de participar en el proceso educativo.

Art. 14. La educación promueve el conocimiento, el aprendizaje y la práctica de humanidades, la ciencia, la técnica, las artes, la educación física y el deporte. Prepara para la vida y el trabajo y fomenta la solidaridad.

Es deber del Estado promover el desarrollo científico y tecnológico del país.

La formación ética y cívica y la enseñanza de la Constitución y de los derechos humanos son obligatorias en todo el proceso educativo civil o militar. La educación religiosa se imparte con respeto a la libertad de conciencias.

La enseñanza se imparte en todos sus niveles, con sujeción a los principios constitucionales y a los fines de la correspondiente institución educativa.

Los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural.

Art. 15. El profesorado en la oficial es carrera pública. La ley establece los requisitos para desempeñarse como director o profesor de un centro educativo, así como sus derechos y obligaciones. El Estado y la sociedad procuran su evaluación, capacitación, profesionalización y promoción permanentes.

El educando tiene derecho a una formación que respete su identidad, así como el buen trato psicológico y físico.

Toda persona, natural o jurídica, tiene el derecho de promover y conducir instituciones educativas y el de transferir la propiedad de estás, conforme a ley.

Art. 16. Tanto el sistema como el régimen educativo son descentralizados.

El Estado coordina la política educativa. Formula los lineamientos generales de los planes de estudios, así como los resultados mínimos de la organización de los centros educativos. Supervisa su cumplimiento y la calidad de la educación.

Es deber del Estado asegurar que nadie se vea impedido de recibir educación adecuada por razón de su situación económica o de limitaciones mentales o físicas.

Se da prioridad a la educación en la asignación de recursos ordinarios del Presupuesto de la República.

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