¿Cómo influyó la economía en la precariedad del trabajo durante los primeros años de pandemia? Comentarios al escenario actual del Perú

"Millones de peruanos aún continúan siendo parte de la tasa de desempleados, del número porcentual de informalidad y lo que es peor, formando protagonismo en la cara de la moneda que se trata de ocultar, la cara de la pobreza, inestabilidad económica y pésimas condiciones laborales, enmascarada con crisis política".

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Por Diego Cornejo Cachay, secretario General de la Comisión de Derecho Laboral y de la Seguridad Social de la Sociedad Peruana de Derecho. Derecho por la Universidad San Martín de Porres. Asistente Legal de “Cornejo Custodio – Abogados”. Conferencista Nacional e Internacional en materia Laboral. Autor de diversos artículos en revistas indexadas internacionales y nacionales. Código ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9023-9709.

Introducción:

El Perú al igual que los diversos países del mundo, sufrió severamente lo efectos de una pandemia catastrófica, la cual, develó los problemas más agudos de nuestro territorio que, ya venían teniendo presencia en el marco nacional. De esta forma, diversos sectores se resquebrajaron aún más, poniendo en una situación de inestabilidad a todos los conciudadanos, instituciones, organismos y entidades.

En esa misma línea, la economía y el empleo jugaron un papel importante en la sostenibilidad del país. No obstante, fueron los que más sufrieron los estragos del inicio de la pandemia, dejando secuelas en su interior a pesar haber creado medidas y estrategias de contingencia. De este modo, el presente trabajo pretende analizar –de manera sintética-  cómo influyó el escenario económico de los primeros años del covid-19 en la precariedad del trabajo, teniendo en consideración que, el empleo ya venía sufriendo las consecuencias de un mal manejo estatal.

Antecedentes a una emergencia sanitaria

Para 2019 las cifras nos muestran que, el crecimiento de la actividad económica nacional, la cual, es medida por el PBI tuvo un crecimiento bajo de 2.2 % en comparación al 2018 de 4,0 %. De este modo, la desaceleración evidenciada, no solamente, fue producto del deterioro de las condiciones internas y externas; sino que, también, a ciertos choques en la producción, exportación tradicional, el reducido crecimiento del gasto público. En efecto, todos estos factores indujeron a la reducción del flujo dinámico en el mercado laboral.

No obstante, si bien existía una inflación moderada para dicho año, los niveles de informalidad reflejarían un panorama incierto en conexión a lo establecido en el primer párrafo. En esa directriz, de acuerdo con cifras del INEI para 2019, «[…] el sector informal proporcionó el 52,7% del empleo total de la economía […], lo que, dio lugar para que, […] las unidades de producción del sector informal generaran el 18,9% del PBI, cifra igual a la que se obtuvo en el 2007 […]»[1].

Todas estas observaciones se contrastan con los criterios y opiniones emitidos por parte de la Organización Internacional del Trabajo para 2019, los cuales, establecen que:

«La dinámica de desaceleración económica regional ha tenido impacto en los empleos, tanto en su estructura como en su calidad […] y que, […] destacan la persistencia de señales de precarización de los puestos de trabajo, al analizar datos relacionados con la composición del empleo, el tiempo que logran trabajar las personas, y los sectores en los cuales se están generando nuevas oportunidades […]»[2].

De ahí que, la precarización laboral interioriza diversas formas a través de las que, se ve resquebrajada la esencia de la protección al trabajo y el respeto por la irrenunciabilidad los derechos inmersos en este ámbito. Llegados a este punto, evidenciamos que, los individuos se enfrentan a disyuntivas y, lamentablemente, el costo de una cosa es aquello a lo que se renuncia para obtenerla.

En ese sentido, este sector informal que -a su vez- conformaba parte del porcentaje de la población en condición de pobreza (para 2019 llegaba al 2.9% a nivel nacional), se convertía en el sector con el promedio más bajo de remuneración. Así lo llegó a establecer el estudio efectuado por INEI en 2019, el mismo que, tuvo por finalidad estudiar la producción y empleo informal en el Perú entre 2007 a 2019. De esta manera, el siguiente cuadro describe puntualmente lo referido hasta el momento.

Así, evidenciamos que, a pesar de existir un estándar de remuneración mínima vital, el cual era de 930 soles para el 2019, este no se cumplía a cabalidad. Dicho lo anterior, la necesidad de subsistencia y abastecimiento obligaban a que, el individuo continúe en este sector informal a raíz de la falta de trabajo y acceso a un sector formal que mantenía la particularidad de seguir siendo restrictivo a la hora de desear un acceso. Como en todo proceso económico supone elección; hacer u optar por algo implica dejar de lado otro factor. En definitiva, la eficiencia es el factor predominante para la formación de las reglas y sin esta, no podemos encontrar un rumbo adecuado en favor del correcto desenvolvimiento socioeconómico nacional.

  1. El panorama económico nacional en el inicio de la pandemia

Aparentemente, para finales de 2019, el siguiente año iba a tener un panorama alentador porque el Perú se encontraba entre los mejores lugares con mejor desarrollo económico según diversos estudios de la región latinoamericana. No obstante, nadie pudo imaginarse que aquellos casos que se presentaban -primigeniamente- en Wuhan (China), recorrerían el mundo entero sin límites.

Indiscutiblemente, la enfermedad pandémica de coronavirus, propició el origen e incremento de una deficiencia multisectorial sin límites. De manera que, para el Profesor Emérito de Economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini (2020), «el impacto de COVID-19 en la economía global ha sido más rápido y más severo que la crisis financiera global de 2008 (GFC) e incluso la Gran Depresión»[3] de 1929 en Estados Unidos.

En concordancia con lo anterior, las consecuencias y fallas iniciales se empezaron a sentir en los primeros meses después de aquel 15 de marzo, fecha en la que se decretaba el estado de emergencia sanitaria en el mundo. Por lo que, el confinamiento y distanciamiento social propugnaron ser de las medidas más cuestionables en nuestro país. Para estos meses, el INEI alertaba con cifras calamitosas a simple vista, las cuales, están recopiladas en el siguiente cuadro.

Nota: Datos obtenidos del INEI. Fuente: Elaboración propia (2022)

Paralelamente, «la pobreza en se disparó en 2020 al 30,1 % de la población, equivalente a cerca de 10 millones de peruanos que viven con menos de 360 soles (97,8 dólares) al mes, tras experimentar un incremento de 9,9 porcentuales respecto al 2019. Asimismo, la pobreza extrema se incrementaba en 2,2 porcentuales sobre 2019 hasta alcanzar al 5,1 % de la población, equivalente a más de 1,6 millones de peruanos que vivían con menos de 191 soles (52 dólares)[4]». Y, para finalizar el primer año, la economía nacional caía en un 11,1%, siendo la tasa más baja en las últimas tres décadas de acuerdo a las cifras mostradas por el INEI.

Todas estas cifras, nos hacen entender la cruda realidad que afrontaba nuestra economía cuando recién iniciaba la pandemia en nuestro país. En la misma línea, la odisea también se vivía en el sector laboral, en el cual, muchas personas dejaron de laborar y perdieron sus empleos a costa de una enfermedad que atentó contra muchos. La desesperación, la angustia y la necesidad humana hicieron que el propio individuo acepte cualquier forma de trabajo con tal de poder tener un pequeño ingreso que le sirviera en su vida y hogar durante este primer escenario.

En muchas ocasiones, la esencia de la dignidad y la protección del trabajador desaparecía por completo. Lastimosamente, el desempleo en Perú entre abril y junio de 2020 subía a 8,8 %. «La cifra representa más del doble que la reportada en el segundo trimestre de 2019, cuando la tasa de desempleo nacional se situó en 3,6 %. De este modo, a partir de marzo, el sector empresarial y comercial quedó paralizado, dejando sometidas a las personas a una latente cadena de necesidades»[5].

En suma, sin el trabajo el mundo queda paralizado a raíz de ser el principal factor que alimenta todo el flujo económico mundial. Si se deja de llevar a cabo el desarrollo de alguna actividad laboral de cualquier índole, a largo plazo, las estadísticas de pobreza mundial incrementarían brutalmente dejando literalmente de cabeza al mundo.

  1. La precariedad laboral como resultado de un manejo incorrecto

En concordancia con el apartado precedente, «la propagación de la pandemia y las medidas adoptadas para su contención han deteriorado drásticamente el escenario económico mundial»[6]. Forzosamente, se creó un incrementó el desbalance económico social. Ahora, si bien, «el confinamiento es necesario para frenar la pandemia actual. Pero, esta idea tiene un cierto número de presuposiciones y no corresponde a la realidad.  Especialmente,  no  corresponde  a  la  realidad  de  la  gente  en  los  barrios  pobres»[7].

«En Perú, la erupción de la pandemia, sumado al deterioro el ambiente internacional, ha de transmitirse a la economía doméstica a través de varios canales»[8]. Es decir, una considerable parte poblacional, debe afrontar la dificultosa prueba de ponderar la ajustada sobrevivencia diaria y la salud al momento de conseguir un nuevo trabajo, a causa de un despido arbitrario e injustificado por parte del anterior empleador, que lo deja sin sustento estable.

Por otro lado, en 2020 IPSOS realiza una encuesta a nivel nacional, donde un 25% de personas afirma que no tienen trabajo, esto supone un resultado lamentable para la ciudadanía que ha dejado de percibir bruscamente ingresos. Posteriormente, para finales del 2021 la población desocupada en Perú alcanzaba el 941 mil 200 personas en el tercer trimestre de dicho año. Claramente, la informalidad suele ser el escape para sobrevivir y así, de acuerdo con las estadísticas del último reporte del INEI, «en el año 2021, la tasa de empleo informal del país fue de 76,8% siendo 1.5 puntos porcentuales más que en el año 2020 y 4.1 puntos porcentuales más que en el 2019. En el área urbana la tasa de informalidad subió de 68.4% en el año 2020 a 71.4% en el 2021»[9].

Agregado a lo anterior, un factor a considerar de manera especial para tratar el foco de la influencia de la economía con incidencia en la precariedad del trabajo, está estrechamente ligado a las olas migratorias, la centralización y también al desmesurado al gran grupo de movimientos humanos que se encuentran en las zonas rurales hacia las principales zonas urbanas como podría ser Lima, debido a una estrategia de subsistencia y con la intención de escape de pobreza, pero se topan con algo grave como la informalidad.

En efecto, una visión más amplia de la precariedad nos lleva a comprender verdaderamente la relación entre la vida laboral y social de los sujetos. En este sentido, «se plantea que ante las transformaciones económicas se ha dado por un lado una precarización económica de las estructuras productivas y salariales y; por otra parte, una precarización social ligada a las transformaciones normativas sobre los derechos del trabajador y las empresas»[10].

  1. El camino hacia una solución

El quiebre de la economía peruana fue evidente para todo el mundo y la urgencia por combatirla era inminente de parte del Estado. Muchas veces oímos hablar de bonos, aforos, protocolos de bioseguridad, reaperturas de empresas y otras medidas para salir de la odisea que nos tocó enfrentar desde aquel día del inicio del confinamiento y distanciamiento social, a partir del cual, muchos fueron despedidos y otros, perdieron su empleo. Pero, ¿sinceramente fueron eficaces e idóneas estas estrategias de reactivación económica con el fin de cesar la inestabilidad y otorgar mejores condiciones a la población?

Si bien, todas estas medidas han sido parte de una respuesta rápida para combatir el Covid-19, estas, implicaron el surgimiento de nuevos problemas para el país. Así, «el gasto destinado a las medidas de contención y reactivación de 2020 ascendió a un 19.9% del PBI. Por otro lado, la deuda pública aumentó en máximos históricos, al representar un 35.4% del PBI en el último año»[11]. Son estas cifras las que evidencian el ahondamiento del problema.

A pesar de ello, no se puede negar el trabajo que ha realizado el Estado. «La producción normativa del Estado ha sido voluminosa, como consecuencia del estado de emergencia. Más de mil ochocientas normas legales de diversa índole se han expedido» durante esta etapa histórica. De este modo, no podemos afirmar que todas pudieron ser eficaces y las más idóneas en el proceso de solución, puesto que, solamente un porcentaje reducido de peruanos tuvo la oportunidad de gozar correctamente de los beneficios y otro sector, nunca llegó a recibirlos. En efecto, los mayores presupuestos no se traducen en gasto de calidad.

  1. Conclusiones

Lamentablemente, el gobierno en su función de coadyuvar en la búsqueda de la mejor salida con la aplicación de medidas en los diferentes sectores, no obtuvo los resultados deseados para nuestro país y así, lo confirman las cifras porcentuales de los estudios efectuados a lo largo de estos años. Indispensablemente de ello, los efectos tuvieron notoriamente repercusión negativa en el marco del empleo y sostenibilidad empresarial a nivel nacional.

Si bien, para 2022 podemos estar visualizando el crecimiento positivo del PBI y otros índices económicos con ayuda de la inocua reactivación económica, esto no implica que, el problema esté desapareciendo. Millones de peruanos aún continúan siendo parte de la tasa de desempleados, del número porcentual de informalidad y lo que es peor, formando protagonismo en la cara de la moneda que se trata de ocultar, la cara de la pobreza, inestabilidad económica y pésimas condiciones laborales, enmascarada con crisis política.

Finalmente, es indispensable realizar un reexamen para determinar el grado de falencias y fallas producidas, a fin de idear y reestructurar estrategias que promuevan una mejora suficiente para todos. Precisamente, el trabajo es objeto de atención prioritaria del Estado y el mismo que, se convierte en el accionante principal para la promoción de condiciones adecuadas para el progreso social y económico, mediante políticas que otorguen seguridad.


Referencias bibliográficas

[1] CEPAL (2019). “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe”. CEPAL.org. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45000/96/BPE2019_Peru_es.pdf

[2] OIT (2020). “Informe OIT: Panorama Laboral revela precarización del empleo en América Latina”. ILO.org. https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_736038/lang–es/index.htm

[3] Roubini (2020). “A Greater Depression?”. Project Syndicate. https://www.project-syndicate.org/commentary/coronavirus-greater-great-depression-by-nouriel-roubini-2020-03

[4] Deutsche Welle – DW (2020). “Perú entra en recesión: se deploma 17% el PIB y desempleo sube a 8,8%”. DW.com. https://www.dw.com/es/per%C3%BA-entra-en-recesi%C3%B3n-se-deploma-17-el-pib-y-desempleo-sube-a-88/a-54583160 .

[5] Idem.

[6] Seminario, B., Palomino, L. y Pastor, G. (2020). “Pandemia y Producción: impacto Macroeconómico de COVID-19”.  Centro de Investigación Universidad del Pacífico. https://ciup.up.edu.pe/analisis/pandemia-y-produccion-impacto-macroeconomico-de-covid-19/

[7] Hamza, E. (2020). “El confinamiento es un concepto burgués: cómo el aislamiento afecta a las distintas clases   sociales”.  BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52216″492

[8] Seminario, B., Palomino, L. y Pastor, G. Op. cit., párr. 3.

[9] Redacción Gestión. (2022). “Cerca de 1.8 millones de peruanos entraron a la informalidad laboral el 2021”. Diario Gestión. https://bit.ly/3Q4tjQn

[10] Castañeda, M. (2020). Precariedad laboral y condiciones de vida: trayectorias laborales de jóvenes trabajadores de la industria del vestido en torreón, Coahuila (2001-2010). [tesis de maestría, El Colegio de la Frontera Norte de México] Repositorio Institucional COLEF MX. https://bit.ly/3auj7A3

[11] ComexPerú. (2020). “Los bonos no son soluciones efectivas y mucho menos sostenibles”. Comex Perú. https://www.comexperu.org.pe/articulo/los-bonos-no-son-soluciones-efectivas-y-mucho-menos-sostenibles

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