Durante un interrogatorio en un proceso arbitral, uno de los abogados le preguntó al testigo: “Cuando realizó aquella afirmación en la carta, ¿usted faltó a la verdad?” El testigo bajó la mirada al suelo, se le descompuso el rostro. Miró al abogado y por 30 interminables segundos quedó en silencio. Finalmente, respondió: “No”.
Son ya casi 15 años desde la adopción de la Agenda de Desarrollo del Milenio y el establecimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los mismos que tuvieron un rol protagónico en el desarrollo de la comunidad global. Sin embargo, estos últimos 15 años también han sido parte de un periodo de aprendizaje en el cual nos dimos cuenta que el desarrollo económico y social, enfocado solo desde y con acciones gubernamentales y organismos internacionales, no es suficiente para poder hacer frente a las problemáticas complejas que enfrentan millones de personas alrededor del globo día a día.
La sociología estudia el fenómeno de la medicalización de la sociedad desde los años sesenta del siglo XX. Ella ha sido definida como “aquel proceso por el cual problemas no médicos se definen en términos médicos, usualmente como enfermedades o trastornos”; es decir, una conducta o situación humana es descrita utilizando lenguaje y términos médicos, encuadrada en el marco teórico de la medicina o bien tratado a través de la intervención médica[1]. En la actualidad se debate la medicalización de conductas tales como la adicción a las compras, la obesidad, la adicción a internet -por mencionar algunas de las más polémicas- y un rango cada vez mayor de “trastornos de ansiedad”. Ha resultado evidente que a lo largo del siglo pasado los límites de la competencia de la medicina se expandieron sustancialmente debido a razones tan diversas como la profesionalización de la medicina, el accionar de “emprendedores morales”, la creciente eficacia de la medicina en curar y hasta erradicar enfermedades, el impacto de los movimientos sociales y los reclamos por el derecho a la salud, la organización de grupos de pacientes así como por la influencia y creciente presión de la industria farmacéutica[2].
En las últimas semanas tuve la suerte de participar en un programa intensivo de integración Iberoamericana que se desarrolló en España y Bélgica. Bajo el nombre de “XIII Edición para Jóvenes Líderes Iberoamericanos”, la Fundación Carolina, junto al Banco Santander y la Fundación Rafael del Pino, prepararon una ambiciosa agenda de visitas a distintas personalidades de estos países.
Considero que mis expectativas al publicar la primera Themis Revista de Derecho estaban muy vinculadas a mi vocación. Siempre fui amante del periodismo y del género revisteril. Inclusive en el colegio, cuando era adolescente saqué revistas. Cuando entré a la universidad se me ocurrió sacar una revista. Encontré de casualidad un nombre adecuado, que era Themis, por una revista famosa que existió en Francia durante el siglo XIX. Me di cuenta que esto tenía que ser un proyecto colectivo. Llame a varios colegas. Conversamos. Intercambiamos ideas. Hicimos un grupo fundador. Buscamos colaboraciones. Pedimos a un dibujante que nos hiciera la primera carátula. Yo me conseguí papel de la firma Paramonga, pues para ese entonces yo trabajaba en la empresa y me regalaron papel. Fui a la imprenta de un amigo de mi padre que nos dejó a un precio muy especial y salió el primer número. Fue una gran emoción sacar mil ejemplares. Se vendieron todos, y hasta hoy seguimos.
Recientemente la noticia de un varón trans que dió a luz en Arequipa causó impacto en los medios. Si bien singular y poco frecuente, no es un caso original, pues en Estados Unidos Thomas Beatie[1], un varón trans, ha dado a luz ya a tres niños, la primera de ellos en el año 2008. Asimismo, en el 2013 se hizo público un caso similar en Alemania, y fue noticia en el 2014 la asignación por hijo a otro varón trans en Argentina.
Yo postulé a Themis porque quería tener la oportunidad de hacer algo distinto que solamente estudiar Derecho. La revista te daba la oportunidad de hacer un montón de actividades sumamente interesantes. Era la oportunidad de explorar varias cosas.
Yo fui parte de la generación que ayudó a generar la segunda etapa de Themis, recuerdo que saliendo de la biblioteca, conversando con un grupo de compañeros en ese momento, tomamos la decisión de volver a iniciar Themis y fui parte de todo ese grupo humano fascinante que tuvo la propuesta. Imaginamos un Perú diferente en el que los estudiantes de derecho hacían investigaciones, análisis, reflexiones; podíamos crear ese Perú distinto y esa profesión diferente.
Como parte de “Nuestras Firmas”, Enfoque Derecho entrevista a Cecilia O'Neill, ex miembro de THEMIS y Vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico.
Como parte de "Nuestras Firmas", Enfoque Derecho entrevista a Enrique Felices, ex miembro de THEMIS, Presidente de la Alianza Pro Bono Perú, Socio de Miranda & Amado Abogados, y coordinador de la comisión Arte & Derecho de la Facultad de Derecho de la PUCP.

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